Tecnología para llevar puesta: así son los “weareables”

Gafas mirama
Los wereables cambiarán el concepto de la tecnología

El término viene a significar “ponibles”. Se utiliza para describir los dispositivos que los usuarios llevan puestos y que pueden tener funciones diversas. Ya se han hecho famosas e incluso están provocando respuestas legales. Las Google Glass son un accesorio de última tecnología que consiste en unas gafas con un pequeño módulo de  “realidad aumentada”, un cuadradito de cristal que superpone una imagen clara en nuestro campo de visión y, que al estar dotado de una cámara, puede interactuar con el entorno. Desde que aparecieran en prensa por primera vez, se ha hablado mucho de las  posibles implicaciones de un dispositivo así. Ya se pueden encontrar en ferias o exposiciones, aunque por lo general se trata de prototipos y su funcionalidad es muy limitada.

Pese a todo, las de Google no son las únicas gafas del mercado. En este campo destaca especialmente Japón,  cuyas empresas ya han registrado multitud de patentes en este campo. Un ejemplo serían las “Mirama”, cuyo prototipo funcional pudo verse en Barcelona en el Mobile World Congress de 2014. 

El futuro en la muñeca

“Smartwatch” es el nombre que reciben los dispositivos de muñeca, que sincronizados con los teléfonos móviles disponen de  cámara de fotos, agenda, gestor de notificaciones, calendario, teléfono integrado… y que también dan la hora. 

Fue Sony la primera marca de telefonía que pensó en sincronizar el teléfono móvil con el reloj,  y el primero en utilizar el término smartwatch para referirse a él. 

Los relojes inteligentes se acercan más a los ciudadanos de a pie

Poco después llegaría al mercado el Galaxy Gear de Samsung. JK Shin, CEO de la compañía, lo presentó en Alemania el año pasado, y hace unos meses hacía lo mismo con el Gear 2 en Barcelona. Pero ¿qué aporta un reloj inteligente? ¿Tiene un uso real? La respuesta ha quedado clara en los meses en los que  los dispositivos han estado en el mercado: sí. De hecho, su éxito ha sido tal que otras marcas como LG y Qualcomm ya han lanzado sus propias versiones.

Pese al esfuerzo de las compañías, hay veces que la tecnología está un poco verde. Así pues, es cierto que las baterías de los relojes no suelen durar más de un día, (la queja más común entre los usuarios), y que hay que recargarlas cada noche. Pero al margen de los pequeños inconvenientes, resulta realmente asombroso lo que estos pequeños artilugios pueden hacer por nosotros. Características como los GPS integrados o las cámaras ya estaban disponibles en el móvil. Otros, en cambio, son completamente innovadores, como las notificaciones de redes sociales o email en la muñeca, o como el pulsómetro y las aplicaciones de salud. Precisamente, este es uno de los grandes avances en la materia y,  aunque está presente en muchos relojes, se suele utilizar más en las llamadas “pulseras inteligentes”.

Un ejemplo de pulsera inteligente: la Samsung Galaxy Gear Fit

Muy sencillas, nada llamativas pero tremendamente útiles. Así son las pulseras de monitorización  de biorritmos,  que también mediante una conexión con nuestro teléfono móvil son capaces de calcular, por ejemplo, el número de horas que hemos dormido, cuántas veces nos hemos levantado en una noche, cuál es nuestro pulso, calcular cuánto hemos caminado  y ayudarnos a cuantificar cuánto nos queda por caminar para quemar las calorías que nos hayamos planteado como meta. Funcionan junto a una aplicación de salud, en la que se introducen datos del usuario para que haga los cálculos. 

Así, poco a poco, van conociendo nuestro peso y haciéndose con nuestros hábitos. Además, las mejores aplicaciones incluyen una base de datos gigantesca de alimentos, con lo que podremos añadir en qué consisten nuestras comidas diarias, permitiendo que la aplicación calcule asimismo nuestra ingesta de calorías. Todos estos datos estarán únicamente en el móvil del usuario y no se compartirán. 

Llevar la tecnología, o que la tecnología te lleve

Audi conducción autónoma
El coche que se conduce solo, presentado en el Mobile World Congress

No es negro, no se llama “Kit” y no lo conduce Mitch Buchannan, pero el coche fantástico ya existe. Dotado de cuatro sencillos sensores sobre el techo, en Barcelona se presentó el Ford Focus capaz de  ubicarse con exactitud en un plano GPS, así como de escanear el terreno que le rodea hasta una longitud de dos campos de fútbol. Analiza obstáculos, objetos en movimiento que pudieran interferir con su trayectoria  e, incluso, personas. 

Dado que aún no hay nada regulado en el tema, el coche ha sido presentado como el “vehículo de conducción supervisada” dando a entender que necesita de la supervisión humana, aunque, por lo que hemos visto, se apaña muy bien él solito. 

Imagine esto: Se levanta por la mañana y su teléfono, sincronizado con su pulsera, le informa de que le vendrá bien un café doble en el desayuno, porque ha dormido regular. Al hacerse el café, termina la leche, y su nevera la apunta a la lista de la compra. Al salir hacia el trabajo, su GPS le avisa de que hay una manifestación  interrumpiendo el tráfico, y le sugiere una ruta alternativa. Además le recuerda que, según su calendario, tiene una reunión para la que debe prepararse.

Al salir de su oficina, como cada miércoles, le apetece ir al cine por el día del espectador. Antes incluso de buscarlo en su smartphone, éste ya le ofrece los estrenos de la semana en los cines más cercanos, organizados según el tipo de películas que suele ver, y le redirige automáticamente a la página en la que comprar las entradas. 

Los avances de los wearables se utilizan en otros campos, como la conducción sin conductor

Por último, imagine que todos estos datos (con su consentimiento) junto con los datos de millones de personas más se recogieran  para proporcionar  una base de datos mundial del comportamiento humano, el llamado “Big Data”, que ya se encuentra en proceso de creación y recopilación de información. 

Aunque todo esto ya es virtualmente posible, lo cierto es que el “smartliving” está fuera del alcance de la mayoría de los bolsillos. Sin embargo, podemos  afirmar, sin lugar a dudas, que los  weareables son una de las alternativas más prometedoras para el futuro, aunque posiblemente no haya que esperar tanto: a la velocidad  a la que se están desarrollando estas tecnologías,  la cultura de la vida inteligente podría llegar mucho antes de lo esperado. 

(Visited 238 time, 1 visit today)

About Miguel Morales

Licenciado en Periodismo

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.