Beatificación de Álvaro del Portillo: “Los santos no nacen, se hacen”

“Los santos no nacen, se hacen”. De esta forma comenzaba su intervención José Carlos Martín de la Hoz, Vicepostulador de la Causa de canonización de don Álvaro del Portillo. Tener paz, transmitirla, tener compasión y ser hombre de comunión son los cuatro elementos que según Martín de la Hoz describían al prelado del Opus Dei que será beatificado el próximo 27 de septiembre en Madrid.

¿Qué es un santo?

Según Martín de la Hoz, “los santos nos explican que se puede ser feliz ya en esta vida. Se puede ser feliz viviendo el cielo en la tierra. Ellos nos muestran cómo ser feliz mediante la oración. Los santos son amigos de Dios y amigos de los hombres. Con los santos se establece una relación de complicidad, hay intimidad con ellos”.

  “Don Álvaro nos enseña que el trabajo convertido en oración es algo que da paz”

Proceso de Canonización

“Entre los millones de santos que hay en el cielo, Dios Espíritu Santo escoge a algunos de ellos para que sean intercesores del pueblo de Dios”, asegura Martín de la Hoz refiriéndose a don Álvaro del Portillo.

Un proceso de canonización comienza cuando además de la fama de santidad empieza a aparecer otro elemento que es la fama de favores. Si esa fama perdura y cristaliza en papeles se abre la causa de canonización. José Carlos Martín de la Hoz afirma que “cuando una persona fallece con fama de santidad es llamada a ser modelo de su familia, pero cuando la Iglesia propone a una persona como modelo intercesor lo es para todo el pueblo de Dios”.

El paso definitivo en la causa de canonización fue el milagro que la Santa Sede atribuyó a la intercesión de don Álvaro cuando en Santiago de Chile un niño se recuperó tras un paro cardíaco de más de media hora en el año 2003.

Don Álvaro según Martín de la Hoz

“Don Álvaro nos enseña que el trabajo convertido en oración es algo que da paz. Él decía que cuando terminemos un trabajo debemos poder firmar los dos, es decir, hacer un trabajo con Él y en Él”, asegura don José Carlos.

Un hombre lleno de paz, aunque “cuando había que defender a la Iglesia era como un león rugiente. Él nos enseñaba cómo se llega a la paz y decía que debemos ser personas que muestren la paz a nuestro alrededor”.

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