Así es Floren Abad, el “Súper” de Gran Hermano

El ojo más famoso de la televisión tiene como pupila el objetivo de una cámara. Es la cámara que vigila durante las 24 horas del día a los concursantes del reality show más visto de todos los tiempos. Hablamos de Gran Hermano, el programa de Telecinco que comenzó como un experimento sociológico y que, después de tres lustros en antena, ha logrado formar parte de la cotidianidad de muchos hogares españoles.

“Lo que más agradezco de trabajar en Gran Hermano es lo mucho que se puede aprender del género humano”

“El sueño de mi vida es entrar en la casa”. Estas fueron las primeras palabras de Lucía, concursante de la decimoquinta edición del programa. Como ella, son cientos los españoles que acuden cada año a los castings rogando por una oportunidad para poder hacer realidad “el sueño” de sus vidas. Y es que, lo que en un principio comenzó como un experimento, hoy se ha convertido en todo un fenómeno social capaz de mover masas y crear modelos de comportamiento en las en generaciones que han crecido con este formato televisivo.

“El Súper” responde

cuv3 ha querido analizar este fenómeno de masas y para ello dos redactoras han tenido acceso en exclusiva a la casa de Gran Hermano, situada en el municipio madrileño de Guadalix de la Sierra, para entrevistar a la voz de este reality, Floren Abad, popularmente conocido como “el Súper” del concurso.

Para Abad, la explicación de que participar en Gran Hermano sea el sueño de muchos es muy simple: “Lucía tiene 23 años y lleva desde los ocho conviviendo con este programa. Ella ha crecido con este formato, y, como ella, hay gente que se enamora de la convivencia, que se enamora de los concursantes y del propio formato. Es normal que la gente pida entrar porque es lo que han visto siempre, y, por tanto, lo que han vivido y lo que han soñado. Para muchos es un gran sueño”.

Sin embargo, “el Súper” insiste en que desconoce cuál es la fórmula de este éxito tan masivo, pero sí tiene claro que para alcanzarlo hay “cosas” que deben meterse en la “olla”: trabajo, pasión, esfuerzo y buenos profesionales son para él algunas de las claves del triunfo.

“GH es sociología pura”

Pero el éxito tiene un precio. Desde que comenzó no ha habido una sola edición en la que el programa no se haya visto envuelto en polémica y rumores. Manipulación, morbo y falta de intimidad son algunas de las acusaciones esgrimidas por los sectores más críticos de la audiencia. Abad se defiende haciendo hincapié en cuál es la esencia de Gran Hermano. “Buscamos gente que nos impacte, que pueda contar sus sentimientos, que sea expansiva” y niega cualquier tipo de manipulación: “La gente cuando entra en Gran Hermano sabe en qué consiste la experiencia”.

Entonces, ¿qué queda de aquel fenómeno sociológico que anunció en la primera edición del concurso la presentadora, Mercedes Milá, allá por el año 2000?: “Queda todo. Lo que estamos viendo cada día en Gran Hermano es cómo se relaciona un grupo de personas y eso es sociología pura. Vemos las relaciones, cómo se aman, cómo se odian, cómo son capaces de hablar para superar sus odios, cómo trabajan en equipo. Todo eso lo llevamos viendo durante 15 ediciones, cómo reacciona la gente ante determinados impulsos. Ese impulso es lo que la magia de la casa tiene y lo que genera en su entorno”, explica Abad.

Un programa envuelto en polémica

Sobre las reacciones de los concursantes en la casa, “el Súper” también matiza que hay gente que le dice “yo no haría eso”, a lo que él responde: “Bueno, tú tienes que enfrentarte a una situación concreta. Esas personas que están ahí dentro de repente ven cómo todo su mundo y su entorno desaparecen; son personas nuevas en un mundo nuevo en el que tienen que volver a construir sus relaciones. Encontrar amistades y amores, si es que llegan a encontrar el amor en la casa. Es muy complicado. Todos estamos en nuestra zona de confort, protegidos por nuestra familia y con nuestro trabajo y de repente todo eso desaparece, tienes que empezar de cero, hacer una nueva vida”.

La voz de Gran Hermano explica que acaba tratando a los concursantes como si fueran sus “hijos”, porque al hablar con ellos en el “confesionario” es cuando se da cuenta de que “todos somos frágiles y débiles y que todas las personas tenemos un corazoncito”.

Abad lo tiene claro: “Gran Hermano es una lección de vida año tras año. Una de las cosas que más agradezco de trabajar aquí es lo mucho que se puede aprender del género humano. Y eso es maravilloso, a mí es lo que más me gusta”, concluye muy convencida la voz del concurso. Aunque, como siempre, la última palabra la tienen las audiencias. Y las audiencias llevan quince años dándoles la razón.

(Con información de Cristina Lanzarote)

About Almudena Calvo

Antigua alumna de Periodismo y EBS en la Universidad Villanueva

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