Singapur, dos caras opuestas

“A lo único que podía aspirar era que no me echaran”. Esto fue lo que impulsó al arquitecto Carlos Muñoz a marcharse a Singapur en busca de nuevas oportunidades.

Aunque tenía trabajo fijo en Madrid afirma que el aburrimiento y la monotonía fueron determinantes para irse a la otra punta del mundo, concretamente a más de 15.000 kilómetros de Madrid.

“Singapur es un sálvese quien pueda”, dice Muñoz

Gracias a su experiencia trabajando en una empresa durante 7 años le fue fácil encontrar un trabajo en Singapur. Lo más difícil han sido las diferencias culturales y el idioma pero asegura que la experiencia le está sirviendo para valorar mucho más España y sobre todo para darse cuenta de la protección gubernamental que tenemos en nuestro país. “Singapur es un sálvese quien pueda”, afirma. El arquitecto trabaja para LTA, una empresa estatal y su trabajo consiste en la coordinación de proyectos de arquitectura de estaciones de metro.

La parte desconocida de Singapur

“Cuando llegué al aeropuerto pensé que la ciudad iba a ser muy moderna y desarrollada, pero no es del todo cierto”, revela Carlos Muñoz. Singapur está divida en dos, la zona rica y la zona pobre, existen grandes diferencias sociales. El arquitecto explica que por un lado está la parte desarrollada donde los expatriados (personas que no son de Singapur y que trabajan para una multinacional) viven en condominios y por otro lado, el centro, donde viven los singapurenses y hacen todas sus actividades.

La zona desarrollada es muy lujosa, con tiendas de todo tipo, altos rascacielos con piscinas, casinos, centros comerciales impresionantes pero Singapur no es eso. Está el contraste, el centro, con pequeños quioscos de comida donde comer no cuesta más de dos euros.

El arquitecto explica que los expatriados no quieren tener relación con los singapurenses y que llevan su vida sin relacionarse con ellos. Viven en mundos paralelos y totalmente diferentes. “Los singapurenses sueñan con vivir la vida de los expatriados”, afirma Carlos.

En cuanto al ocio, lo que más se hace en Singapur en el tiempo libre es viajar. “Cuanto más exóticos sean los viajes más cool eres”, revela Muñoz.

Diferencias entre Singapur y España

“En Singapur todo el mundo trabaja, apenas hay paro”, manifiesta Muñoz. Esta es la principal diferencia con nuestro país: “El Gobierno te asegura un puesto laboral pero nada más”. El arquitecto explica que en la república asiática no hay prestaciones sociales, todo es privado. “He visto a personas de 70 años limpiando baños en los centros comerciales”, dice Muñoz, y añade que en Singapur no hay jubilación, ya que se deja de trabajar cuando uno se lo puede permitir.  Pero esta no es la única diferencia con España, aparte de las grandes diferencias culturales, el concepto de libertad es totalmente distinto.

Asimismo, el arquitecto asegura que “en España hay más libertad porque es una democracia, Singapur es una dictadura pero la libertad consiste en respetar al otro”, y añade que los singapurenses buscan las cosas que tenemos en común para caminar juntos.

En cuanto a la arquitectura, también es muy distinta. “En nuestro país es más honesta, aquí es un producto, se vende una imagen”, asegura Carlos.

“Desde pequeño los guían en el colegio deciden lo que tienen que ser”, manifiesta Carlos sobre la educación. El arquitecto explica que separan a los más listos, y los ponen en otras clases para ir amoldándolos a lo que deben ser. Aunque la educación es peor que en España, los arquitectos singapurenses están más preparados para la vida real.

Por último el arquitecto afirma que quieren absorber todo lo que saben los extranjeros para ser totalmente autónomos.

About Cristina Muñoz Luque

Colaboradora en la revista Vanidad

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