Madrid es POP

Exposición ''Mitos del Pop''
Exposición ”Mitos del Pop”

“Popular, efímero, prescindible, barato, producido en serie, joven, ingenioso, sexy, divertido, glamuroso, un gran negocio”. Así definía Richard Hamilton en 1957 la cultura y el arte que arrasaba entonces y del cual él mismo fue una de las figuras esenciales: el Pop. Casi 50 años después del nacimiento de este movimiento, Madrid recibe en sus principales museos las obras más importantes de los artistas que elevaron a la categoría de arte objetos como latas de sopa o máquinas expendedoras de chicle.

Mitos del Pop

Bajo el lema “Madrid es Pop”, el Museo Thyssen-Bornemisza presenta al público este verano con la exposición “Mitos del Pop” la mayor muestra de Arte Pop en España desde que en 1992 el Museo Reina Sofía acogiera una muestra similar.

El Pop Art está vivo, igual de vivo que lo estaba a finales de los cincuenta, y eso se percibe según se recorren las ocho partes en que se divide “Mitos del Pop”, que a la espera de la inauguración de la segunda parte de la muestra de Pop Art, en el Reina Sofía, es la que recibe las miradas tanto de amantes como de detractores del Pop.

División

Aunque la división tradicional para estudiar el Pop Art se ha hecho por países, realizando la mayor distinción entre el Pop inglés y el estadounidense, la muestra del Thyssen cambia esta disposición y se centra en lo que enseñan y transmiten las obras, guiado por el espíritu globalizador del museo y demostrando que todos los artistas compartieron las mismas ambiciones de ruptura con una reflexión sobre el arte y la realidad, el arte y la tradición, o sobre el arte y los museos.

El paseo por las más de 100 obras de los principales exponentes del Arte Pop comienza al atravesar un enorme mural con luces de neón que rezan el nombre de la exposición y nos trasladan rápidamente a La Factory de Andy Warhol allá por los años 60.

La llegada del Pop significa también la aparición de una nueva concepción del retrato

Y entramos en la primera parte de la exposición: Collage, publicidad y cómic, que se inicia con algunos collages de Richard Hamilton y Eduardo Paolozzi.

Seguimos nuestro camino y llegamos hasta los emblemas, los símbolos de la cultura, que se estaba desarrollando a mediados del siglo XX y en el que las marcas, sus eslóganes y anuncios protagonizaban los espacios públicos e inundaban los hogares.

Es inevitable aquí destacar por encima del resto a las obras con más curiosos a su alrededor (como era de esperar) los famosísimos cuadros de Andy Warhol y la sopa Campbell.

Un hueco para Marilyn Monroe

Nos adentramos en una parte nueva del Pop Art que no habíamos visto hasta ahora. Y se trata de una de las esencias de la exposición. Los mitos, las figuras de actores, actrices, cantantes y figuras del mundo del espectáculo que se vieron elevados a la altura de mitos. El mayor ejemplo de esta adoración fue Marilyn Monroe, adorada por el público y por los artistas que como Warhol la veneraron en vida y más aún si es posible después de muerta.

La llegada del Pop significa también la aparición de una nueva concepción del retrato. Resulta turbadora la gran colección de autorretratos que se encuentran en esta sala de Andy Warhol. Sobre todos ellos destaca el “Autorretrato con luz negra” en el que vemos a un Warhol cuya cara, si no fuera porque sabemos que es de un genio, podría parecer de un loco.

Cuando nos adentramos en esta nueva parte de la exposición, comprendemos rápidamente a qué se refiere la afirmación de que el Pop Art además de ser un arte nuevo tiene una clara orientación hacia el pasado. Los objetos nuevos y modernos de la cultura de masas inundan los cuadros, pero se vuelve a dar a las imágenes disposiciones de paisajes, bodegones, naturalezas muertas.

Dejamos de lado los chicles y la Coca-Cola y nos adentramos en el mundo de lo érotico y lo sexual. Durante la segunda mitad del siglo XX asistimos en el mundo a una liberación de los antiguos prejuicios y clichés relacionados con el sexo. Lo erótico, el placer y la sensualidad cobran protagonismo en el día a día, las revistas, el cine…y en el arte. No es que de pronto se recurriera al erotismo como forma de vender, es que la sociedad se había vuelto mucho más erótica. Artistas como Tom Wesselmann, Roy Lichtenstein o David Hockney desarrollan en sus cuadros este sentido de lo erótico y lo presentan en las acciones más cotidianas de la vida.

Desde pequeñas muestras como “Bedroom collage” de Wesselman hasta el clásico “Mujer en el baño” de Roy Lichtenstein llenan de color la estancia y añaden a los cuadros ese toque sexy.

El Pop está vivo

“Mitos del Pop” consigue dejarnos claro un mensaje que decíamos al principio: el Pop está vivo. Está igual de presente hoy que lo estaba en los 70, y probablemente siga estándolo a través de los años gracias a ese simbolismo atemporal y que consigue conectar con las personas sin importar el momento en que se contemple.

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