La Semana Santa en Cartagena

SemanaSanta

Cartagena es una ciudad como muchas españolas cuyas calles se rinden a la virgen durante las procesiones de Semana Santa. A altas horas de la noche las calles son todo jolgorio y festividad. Lágrimas de alegría y emoción bañan las calles que los tronos van pisando a su paso. Este es un sentimiento muy vivido en lo ancho y largo de nuestro hermoso país. Pero como cualquier ciudadano orgulloso de su tierra, los cartageneros lo tienen claro: “Como en Cartagena, no se vive la Semana Santa en ninguna parte”. No es de extrañar que fuera nombrado Interés Turístico en el año 2005.

La magia de la festividad

Con tan solo pasar una noche por sus calles, uno se da cuenta de la importancia que tienen estas fechas tan señaladas en el calendario. Personas de cualquier edad pasean por la calle admirados por la belleza y el colorido que acompaña a la ciudad. Los niños comen el dulce típico de los capirotes mientras chillan: “Viva la Virgen guapa”.

Desde la madrugada del Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección los tronos no dejan de desfilar para mostrar luces y dejar boquiabiertos tanto a visitantes como a lugareños. Y es que durante esta semana las cofradías de los Marrajos, Californios, Socorro y Resucitados, sacan sus mejores galas para lucirlas en las calles de Cartagena.

“Para conocer esto, hay que vivirlo”

Los “mártires”

Pero no todo es luz y color para todo el mundo. A pesar de la voluntad y del honor que supone portar un trono, los costaleros pasan un verdadero calvario para llevar por toda la ciudad la belleza de estos símbolos. Así lo explica Jacobo, costalero en las procesiones de la Semana Santa en Cartagena. El joven admite que “es muy duro el trabajo que realizamos, sin embargo, es una verdadera satisfacción”.

Las consecuencias no solo son fatiga y esfuerzo, ya que muchos acaban con verdaderas lesiones. Luxaciones, contracturas, fracturas y otro tipo daños son los rivales que tratan de “empañar” la buena actuación de estos hombres.

Por supuesto, ellos no son los únicos que sufren el esfuerzo de la Semana Santa. Granaderos, Soldados Romanos, Militares, etc… son más ejemplos de la dura labor que hay que llevar a cabo para que todo salga perfecto. Caminatas de largos kilómetros para poder mostrar al mundo la belleza de las procesiones de esta ciudad.

Como diría un cartagenero, “para conocer esto, hay que vivirlo”.

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