Cinco kilómetros de risas en la Holi Run

A las 11 de la mañana del pasado domingo 20.000 deportistas se concentraban en la ciudad deportiva de Valdebebas, pero no eran precisamente jugadores del Real Madrid. Algunos incluso cerveza en mano se disponían a correr los 5 kilómetros que conmemoran la tercera edición de la Holi Run en Madrid.

No es una carrera al uso (de ahí lo de la cerveza), sino que se trata de una excusa para pasarlo bien. Tanto es así que en la propia web donde se realizan las inscripciones así viene definido: “Las carreras difíciles no son divertidas, nosotros no nos lo tomamos en serio. No queremos que tengas prisa por acabar, solo que pases por la llegada lo más colorido posible”. Y es que es una diversión sana y con un toque de color, mucho color.

Es una carrera inspirada en la fiesta hindú de la celebración de la primavera y el punto de atracción y lo que la distingue de todas las demás es el color. A todos los participantes se les hace entrega de una bolsa con polvos de colores para que se encarguen de manchar a todo el mundo durante la carrera. Estos polvos tienen el sello de Conformidad Europea y no son tóxicos. Tanto es así que los participantes acabaron haciendo “la croqueta” sobre ellos hasta transformarse en pitufos o avatares.

“Lo mejor es que es una diversión sana y lo puede disfrutar todo el mundo”

A lo largo de los cinco kilómetros los participantes se iban encontrando con “puntos de colores”. Se trataba de un arco hinchable pintado de colores (amarillo, verde, rosa y azul) donde algunos voluntarios se dedicaban a poner hasta arriba de color a los corredores. La marcha se reducía y la gente se acumulaba en estos puntos que se convertían en batallas campales teñidas de bromas y risas.

Para todos los públicos

Todo el recorrido viene acompañado de música, empezando por el gran escenario repleto de bailarines, donde se concentraban todos los participantes y se dio la salida. Este evento compartía más características con un festival de música que con una concentración deportiva, pero con una diferencia clave: el límite lo definía una actividad saludable. Lourdes Peña, de 23 años, iba acompañada de su mascota, un golden retriever (medio teñido de azul) y dos amigas de su misma edad.

“Es muy divertido y una iniciativa genial. Ya lo ves, aquí hay gente de todas las edades. Aquí habrán miles de personas y no hay ni un solo lío. Lo mejor es que es una diversión sana y que lo puede disfrutar todo el mundo. Desde yo misma con mis amigas y mi perro hasta una familia con niños de 5 años”, comentaba Lourdes mientras trataba de calmar el ansia de su golden por empezar la carrera.

El precio de la entrada era de 13 euros para todos excepto para los menores de 10 años. Aunque la camiseta venía incluida, muchos de ellos decidieron tomarse la Holi Run como un carnaval y los tutús de colores, las pelucas y los disfraces de cualquier animal (real o imaginario) se convirtieron en el atuendo convencional, puedes verlo en la galería fotográfica. Además se hacía entrega de un dorsal y los runners se iban a casa con el obsequio de un bote de caldo de pollo gracias a uno de los patrocinadores del evento. Cerca de la meta también se repartían gratuitamente botellas de agua y Coca-Colas light y normal.

About Magda Corno García

Estudiante de 4º de Periodismo y EBS en el C.U.Villanueva. @MagdaCorno

1 comments

Este domingo se volvió a celebrar una nueva edición y como yo muchos vecinos de Valdebebas, en especial los que vivimos en los bloques pegados al evento estamos cansados de todo lo negativo que genera y de lo que en tu artículo no se comenta. El evento empieza a las 11 de la mañana. Pero resulta que a las 8 de la mañana encienden la música a todo volumen y se acabó el intentar dormir. A las 10 se llena la entrada al barrio de cientos de coches que la colapsan. La policía no controla nada. Coches subidos en aceras, aparcados en un carril de circulación, en carriles bici, en plazas para minusvalidos. Luego al acabar las 5 horas aproximadamente de música alta la gente llena de colores se retira a sus coches donde se limpia con pañuelos de papel que dejan en la calle tirados. Donde la limpieza de la organización ni limpia. Además mucha gente hace botellón y deja las botellas y latas. Deberían plantearse llevar este evento a una zona no poblada para que al menos no molesten a todo un barrio de 8 a 14 sin ya no poder dormir, no poder estar en casa porque la música hace que truene todo. Eso mezclado con el incivismo y nada de respeto de los participantes.

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