Pasos de torero: de las jóvenes promesas a Abellán

Valor, esfuerzo, sacrificio, constancia, renuncia, gloria y arte. Estas palabras definen a la perfección lo que significa querer ser torero. Llegar a lo más alto no es nada fácil, no todos lo consiguen y el camino en ocasiones obliga a renunciar a una vida aparentemente normal y tranquila. Un torero se debe al toro, y como ellos mismos afirman éste es muy “celoso”.

En la madrileña Escuela Taurina Marcial Lalanda, situada en Batán, los “maestros” (figuras del toreo ya retiradas) enseñan desde 1976 cómo se es torero, la técnica, el sacrificio y sobre todo el compañerismo, tan importante en esta dura profesión.

Las cornadas son medallas para un torero, como explica José Ramón García, “Chechu”

Hasta allí llegan niños y jóvenes venidos de todas partes de España a entrenar todos los lunes y jueves de 6 a 8 de la tarde. Pero también llegan futuros diestros de todo el mundo, como es el caso de Luis David Adame que, siguiendo los pasos de su hermano, ya matador de toros, decidió abandonar México para conseguir su sueño en la capital de España.

La visión de tres generaciones de toreros

En el mundo de los toros hay algunos que no lo tienen tan difícil. Este es el caso de Pepe Luis Vázquez que pertenece a la tercera generación de una de las más importantes dinastías de toreros de nuestro país. Este joven de 18 años y que actualmente estudia Periodismo en el Centro Universitario Villanueva sueña con llegar a ser como su abuelo, fallecido recientemente y nombrado una de las figuras más importantes de todos los tiempos y el que más veces toreó con Manolete. Pero el mundo de los toros es difícil y Pepe Luis es consciente de que a él se le va a exigir mucho para estar a la altura de su abuelo.

Las cornadas componen el día a día de un torero, cada tarde en la plaza se exponen a jugarse la vida y el toro no entiende de edades, miedo o lugar. Las cornadas son medallas para un torero y así lo explica José Ramón García, “Chechu” en los carteles y matador de toros.

Son numerosas las veces que el pitón de un toro ha atravesado su cuerpo. La última este mismo año en la plaza de toros de Las Ventas el mismo día que confirmaba alternativa, pero eso no ha hecho que su “valor salga por el agujero de las cornadas”, como él mismo afirma a cuv3.

La madurez de Miguel Abellán

La madurez la aporta el diestro Miguel Abellán, que a sus 35 años ya ha conseguido todo aquello con lo que todo torero sueña cuando está empezando su camino. Aunque para conseguir su sueño ha tenido que dejar una vida por el camino y por eso mismo decidió tomarse este 2013 como un respiro para disfrutar por ejemplo de lo que es ir a la playa en agosto, según sus propias palabras.

El mismo día de la entrevista anunció su próxima vuelta a los ruedos, porque no se sabe qué tendrá eso de los toros pero quien lo prueba no puede vivir sin ello.

(Con información de Elena Rueda Ruiz de Austri)

About Lucía Páramo Rivas

Estudiante de 4º de Periodismo en FCOM de Villanueva C.U.

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