En Marruecos, con las hermanas de la Madre Teresa

Nadie esperaba que en un viaje a Marruecos cuyo objetivo era ayudar a las hermanas de la Madre Teresa de Calcuta y apoyar en actividades con discapacitados a unos hermanos franciscanos, se acabase también organizando una paella en Boukhalef, el barrio tangerino donde los inmigrantes africanos malviven hasta que consiguen saltar la valla de Melilla.

El voluntariado consistió en atender a discapacitados y en cuidar de niños

El voluntariado con marroquíes se desarrollaba por las mañanas en pleno corazón del casco antiguo de Tánger; mientras un grupo atendía a discapacitados mentales y psíquicos con los hermanos franciscanos, otro ayudaba en labores de cuidado de niños a las “sisters”. Los más valientes se atrevían a jugar descalzos en la playa un partido de fútbol contra una multitud de niños en riesgo de exclusión social (el arrojo se mostraba doblemente; por desigualdad numérica y por los cristales rotos esparcidos por la arena).

El trato con los inmigrantes ilegales se convirtió en el eje central del viaje cuando un español residente en Tánger, Juanma, les presentó a Daniel, un camerunés que huyó de su país con el sueño de llegar a Europa. Sueño cuya pesadilla es Marruecos, una cárcel en la que espera pacientemente junto con miles de africanos (“morenos” les llaman allí) hasta que llegue el momento del salto definitivo.

En Marruecos hay situaciones dramáticas, y los voluntarios advierten de que “algo hay que hacer”

Nacho de los Ríos, alumno de Villanueva C.U. comentaba que “había estado ya antes en Marruecos” pero que “desconocía la situación tan dramática en la que vive esta gente”. Marta Saez, otra de las voluntarias, no cesaba de repetir a sus compañeros “tenemos que hacer algo”.

Si bien los voluntarios comprendieron y asumieron la tragedia de estas personas, también vivieron con ellos momentos irrepetibles, como los bailes en la catedral al son de ritmos africanos celebrando la Pascua de Resurrección, la paella en Boukhalef o la sardinada que Daniel preparó en la playa paradisíaca de Sidi Mgait.

No cabe duda que el año que viene la mayoría de los asistentes intentará repetir este viaje. Y quién sabe si Daniel y sus compañeros seguirán allí o habrán cumplido su sueño.

(Con información de Gonzalo Gil y Álvaro Esteban)

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About Manuel León

Alumno de 4º de periodismo de C.U.V. y Derecho en U.N.E.D.

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