La Oktoberfest se vive por primera vez en Madrid

A simple vista, solo se ve cerveza. Y más cerveza. Jarras enormes, de un litro, que suben y bajan, que van de un lado a otro, al ritmo de la música y del animador que alterna frases y canciones alemanas con invitaciones en español a brindar por la fiesta y la diversión. Parece mentira que se puedan mover con tanta soltura semejantes jarras. Pero la ocasión obliga: estamos en el Oktoberfest. Y por primera vez en Madrid.

35.000 salchichas, 7.000 codillos y 14.000 pretzels. Y todo ello, como no podía ser de otra forma, regado por 80.000 litros de cerveza. La mítica Oktoberfest se ha celebrado por primera vez en la capital de España, en el Barclaycard Center, antiguo Palacio de los Deportes, una semana antes de darse cita en Múnich, su ciudad de origen. El tenista español Fernando Verdasco fue el encargado de inaugurar el evento en el que miles de personas han podido disfrutar de una de las fiestas más conocidas a nivel internacional sin tener que viajar hasta la región alemana. Fiesta de octubre, así es como se traduce del idioma germano el nombre de este evento que se celebra entre los meses de septiembre y octubre en la ciudad bávara de Múnich desde 1810 y que cada año visitan seis millones de personas.

Cinco días de auténtica experiencia alemana

Los más de 4.000 metros cuadrados de la pista central del recinto madrileño se convirtieron en una gigante carpa con los tradicionales bancos y mesas de cuatro u ocho personas, para que todos los asistentes pudiesen disfrutar de los 80.000 litros de cerveza que acompañaron a la gastronomía típicamente alemana.

Sumergirse en la cultura cervecera brindando con una Paulaner bien fría

Desde el miércoles 17 hasta el domingo 21 el recinto permaneció abierto recibiendo invitados que asistieron a la carpa del famoso festival alemán, que se levantó de manera idéntica en el Barclaycard Center para sumergirse en la cultura cervecera brindando con una Paulaner bien fría, degustar la gastronomía típica y cantar y bailar temas populares.

Gran ambiente para consumir cerveza y comida XL

Si hay algo por lo que en esta fiesta destaca la comida y la bebida es por su gran tamaño. La cerveza servida en las míticas jarras de un litro y la comida con un tamaño que se aleja mucho del convencional, dejó a más de uno sorprendido. Como no podía ser de otra manera, en la Madrid Oktoberfest sólo se sirvió auténtica Paulaner, que se fabrica especialmente para la ocasión, exactamente igual que ocurre en Múnich. Es una de las pocas certificadas por cumplir el Reinheitsgebot, ya que sólo las cervezas que tienen un mínimo de 6% de alcohol y que han sido elaboradas dentro de los límites de la ciudad de Múnich pueden ser servidas en el genuino Oktoberfest.

Los asistentes acudieron en compañía de sus amigos o familiares, muchos de ellos ataviados con las vestimentas propias alemanas, para disfrutar de una gastronomía de nivel, a base de comida tradicional alemana especialmente importada desde Alemania, preparada por los especialistas de los restaurantes La Fábrica. El codillo de cerdo, las salchichas alemanas, gran variedad de ensaladas, brezels, patés, chucrut y otros platos típicos destacaron por su gran tamaño y fueron servidos por más de 100 camareros, los cuales iban vestidos con los trajes típicos bávaros.

Una fiesta como esta no sería lo mismo sin un buen ambiente, por ello, distintos grupos musicales amenizaron las comidas y cenas, creando el ambiente propio de la Oktoberfest. Además se realizaron exhibiciones y actuaciones musicales como la del grupo The Refrescos o Muchachito y sus componentes. Durante estos cinco días los asistentes pudieron cantar, bailar y brindar, en general disfrutar de una fiesta que todo el mundo debería vivir.

About Ana Barrio

Alumna de 4º de Periodismo en el Centro Universitario Villanueva

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