Beatificación de Álvaro del Portillo: un madrileño en los altares

Aunque a algún que otro despistado pudiera darle esa impresión, no se trataba de un acontecimiento deportivo. Ni de una actuación musical en directo. Ni tan siquiera los mismísimos Rolling Stones eran los responsables de haber reunido a más de 200.000 personas que se agolpaban en las inmediaciones de la ciudad deportiva del Real Madrid, en Valdebebas. Todas ellas rezaban frente a un escenario convertido en altar para celebrar la ceremonia de beatificación de monseñor Álvaro del Portillo, sucesor de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.

[Ve aquí la galería de imágenes de la beatificación de Álvaro del Portillo]

“Un ejemplo de humildad”

La Santa Sede dio luz verde a la beatificación de Álvaro del Portillo tras reconocer como milagrosa la curación inexplicable de José Ureta, un niño chileno que permaneció en parada cardíaca durante más de 30 minutos y se recuperó tras las oraciones de su madre al ya beato por esta causa, sin que los médicos encontrasen explicación científica.

Los fieles, llegados de 80 países entre los que se encontraban familias con niños pequeños,  jóvenes, religiosos de los cinco continentes o una gran representación de autoridades, vivieron con fervor la beatificación de este sacerdote madrileño. “Hoy es un día muy especial, llevamos esperándolo mucho tiempo. Don Álvaro es un ejemplo de humildad”, explicaba Adisha, llegada desde Nigeria para participar en el acto.

“Hoy es un día muy especial, llevamos esperándolo mucho tiempo. Don Álvaro es un ejemplo de humildad”

Australia, México o Filipinas también tenía su representación entre un público que seguía con fervor la ceremonia desde las pantallas gigantes instaladas para la ocasión. Incluso algún espabilado no dudó en hacerse con el atuendo típico de otros países con tal de conseguir un hueco en los asientos reservados de las primeras filas para las autoridades internacionales.  Juan Luis, ataviado con un gorro turco y sin dejar de sonreír, rogaba a cuv3 no ser entrevistado, al tiempo que confesaba su verdadera nacionalidad mexicana y sus peripecias para lograr estar sentado en segunda fila.

Entre los asistentes también se encontraba un grupo de 10 estudiantes de la Universidad Campus bio-médico de Roma que han organizado un reality web por todos los lugares de la vida de don Álvaro del Portillo. Génova, Montpellier, Santander, Burgos y Madrid son los lugares elegidos para enseñar a los estudiantes un pedacito de su vida.

Ambiente de fiesta y oración

Y así, tan curiosas son cada una de las historias personales de los viajeros como solemne fue la ceremonia. Más de 1.200 sacerdotes impartían los sacramentos del perdón y la comunión y 3.500 voluntarios ayudaban a que todo saliera como estaba previsto, en un acto que fue retransmitido en más de 30 televisiones de todo el mundo.

El ambiente que se palpaba era de fiesta y oración: “Es un día de mucha alegría y mucho gozo interior”, declaró el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz a cuv3, en una jornada que transcurrió sin incidentes pese a la multitud allí congregada. Pero si coincidían en algo todos los asistentes era en señalar la enorme humildad del beatificado. “Fue un tipo extraordinario, muy sencillo, humilde y muy amable. Se notaba que tenía una gran vida interior”, explicó un sacerdote.

Al acabar la ceremonia, muchos aprovecharon los últimos momentos para hacerse un selfie junto al escenario o saludar a aquellos que conocieron hace tres años en la Jornada Mundial de la Juventud. Tras cinco horas vividas intensamente, los fieles volvían a sus casas, mientras a los altares de la Iglesia Católica llegaba un nuevo beato. Esta vez, el madrileño Álvaro del Portillo.

(Con información de Almudena Calvo)

About Cristina Lanzarote

Estudiante de 4º de Periodismo y EBS en el Centro Universitario Villanueva

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