Boa Mistura o la nueva forma de hacer “acupuntura urbana”

La superficie del Parque del Retiro al completo (118 hectáreas) es la extensión que ocuparían todos los grafitis de la capital si se juntaran uno a uno. Las medidas adoptadas por el Ayuntamiento de Madrid en el año 2010 elevaron a entre 1.500 y 3.000 euros las sanciones económicas por los conocidos “grafitis”. Desde entonces y aun con la posibilidad de cambiar la multa por trabajos de limpieza de pintadas en algunas zonas, muchos son los “grafiteros o artistas” que han tenido que hacer frente a copiosas multas por estas acciones consideradas ilegales en España.Pero hay quien no está de acuerdo y considera que el arte urbano no debería ser sancionado. cuv3 ha entrevistado a Boa Mistura, uno de los colectivos de arte urbano más reconocidos de la capital que lleva desde 2001 cometiendo lo que ya se conoce como “vandalismo emocional”.

P: ¿Cómo surgió Boa Mistura?

R: Boa Mistura surge como un grupo de amigos. Somos un grupo de 5 amigos del mismo barrio de Alameda de Osuna, a las afueras de Madrid, que nos conocimos de chiquititos pintando grafitis. Lo que hoy hacemos es una evolución de lo que llevamos haciendo desde los 15-16 años. Al principio eran fines de semana, quedábamos para pintar porque es lo que sabíamos hacer, como nosotros nos divertíamos y nos relacionábamos. Poco a poco la amistad fue siendo más fuerte y una vez que terminamos todas las carreras en 2001, miramos atrás y habíamos creado algo tan grande y tan bonito que decidimos convertirlo en nuestro trabajo.

P: ¿Qué es para vosotros el arte urbano?

R: Al final la concepción de arte urbano depende de cada una de estas personas o artistas que trabajan. Hay tantos tipos de arte urbano como artistas. Nuestro concepto de arte urbano en concreto es el de humanizar todo lo que este en el espacio público y buscar algún modo de cambio. Todo lo que este hecho ahí fuera con el fin de mejorar y de implementar la ciudad, es arte.

No todo es arte

P: ¿Qué límite hay entre lo que es arte y lo que son grafitis?

R: La diferencia está en la voluntad con la que lo haces. Es complicado, cada persona tiene un motivo para hacer algo en la calle. Así como el nuestro es para humanizar, hay otros que quieren deshumanizar y vandalizar. Otros simplemente necesitan sentirse respetados en un círculo grafitero en el que cuantas más veces repites tu nombre o en el mayor número de sitios peligrosos, arriesgados o difíciles, más respeto consigues. La mayor diferencia está en que el arte urbano busca la parte de hacer ciudad, mejorar y agitar y aportar algo de valor.

P: ¿Dónde empieza el límite de lo sancionable?

R: En este mundillo, cada uno tiene sus motivos y a priori son todos igual de válidos porque nada pasa porque sí, cada individuo es un mundo. Pero esta represión que hay contra el trabajo en la calle, estar tan perseguido y que sean multas tan grandes, puede tener consecuencias como que  un grafitero se vea obligado a ser más agresivo. Si te golpean fuerte, la respuesta puede ser un golpe más fuerte.

“Haces cosas que sin ser monumentales cambian el mundo interior de cada una de las personas”

P: ¿Cuál es la idea de vuestros proyectos?

R: Nosotros sentimos que tenemos la responsabilidad de humanizar ese espacio de todos, y devolvérselo a los ciudadanos y personas que son para los que en realidad está hecha la ciudad. De alguna manera buscas inspirar, dar un giro al sentir general que existe hoy en día en la sociedad tan negativo y plomizo.  De repente, irrumpes con mensajes u obras con color y puedes dar un giro a esos sentimientos. Cuando bajas al trabajo, si en vez de bajar quemado lees “ama lo que haces” o algo que te inspire y te cambie tu día puede que estemos consiguiendo esa “acupuntura urbana” que buscamos. Haces cosas que sin ser monumentales, cambian el mundo interior de cada una de las personas que se cruza con ello. Es el primer motor del cambio. Al final somos personas, no un bloque entero, y si vas tocando a cada una de ellas, puedes generar algo positivo. Eso es lo que más nos gusta de nuestro trabajo: intentar hacer del sitio donde vivimos algo más bonito y más humano.

Los obstáculos del arte urbano

P: ¿Que dificultades como artista urbano se puede encontrar hoy en día?

R: La falta de conocimiento e incultura por parte de quien pone las multas. El ciudadano de a pie está valorando ya el poder que tiene transformador, inspirador e incluso patrimonial. Se está generando un valor en las ciudades más allá de lo patrimonial y todo el mundo parece que se está dando cuenta  menos quien tiene que apoyarlo y apostar por él. El artista urbano con el mayor escollo que se encuentra es con los ayuntamientos y todo lo que conlleva; la policía, lo perseguido que está, las multas. A día de hoy, ese es el único problema, la ciudad ya lo ha asumido como algo propio porque lleva existiendo mucho tiempo y lo está aceptando y viéndolo como lo que de verdad es;  un agitador, que aporta un valor. Hace falta que se dé cuenta quien se tiene que dar cuenta.

About Fátima Gracia

Estudiante de 4º de periodismo

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