Galería Loewe: artesanía y exclusividad desde 1846

Entrada de la primera tienda Loewe (Fotografía: Amaya Huerta)
Entrada de la primera tienda Loewe (Fotografía: Amaya Huerta)

Gran Vía. Hora punta de la tarde. Los turistas, hacinados en las aceras, pasean por delante de la tienda Loewe en el número 8 de la popular calle sin apenas darse cuenta de que en la planta inferior, tras las enormes puertas de cristal, la marca alberga uno de sus secretos mejor guardados: su Galería.

El 31 de octubre abrió al público pero no es una mera exposición, sino que ha venido para quedarse. Al igual que la ya abierta en el número 91 del Paseo de Gracia de Barcelona, este espacio quiere introducir al visitante en el universo de la marca. Para ello se sirve de distintos soportes interactivos que hacen participar al cliente con sus cinco sentidos.

Es un espacio reducido, que apenas se está dando a conocer. Por ahora tan solo es un secreto que comparten los más fieles seguidores. “No viene mucha gente pero la afluencia es continua, unas 20 personas al día”, aseguran los dependientes de la tienda. Esto permite a los empleados dar un trato más personalizado al cliente y poder ofrecer una visita guiada por sus instalaciones.

Un recorrido por los cinco sentidos

Quietud, elegancia y sofisticación son los valores principales que transmite la sala. Una música suave y tranquila envuelve a los visitantes mientras una azafata les cuenta la historia de la marca y les invita a recorrer los distintos apartados.

El centro está presidido por un enorme árbol que irradia luces de todos los colores. No se trata de un árbol corriente, no. Es un conglomerado de los distintos tejidos, colores y texturas que Loewe utiliza para la creación de su prenda estrella: el bolso. Los visitantes pueden tocar su estructura. Al hacerlo, unos sensores de movimiento proyectan luces de distintos tonos para que el cliente pueda observar con la mayor nitidez aquello que está palpando.

Por ahora tan solo es un secreto que comparten los más fieles seguidores

Rodeándolo, podemos encontrar vitrinas que muestran la auténtica esencia de la marca. Un escaparate vistoso o la colección de bolsos “arquitectos” de los años 90 son un ejemplo de ello. Además, tras un cristal podemos ver proyectado en tres dimensiones a un artesano construyendo el “Amazonas”, modelo de bolso estrella de Loewe. Lleva aproximadamente ocho horas de trabajo manual con la ayuda de unos utensilios precisos y exclusivos que pasan de generación en generación.

El pañuelo: seña de identidad de Loewe

La marca también ha querido hacer honor a uno de sus complementos más preciados: el pañuelo. Para ello, unos pedazos de seda de distintos tamaños en color blanco, cuelgan grácilmente de unos soportes. Unos ventiladores colocados en la parte inferior parecen hacer bailar su estructura al son de la música mientras se proyecta en su superficie los estampados y diseños más emblemáticos de esta marca.

Tras este apartado, la visita llega a su fin. Una visita que pretende introducir al cliente en el universo de la marca. Un mundo donde la artesanía, la exclusividad y sofisticación son los protagonistas convirtiendo a esta casa en un sello de identidad dentro de la Alta Costura española.

About Amaya Huerta

Estudiante de cuarto de Periodismo y Comunicación y Gestión de Moda en el Centro Universitario Villanueva

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