Tres años sin ETA: Iñaki Arteta, el compromiso por la verdad

Una persona muere cuando se le olvida. Con estas palabras cargadas de significado pertenecientes a una víctima del terrorismo se podría resumir la trayectoria de Iñaki Arteta, director de cine con una carrera muy orientada a la defensa y el homenaje de las víctimas del terrorismo.

Iñaki Arteta participó el pasado jueves en un coloquio y una sesión de cine, donde presentó se proyecto su película “Trece entre mil”, en Villanueva C.U. para los alumnos de Publicidad y Comunicación Audiovisual. Ahora está de estreno, porque este domingo presentó el documental “1980” en la Seminci de Valladolid. Y lo hace coincidiendo con el tercer aniversario desde que ETA anunciara el alto el fuego. Tres años sin una violencia de la que sabe mucho Arteta.

La trayectoria de Iñaki Arteta

Su trabajo es de mucha ayuda, ya que gracias a él la sociedad puede verdaderamente conocer el daño y el terror que ha sembrado la banda terrorista ETA a casi 900 personas inocentes y sus respectivas familias y allegados.

Iñaki Arteta cuenta que su compromiso con las víctimas y la verdad ha supuesto una experiencia en su vida, ha entrado en contacto con la humanidad, con los sentimientos y vivencias de muchas familias que se han visto afectadas por la lacra del terrorismo

En la película de 2005 “Trece entre mil”, que ha ganado numerosos premios, y fue finalista de los premios Goya al mejor documental, se vuelcan los testimonios de trece familias víctimas del terrorismo.

Las secuelas de ETA

Además de la dureza de las propias declaraciones de todos y cada uno, el documental deja entrever una dura conclusión: en los años 80 el apoyo a las víctimas dejó mucho que desear. Llamémosle miedo, indiferencia o desconocimiento. Pero los afectados, además del dolor personal y físico, han tenido que convivir con mucho dolor psicológico, llegando a desarrollar múltiples secuelas y traumas.

Desde luego que ha cambiado mucho la atención a las víctimas de una catástrofe, natural o completamente antinatural como es la actuación de la banda terrorista ya que, en la actualidad, inmediatamente después aparece un equipo profesional de ayuda psicológica. Y es que el dolor de la mente es mucho peor que el físico.

ETA comienza a matar cada vez más entrada la democracia. Una democracia descentralizada, con un País Vasco con muchas competencias, que no son suficientes para un grupo de asesinos, que pretenden implantar sus ideas por la fuerza y a costa de vidas humanas. Siembran el miedo, la muerte y la desolación. Y por si no fuera poco, consiguen que las familias vayan quedando apartadas. Retratan a una sociedad marcada por el miedo que no apoya a las víctimas.

Ya lo decía Martin Luther King: peor que los crímenes de los perversos es el estremecedor silencio de los bondadosos.

Un sentimiento común

Muchas preguntas se pasan por la cabeza, muchos ‘¿y si…?’. Todo es en vano, puesto que ya no pueden cambiar el pasado. Con eso solo consiguen sufrimiento. Cada víctima tiene una historia propia, digna de ser escuchada y respetada, una lucha personal, muchos silencios.

Sin embargo, todos y cada uno de ellos comparten una idea: no quieren venganza, quieren justicia. Y desgraciadamente, poca justicia ha habido hasta ahora. Algunos perdonan, pocos odian, pero ninguno olvida. Porque el olvido supone la muerte.

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