El “bokata”, una excusa para ayudar a los demás

Bokatas es una iniciativa solidaria que nació hace más de 20 años de manera completamente espontánea por un grupo de jóvenes que querían hacer voluntariado pero a los que les faltaba el tiempo. Decidieron llevar a cabo esta labor por las noches y así empezó una apasionante aventura. Comenzaron trabajando en sus casas y gracias a un párroco con el que colaboraban se instauró la primera sede en la parroquia de Los Sagrados Corazones.

Su principal objetivo es apoyar y acompañar a las personas sin techo y fomentar su inclusión en la sociedad. “El bocadillo y el café son solo una excusa para acercarnos. Son lo que se llama una ayuda asistencial que ya proporcionan los comedores sociales y nosotros no buscamos eso. Lo que queremos es acompañarles, de hecho nos pasa mucho que nos ponemos a hablar con ellos y casi se nos olvida darles las comida”, comenta sonriente Patricia, una joven de 24 años que actualmente compagina su trabajo en una agencia de valores con el cargo de coordinadora dentro de esta ONG. “No son pobres, la pobreza es un derivado de la exclusión social y no al revés. Cada persona sin hogar necesita una solución diferente. No se puede generalizar”, explica.

Un proyecto que crece cada día

Actualmente Bokatas cuenta con cuatro sedes en Madrid y una en Valencia aunque gracias a las numerosas ayudas, a su fuerte presencia en las redes sociales y a su increíble labor, prevén instalarse pronto en otros puntos de la península. “Cada sede se autofinancia. Por ejemplo en esta sede de Los Sagrados Corazones, Cáritas nos brinda su ayuda pero normalmente se organizan diferentes actividades como teatros, fiestas benéficas, donativos. Rodilla nos da los sándwiches o la comida que sobra del día para que la repartamos y otras compañías como Campofrío nos han ayudado esporadicamente”, dice Elena.

Además, Alberto,uno de los voluntarios más veteranos, quiso exponer un nuevo proyecto que se pretende llevar a cabo de forma paralela con el de Bokatas. Se trata de un centro de acompañamiento que está siendo financiado por donativos, llevado por voluntarios, en el que las personas de la calle pueden ir a recibir necesidades básicas como darse una ducha o tomar un café. Cada vez, Bokatas cuenta con más voluntarios y actualmente es un gran proyecto solidario que, claramente, pretende crecer y expandirse.

“Son personas que echan de menos la compañía y sirve más estar hablando con ellos un rato que darles un euro”

Una iniciativa con alma joven que se muestra como un ejemplo de implicación y compromiso por parte de todos los jóvenes que se vuelcan en este proyecto y cuenta hoy con unos 300 voluntarios que acuden, sin falta, a lo largo de la semana a su cita de las 20:30 para preparar los bocadillos y llevarlos a las personas más necesitadas. “Seguimos un recorrido fijo porque gracias a esto creamos unos vínculos y unas relaciones muy estrechas con la gente a la que queremos ayudar. Es necesario establecer una relación de confianza para que se abran y así poder ayudar”, apunta Elena.

Otra forma de ser solidario

Entre risas, también recuerda algunas anécdotas divertidas pero no todo es siempre fácil aunque sí increíblemente gratificante: “Son personas que estas expuestas a muchas cosas y a las que no se les ha tratado bien. Esto hace que al principio sea difícil. Pero eso es también lo bonito. Ver cómo crece esa relación”.

Según los datos solo el 20% de los indigentes piden limosna, el resto se buscan la vida para sobrevivir. Es el caso de un señor mayor que vive por la zona de Colón y que cada mañana ayuda a poner la terraza de un bar. De esta manera se gana el desayuno. Una pequeña historia de trabajo, esfuerzo y superación a la que esta redactora ha tenido acceso gracias a la experiencia y la dedicación de los voluntarios que conforman esta empresa. Pero como esta se encuentran mil más. Otro ejemplo es el de José Luis, al que han conseguido inscribir en un curso de carnicería y al que también están buscando un piso en el que pueda vivir y comenzar una nueva vida.

“Ayuda, compañía y cariño” son sin duda las palabras que mejor definen esta organización. “Son personas que echan de menos la compañía y sirve más estar hablando con ellos un rato que darles un euro. A mí me ha ayudado a quitarme los prejuicios, a madurar y crecer como persona”, declara Elena.

(Con información de Leticia Martínez Sancho)

About Victoria Bernar de Oriol

Estudiante de 4º de Periodismo y Comunicación y Gestión de Moda

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