Los argumentos de los taxistas contra Uber

Desde principios de 2014 el gremio de los taxistas españoles se ha levantado en armas contra la empresa Uber Systems, cuyo servicio online para conectar conductores y pasajeros ha soliviantado gravemente el sector de los transportes. Esta compañía, constituida en el Registro Mercantil de Barcelona el trece de marzo de este mismo año, lanzó al mercado pocos días después una aplicación para smartphones Uber, que permite a los particulares que lo deseen moverse por ciudades de todo el mundo en coches particulares y a un precio sensiblemente inferior al del servicio de taxi profesional.

La empresa se hace con un 20% de los ingresos derivados de la actividad

El servicio en España comenzó en la Ciudad Condal, donde la Generalitat de Cataluña tramita desde hace meses un expediente informativo contra la empresa por un supuesto incumplimiento de las normativas establecidas para el transporte. Los demandantes acusan a la empresa de competencia desleal, además de reclamar a la Justicia por los derechos de los consumidores.

¿Cómo funciona?

El usuario se descarga la aplicación Uber en su dispositivo móvil. Además de requerir permisos para acceder a todas las funciones del teléfono móvil, esta aplicación solicita un nombre y un número de tarjeta de crédito, pues los pagos en Uber se hacen a través de cuenta bancaria. Cuando el interesado socilita un servicio de transporte, la aplicación busca un conductor inscrito a Uber que se encuentre en un radio de 4 kilómetros a la redonda. Una vez efectuado el servicio, se ejecuta el cargo en la cuenta del usuario y se le otorga una cifra del 80% del pago al conductor, con lo que la empresa se hace con un 20% de los ingresos derivados de la actividad.

Toda esta operación se hace al margen de la legislación nacional, pues Uber Systems Spain se define como una empresa cuyo objeto social es “dar soporte a otras sociedades del grupo, proveyendo servicio a pedido de solicitudes efectuadas mediante aparatos móviles y por Internet”, con lo que, en teoría, sus actividades están fuera del sector transportes, pero en la práctica recibe un beneficio derivado del transporte de personas. La propia empresa hace un test a los conductores que quieran trabajar ofreciendo este servicio, aunque no se les expide un documento contractual y podría ser acusada por esto de incitación al delito por fomentar el intrusismo profesional, delito tipificado en el Código Penal según la legislación española. Lo único que exige la empresa americana a sus conductores, además de pasar el test, es que sean mayores de 21 años, que tengan un vehículo en propiedad y un seguro básico en regla.

Rechazo y aceptación

A pesar de las quejas de los taxistas a nivel mundial, no en todos los países se ha aplicado la misma medida respecto al servicio de la empresa estadounidense. Los primeros países en prohibirla fueron Alemania y Bélgica, mientras que en Londres y un centenar de ciudades de los EEUU ha sido aceptada por la Justicia.Ya son alrededor de 200 países en los que opera la compañía Uber, entre cuyos principales inversores se encuentran Google y Goldman Sachs. Existen diversas aplicaciones dedicadas a facilitar el transporte entre particulares, como Cabify y Blablacar, pero Uber, la más popular a escala internacional, es de lejos la que ha encabezado la polémica con los taxistas desde que fuera fundada hace cinco años en San Francisco (EEUU), su ciudad de origen.

(Con información de Inmaculada Fernández)

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