En fila india a por la suerte de Doña Manolita

Madrileños armados de paciencia y provincianos en busca de El Gordo de Navidad se agolpan cada día ordenadamente en la fila india más famosa de la capital, la que llega hasta el establecimiento de lotería de Doña Manolita. Centenares de personas, llegadas desde todos los puntos de España, esperan su turno con la esperanza de que este histórico negocio vuelva a repartir los premios más deseados del año y así poder cumplir sus sueños.

“He comprado un número que tiene mi fecha de cumpleaños, a ver si así me toca algo”

“Bueno amigos, quiero manifestarles que hemos comprado la lotería y éste va a ser el número ganador –grita William, enseñando orgulloso su décimo con el número 73.796- Aquí Doña Manolita ha entregado miles y miles de premios y ha hecho felices a millones de españoles, y esta vez va a ser un colombiano el que va a llevárselo”, vociferaba este colombiano afincado en Madrid ante las puertas del mítico establecimiento de lotería de Doña Manolita.

Colas desde agosto

“Hablar de Doña Manolita es hacerlo del Sorteo de Navidad, y de la gran cantidad de premios gordos que ha repartido”, dice Bosco, portavoz de la administración. Y es que, desde el año 1904, cuando el primer establecimiento abrió sus puertas en la calle San Bernardo, la suerte nunca ha abandonado a doña Manolita. El sorteo más esperado por los españoles no se celebra hasta el 22 de diciembre pero cada año desde el mes de agosto las colas hasta la puerta del actual local, situado en la calle del Carmen, no cesan en las inmediaciones de la Plaza de Callao.

Sin embargo, la fila alterna su dirección ante las quejas de los comerciantes de la zona. Los días pares se pide a la gente que forme la cola hacia un lado de la Gran Vía y los impares hacia el otro. Además, vigilando que nadie se cuele está Juan, el “segurata” encargado de apaciguar los conflictos. “En alguna ocasión hasta ha tenido que intervenir la Policía Municipal por las broncas”, recuerda. Desde entonces, en doña Manolita son cautos y, cada año desde octubre hasta enero una empresa de seguridad evita las peloteras típicas provocadas por los nervios después de varias horas de espera.

“Vienen desde todos los puntos de España”, explica Bosco. “He venido a pasar el puente a Madrid con una amiga y mi padre me ha pedido que viniera a comprar la lotería aquí. He comprado un número que tiene mi fecha de cumpleaños, a ver si así me toca algo”, añade Paula, llegada desde Cuenca. Todos quieren cumplir con los encargos. “Llevamos pa’ los agüelos, pa’ los tíos, pa’ los primos, pa’ todos. Pa’ la familia entera”, explica José, sevillano que espera pacientemente en la cola con toda su familia.

Sueños de todo tipo

En cuanto a los números más demandados, desde la administración prefieren no especificar de cuáles se trata. “Trae mala suerte hablar de cifras. No se ha habla de ello”, matizan. Lo que sí parece es que cada año se agota el número con la terminación que coincide con el año del sorteo. Concretamente, hace cuatro semanas que se vendió por Internet el último décimo terminado en 14. Supersticiones al margen, siempre existen preferencias para todos los números. “Al final la lotería es suerte y es azar. A la gente le gustan unas determinadas terminaciones pero es que, como se suele decir, están todos en el bombo”, dice entre risas Bosco.

Comprar un coche, “fugarse” a la República Dominicana, ver mundo, invitar a copas a todos los “colegas”, independizarse o jubilarse, tapar agujeros, pegarse una buena fiesta o “volverse loco”. Incluso montar un hogar “para los niños más necesitados y para aquellos adultos mayores que duermen en la calle que no tienen el pan de cada día”, esto es lo que los españoles harían con los tres millones de euros de El Gordo. “Aunque yo me conformaba con un pellizquito, ¿eh?”, matiza Pepa que, previsora, explica que prefiere “no pensar” qué haría con el dinero hasta que no le toque.

Con la Navidad a la vuelta de la esquina, nadie quiere quedarse sin su décimo. Sólo la suerte dirá si este año reparte también Doña Manolita. Sea como fuere, como diría Clive Arrindell, el famoso calvo de la Lotería de Navidad: que la suerte “acompañe” a todos los que hayan tentado al azar.

(Con información de Almudena Calvo)

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About Cristina Lanzarote

Estudiante de 4º de Periodismo y EBS en el Centro Universitario Villanueva

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