Los tesoros de la Patagonia chilena

Desde la Región de los Lagos hasta Tierra de Fuego se esconde una de las maravillas naturales más en bruto de nuestro planeta. Atravesándola de norte a sur la Carretera Austral está rodeada de volcanes, lagos, fiordos, cerros, glaciares e islas que componen los tesoros de la Patagonia Chilena.

Coyhaique

El recorrido empieza en Coyhaique, una de las principales ciudades de la undécima región del país y una de las más jóvenes. Fue fundada en 1929, pero su nombre es de origen tehuelche (uno de los dos pueblos nativos que habitaban la región) y significa “lugar donde hay agua”.  Alrededor de la ciudad se encuentran el río Simpson,  las seis lagunas y el lago Elizalde.

Cuando uno se adentra en la naturaleza tan pura es casi obligatorio llevar los cinco sentidos bien alerta: no puedes perderte nada.  Los caminos en esta zona del mundo no están asfaltados en muchos tramos, de manera que la propia carretera te anima a observar el paisaje.  Desde Coyhaique conduciendo hacia el sur, la Carretera Austral atraviesa el Cerro Castillo, que tiene 2.675 metros de altura, lo que hace que en muchas ocasiones del año caigan tormentas de nieve. El parque nacional que lleva el mismo nombre guarda uno de los tesoros más protegidos de la Patagonia: los huemules.

El silencio, los contrastes de colores, el agua y el aire son cuatro elementos que describen esta región

Capillas de mármol

Una vez pasado el cerro, la siguiente parada es el Lago General Carrera donde se alberga un pequeño pueblo que esconde una gran joya. Saliendo en bote desde Puerto Río Tranquilo y divisando la frontera con Argentina se puede apreciar un paisaje insólito de “mar” y nieve, ya que el agua del lago imita al mar con su oleaje.  Recorriendo la costa, abarrotada de bosques, se llega hasta las Capillas de mármol, otro de los grandes tesoros escondidos de la Patagonia. Se trata de formaciones minerales que a lo largo de los años se han ido erosionando formando túneles que atraviesan los islotes.

El silencio, los contrastes de colores, el agua y el aire son cuatro elementos que describen esta región. Observar el paisaje desde un punto alto, o un poco más apartado, incitan al viajero a reflexionar sobre la grandeza, la armonía, la pureza o la perfección de la naturaleza. Algo que es poco común en los tiempos que corren.

Glaciar San Rafael

Esa sensación es sin duda la que provoca ver de cerca el Glaciar San Rafael, situado en la desembocadura del fiordo Aysén, atravesando el Canal Costa. En la zona situada al este de la laguna San Rafael, se encuentra la enorme masa de hielo. Sólo es posible llegar en barco, ya que se trata de una zona muy remota de la Patagonia. Una lancha permite a los viajeros acercarse y poder escuchar el constante crujido del hielo quebrándose.

Si la suerte acompaña y sale el sol, es posible apreciar el contraste entre las distintas tonalidades del azul del cielo, el hielo y el mar. Y por último, otro de los privilegios que esconde el glaciar es poder escuchar y observar el desprendimiento de un pedazo de su estructura, cada vez más común debido al calentamiento global.

About Susana Lahore

Estudiante de 4º de Periodismo de C.U.Villanueva

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