“Para entrenar no hacen falta dos piernas, sino una buena cabeza”

Fe, constancia y sacrificio son las tres palabras que siempre acompañan a Eduardo Valcárcel. Cuando solo tenía un año y medio perdió una pierna al ser atropellado por un camión. Pero eso no le impidió seguir adelante para luchar por lo que más quería, su mayor pasión, el fútbol. Y por eso, su vida ha estado siempre ligada al fútbol y al deporte. Siempre ha luchado por superarse a sí mismo para darse cuenta de que su discapacidad no le impediría conseguir todo lo que se planteaba. Hoy ha conseguido su sueño, es director de la escuela de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) donde ha recibido a cuv3 para mostrarnos cómo es su día a día.

Pregunta: A pesar de su situación física, ¿cuándo y cómo decidió dedicarse al fútbol?

Respuesta: En el colegio los niños me llamaban “cojito” o “pata coja”, y ahí me di cuenta de que era capaz de correr rápido con muletas, porque perseguía a los que me insultaban (risas). Bromas aparte, a mí siempre me gustó el deporte, siempre me gustó mucho el balón. No podía jugar con mis compañeros porque tenía muletas pero, en cambio, cogía el balón y me iba a una pared y me ponía a chutar contra la pared. Y, a día de hoy, me doy cuenta de que ahí fue dónde aprendí mi parte, mi técnica y el golpeo de balón que tengo.

“Me gusta que los niños vean en mí un ejemplo de que todo se puede conseguir”

P: ¿Es verdad que hace trampa con las muletas porque, en realidad, usa tres “pies”?

R: En el colegio, cuando me dejaban jugar con las muletas, me ponían reglas. Tenía la norma de que no podía levantar la muleta o que si le daba con la izquierda entonces era mano, solo podía darle con una de las dos muletas, no podía meter gol con ellas, no podía levantarlas a más altura del pecho porque era falta, me pitaban mano. Y, por supuesto, no podía golpear a nadie con la muleta porque era falta. ¿Qué ocurrió? Que a base de practicar, a base de entrenar, fui aprendiendo a regatear con las muletas y a engañar con las muletas.

P: ¿El fútbol está en la cabeza y no sólo en los pies?

R: Hombre, más de una vez yo he dicho la frase de que para entrenar no hace falta tener dos piernas sino tener una buena cabeza o incluso a veces una buena sonrisa que haga que los futbolistas con ilusión y alegría jueguen de una forma u otra. Es cierto, yo creo que lo más importante en el mundo del deporte es tener una buena cabeza. ¿Que hacen falta los pies?, claro. Desde luego, yo nunca podré ser futbolista de Primera División ni nunca he soñado serlo. Para ser entrenador lo más importante es tener un buen coco para tomar buenas decisiones. Que salga de tu mente lo que haga falta y lo que necesite el grupo, el equipo y la circunstancia.

P: ¿Dónde radica su fortaleza para superarse cada día desde que nació?

R: Yo creo que en mi familia. Mi madre falleció hace unos años. Ella era la fuerza, la fuerza para levantarte cada mañana. Esa educación que nos ha dado mi padre, también, con una enseñanza recta y con mucha disciplina. Y, luego, mis hermanos. Todo el que me rodeaba me ha empujado siempre a no parar: “¿ Y, ¿por qué no pruebas?” Mi madre siempre decía: “El no ya lo tienes”. Está claro que ser una persona optimista, como creo que soy, y echada para adelante, hace que me haya lanzado muchas veces a más de un agujero, que más de una vez me decían “no, que te vas a caer y te vas a caer bien al fondo”. Al final lograba poner ahí la pierna, las manos y era capaz de no caerme.

P: ¿Sueña con entrenar en Primera División o es una utopía?

R: Soñar… Claro que sueño. Yo creo que, como cualquier persona que le gusta la música, soñaría con ser músico de un grupo importantísimo. Bueno, pues al final yo, desde muy pequeño, quise ser entrenador de fútbol y claro, mi sueño, y lo será toda la vida, es el de ser entrenador en Primera División. No es un sueño que me quita el sueño pero bueno, ahí está. Igual que en su día soñaba con llegar a tercera división y lo conseguí pues una vez conseguido haber llegado a tercera división ahora estoy aquí y soy Director de la Escuela de Fútbol de la Federación Española.

Un hito que dio la vuelta al mundo

P: Usted compitió con Zidane en un control de balón en velocidad y le ganó. ¿Qué significa eso?

R: Pues en aquel instante significó una tontería. Era un programa de fútbol donde yo lo que hacía era entrenar, era el profesor del equipo de fútbol y en aquel instante pues ¡qué alegría! que podía jugar con Zidane, que le había ganado en un ejercicio y todo fenomenal. Pero a día de hoy me doy cuenta que aquello fue algo que dio la vuelta al mundo entero y lo vio tanta gente que todavía me siguen diciendo que me han visto ganar a Zidane, que cómo es eso, que cómo soy capaz, que qué velocidad, que cómo muevo las muletas de rápido, que cómo muevo el balón… hoy es cuando me doy cuenta de la transcendencia de aquel vídeo.

Admirado por los más pequeños

P: Cuando era pequeño, ¿pensaba que llegaría a ser figura de admiración de muchos niños?

R: La verdad es que eso no lo he pensado nunca. Ni tampoco ahora me he planteado si soy una figura o soy una persona a la que los niños admiran. Es cierto que por mi distinción, por la dificultad que plantea desde fuera el hecho de que me falte una pierna y que la gente lo mire y le llame tantísimo la atención, para mí es algo que he vivido siempre y no sé hacer otra cosa, no sabría hacerlo de otra forma. No he tenido dos piernas nunca para ver cómo era capaz de jugar y en qué fui capaz de convertirme. A los niños siempre que me preguntan “¿y tú como juegas al fútbol?”, les respondo con sencillez: ”Pues igual que tú. Lo que pasa es que yo aprendí con muletas y una pierna y tu aprendiste con dos piernas”. Es cierto que se asombran muchas veces, y que en alguna ocasión, un niño me ha dicho: “Pues yo quiero ser como tú”. Y entonces dices, ¿pero cómo vas a querer ser como yo?

P: ¿Qué les dice a sus alumnos de la Escuela de la Real Federación Española de Fútbol?

R: Sobre todo les digo que mi vida siempre ha sido un mensaje de superación, de constancia, de sacrificio por las cosas. Que nadie te regala nada, que siempre hay que luchar por lo que uno quiere y, sobre todo, que les puedo servir de ejemplo en cuanto a que en este mundo se consigue lo que uno busca. A mi equipo de la escuela le cuento año tras año mi historia y que el afán de superación es muy importante para conseguir tus metas. Creo que es algo esencial en la existencia para ir creciendo.

P: ¿Qué les diría a los millones de jóvenes que tienen hoy dificultades pero tienen dos piernas? ¿Y a los que sólo tienen una?

R: Bueno, pues lo que les digo muchas veces a mis propios chicos, que están aquí ahora. En la vida, si luchas y peleas, puedes conseguir muchas veces los objetivos que uno quiere. Y, al final, es de lo que se trata, de luchar por lo que uno quiere. Y a los que tienen una, que si les puedo ayudar como ejemplo, porque he  conseguido mi sueño.

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