“Con la Doctrina Parot, Estrasburgo ha cambiado las reglas del juego”

Multitudinaria manifestación de rechazo en Madrid por la derogación de la Doctrina Parot

Francisco Sanz, abogado del Estado desde hace 25 años, fue uno de los encargados de defender a España en el caso Inés del Río en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El pasado jueves Francisco Sanz visitó el Centro Universitario Villanueva para explicar a los alumnos de periodismo los puntos claves del proceso y la resolución.

En la sentencia en la que se deroga la aplicación de manera retroactiva de la llamada Doctrina Parot, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha tenido en cuenta, principalmente, los artículos 5 y 7 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, en los que se establece las condiciones de la privación de libertad a un ciudadano y que “no hay delito sin ley”.

Un máximo de 30 años en prisión

Todo el proceso parte de la interpretación de los beneficios penitenciarios establecidos en el Código Penal del año 1973, en el que por cada dos días de trabajo en la cárcel se restaba uno de condena. Trabajos como limpiar su propia celda o matricularse en asignaturas de una carrera universitaria. Se establecía, también una pena máxima de 30 años en prisión. En el caso de Inés del Río a pesar de los 24 asesinatos cometidos y los 134 frustrados no llegaría a cumplir 20 años de prisión. El nuevo Código Penal de 1995  suprime los beneficios penitenciarios”, por lo que las penas se cumplen en su integridad.

En 2006, el Tribunal Supremo estableció la conocida como “doctrina Parot”, consistente en que los beneficios penitenciarios, aplicados a los delitos cometidos antes de la entrada en vigor del Código Penal de 1995, se aplican pena a pena y no sobre el total de 30 años, que era el máximo de cumplimiento que se fijaba hasta entonces.

Esta interpretación hacía posible que condenados por graves delitos pudiesen estar en prisión hasta ese tope de cumplimiento. Para Francisco Sanz, se trata de una interpretación  de la ley que “introduce más racionalidad” para que no sea “lo mismo un asesinato, que dos, que 134”.

“No pueden ser lo mismo un asesinato, que dos, que 134”

“Han cambiado las reglas del juego”

Para el abogado del Estado “lo que el Tribunal reconoce es cuestionable al menos” ya que aunque sea una aplicación retroactiva y altere la previsibilidad de salida “no se aumentan en un solo día la condena”.

Además, en otros casos similares como el caso Kafkaris Estrasburgo avaló la condena a cadena perpetua de un sicario chipriota, por lo que, como señaló Francisco Sanz, “Europa ha cambiado las reglas de juego a mitad de la partida”

(Con información de Jorge Sánchez de Vega)

About María Rodríguez

Estudiante de 4º de Periodismo en Villanueva C.U.

Deja una respuesta