Las imágenes de Make Space Madrid

Make Space Madrid es un taller donde se potencia la creación de tecnologías novedosas empleando herramientas de todo tipo. Desde que abriera este estudio de educación no formal en abril de 2013, son muchos los que han pasado a visitar el espacio en el madrileño barrio de Delicias. Hay jornadas de puertas abiertas todos los miércoles por la tarde.

Cualquiera puede formar parte de esta comunidad de “makers”

En el taller se pueden encontrar perfiles profesionales de todo tipo: desde ingenieros, hasta arquitectos o informáticos. Todos aúnan esfuerzos para ejecutar con éxito la autogestión de este espacio de inspiración, donde las mentes más creativas funcionan a toda máquina para construir de la nada maravillas tecnológicas modernas.

Cualquiera puede formar parte de esta comunidad de “makers”. Tan solo hay que acudir al espacio con la mente abierta y ganas de aprender. Quizá algún día, con un poco de suerte, serás capaz de crear tu propia impresora 3D.

Imprimir en 3D

Desde que el Dr. Bowyer, de la británica universidad de Bath, publicara los planos de la primera impresora 3D de montaje casero en 2006, los métodos de fabricación de máquinas de este tipo han pasado de cabeza en cabeza, como si se tratara de los secretos que los arquitectos medievales europeos iban transmitiendo de gremio en gremio. Por fortuna, Internet puso pronto esta información al servicio de todos los interesados.

Desde entonces, los modelos más sencillos y funcionales se han ido sucediendo uno tras otro, fruto de las mejoras añadidas por las primeras generaciones de “makers” internautas. Si con la primera de las impresoras 3D se fabricaron las piezas de la segunda, a día de hoy ya se ha perdido la genealogía de este peculiar árbol que integra mecánica y electrónica a partes iguales.

Las máquinas que de entre todas las rarezas del taller más destacan son, sin lugar a dudas, las impresoras 3D. Mires donde mires, verás que Make Space Madrid está cubierto de pequeñas simpáticas figuritas con diferentes colores y texturas, nacidas de unos planos diseñados por ordenador, que en cuestión de minutos se materializaron a través de un ingenio de sutil estructura. En Make Space hay máquinas de lo más variado, desde las sostenidas por una plancha y con ventilación integrada (imprescindible para que las piezas vayan tomando forma), hasta las más simples; estructuras de varillas delgadas por las que corre una manguera sobre rieles que, sobre un espejo untado en laca, va depositando pequeñas hebras de plástico fundido.

Los orgullosos creadores de estos complejos artilugios ponen nombres de lo más ocurrente a sus preciosas máquinas productoras. Así, la máquina de Javier se llama “Maya”, como la entrañable abeja de dibujos, por los colores negro y amarillo que combina su propio diseño. Otra se llama “Megatrón”, en recuerdo del malvado robot de los Transformers que pretendía crear un ejército de máquinas malignas para dominar la Tierra. Pero estas pequeñas impresoras no deberían parecerle muy lejanas, porque es común que las máquinas integren en sus estructuras piezas generadas a partir las técnicas de impresión 3D.

Y así, con todo preparado, se suceden los minutos mientras que los esqueléticos artilugios van creando, casi de la nada, piezas de todos los tipos, usos y colores. Dando forma poco a poco al futuro, una realidad que se construye en un oculto rincón de Madrid.

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