Con Bookcrossing, un libro libre a la vuelta de la esquina

Liberación de un libro en "El árbol de Yago", una conocida zona de cruce de Barcelona ya desaparecida.
Liberación de un libro en “El árbol de Yago”, una conocida zona de cruce de Barcelona ya desaparecida.

¿Cuántas veces has terminado de leer un libro con la sensación de que había cambiado algo en ti? ¿Y de no poder esperar para recomendárselo a un amigo y así compartir la experiencia?

¿Qué pensarías si pudieras compartirlo, no solo con un amigo sino con mucha más gente, gente que no conoces pero con la que te une ese mágico vínculo de haber sido tocado por un mismo libro?

Si la idea te gusta, Bookcrossing.com es sin duda un buen sitio por el que empezar.

El Bookcrossing (cruce de libros) es un movimiento que nació en 2001 de la cabeza del estadounidense Ron Hornbaker, tras comentar con su mujer algunas iniciativas que le llamaron la atención que consistían básicamente en seguirle la pista a través de Internet a diversas cosas que la gente “soltaba” con un número de serie registrado en una página web, para que otra persona lo encontrase. Y si ya se hacía con cámaras desechables o billetes, ¿por qué no con libros?

Hornbaker empezó a trabajar en la programación del sitio web con sus socios en la compañía de software, Bruce y Heather Pedersen, y unas semanas más tarde, concretamente el 17 de abril de 2001, Bookcrossing.com despegó.

El Concise Oxford Dictionary recoge la palabra “bookcrossing” como “la práctica de dejar libros en lugares públicos para que los recojan otros lectores, que después harán lo mismo.”

Pero como confiesa a cuv3 Estigma Manson, usuario y encargado de prensa de la plataforma en España, la esencia del Bookcrossing es mucho más: “la intención original es hacer un homenaje a los libros, llevarlos al mayor número de lugares y personas posibles convirtiendo el mundo en una gran biblioteca global”.

“La lectura llama a la lectura, y el intercambio libre de libros es un medio para fomentarla”

Durante estos doce años, alrededor de 2.274.276 han sido los bookcrosser que se han unido a la plataforma en 132 países, poniendo en circulación más de 10.026.481 libros.

Las reglas del juego

El fenómeno cuenta con unas pautas a seguir conocidas como las tres R: Read (lee un libro). Register (regístralo). Release (libéralo).

Cada libro liberado tiene que tener un código que se proporciona en la web cuando te registras y quien lo libera debe añadir además la fecha en que lo hace, igual que el siguiente que encuentre el libro, y así, seguir la cadena.

Gracias al código, se puede seguir su viaje por internet, y en los foros, comentar tus impresiones con aquellos que también han tenido la oportunidad de disfrutar de ese mismo libro.

La ventaja de estar registrado en la web es que cuando alguien publique la liberación de un ejemplar, los miembros de BookCrossing de esa misma ciudad reciben un aviso en su correo informándoles y así pueden acudir a intentar cazar el libro.

Así mismo, existen dos tipos de liberación: la salvaje, que consiste en dejarlos en parques, oquedades de árboles, bancos o esquinas; y otra más segura, que pasa por las denominadas “zonas de cruce”.

Las zonas de cruce son lugares como cafeterías, restaurantes o lugares accesibles al público donde se han colocado estanterías puestas por los participantes para liberar libros y facilitar la caza de los mismos”, explica Manson.

Entre los libros más liberados  y que será más fácil que encuentres si te unes al movimiento están “La vida de Pi”, de Yann Martel con 50.403 libros registrados y “El curioso incidente del perro a medianoche”, de Mark Haddon con 50.095 libros.

¿Perjudica a la venta de libros?

En 2003, al poco de comenzar con su aventura, Bookcrossing se enfrentó a las críticas de la escritora Jessica Adams que aseguraba que este tipo de acciones perjudicaban la venta de libros. Pero desde la plataforma no lo ven así; Estigma Manson asegura que “muchos libreros y editoriales colaboran  activamente en Bookcrossing, cediendo libros para liberaciones masivas. La lectura llama a la lectura, y el intercambio libre de libros es un medio para fomentarla.”

Por eso, si en estas fechas estás por Madrid y quieres hacerle un regalo a un desconocido, pásate el 21 de diciembre por la Plaza de Oriente, junto al “León de WAM”, uno de los cuatro que rodean la estatua de Felipe IV, y haz libre un libro.

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