Chris Killip, retrato de una sociedad desconocida

Fachada del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Fachada del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

“Me considero un historiador, pero no de la palabra”. Esta podría ser la frase que mejor describe el trabajo del fotógrafo inglés Chris Killip. Desde el 2 de octubre hasta el 24 de febrero se puede disfrutar de la exposición de grandes fotografías del autor en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Trabajo/Work es el nombre de la selección de fotos que han llegado a España desde el Museo Folkwang.

Chris Killip nativo de la Isla de Man, en el Mar de Irlanda, empieza en el mundo de la fotografía como ayudante y pidiendo a la gente que posara para él en las playas de la isla. “Sonría por favor” es la frase que Killip repitió hasta que dejó de hacer retratos para fotografiar a la clase obrera británica desde los años 70.

Las caras de la costa de Inglaterra, la explosión de la cultura punk, huelgas de mineros defendiendo su trabajo y la fábrica neumáticos Burton-On-Trent, propiedad de Pirelli, es el recorrido que la exposición del Reina Sofía hace la obra de Killip.

La obra de Killip se centra en la sociedad que nadie ve, esa sociedad que no salía en la televisión. Su obra es la historia de la sociedad británica que se vio afectada por el proceso de desindustrialización que inició Margaret Tatcher. El propio autor confiesa en los vídeos que se pueden ver en la exposición que su obra “no se percibe en tiempo real” y es por ello por lo que años después sus fotos se han convertido en historia.

Mayores, pequeños, cultos e incultos

Muy madrugadores son los interesados por el trabajo de Killip. A las 11 de la mañana de un domingo ya estaban las salas repletas de caras muy variadas. Como en cualquier exposición que se precie no puede faltar el hombre de traje que pasea por la sala como se pasea por los pasillos del metro, sin prestar atención a lo que está viendo.

“Me considero un historiador, pero no de la palabra”, afirma el autor

Tratándose de un domingo tampoco es raro encontrarse carreras de niños que les ha tocado pasar la mañana en el Museo mientras sus padres satisfacen sus inquietudes culturales. Luego está esa otra gente. La que llega como de rebote, perdida por las salas del Reina Sofía y que permanece impactada delante de esas caras recogidas por el fotógrafo.  La foto de esa niña con una larga cabellera movida por el viento de la isla de Man es sin duda uno de los retratos que más intriga causa en los espectadores.

Caras de personas normales

La exposición del Reina Sofía consigue crear el ambiente de aprendizaje que Chris Killip busca con sus fotografías. A medida que la persona de traje e incluso los niños que antes corrían avanzan por las salas se frenan y empiezan a observar esas caras de personas normales.

Llegada la última sala el objetivo está conseguido, Killip ya es un historiador, nos ha contado la historia de toda una sociedad. Sin duda, no es una clase de historia como las de la universidad, pero tiene una manera de contar que consigue atraer a todo tipo de público.

About María Rodríguez

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

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