Historia de Nana (otra perra abandonada en la cuneta)

LOURDES
Tras dos años de recuperación, Nana ya es una más de la familia García (Foto: Lourdes García)

En medio de la carretera, coja y con heridas por todo el cuerpo. La habían golpeado tanto que le costaba andar. Perdida y sola… ¿Qué podía hacer? ¿Subirse al coche de unos extraños y arriesgarse a pasar por lo mismo? Esta es la historia de Nana. Si fuera una persona hubiera copado páginas de los diarios de toda España pero, “lamentablemente”, Nana es un can. Y su historia no es noticia.

“Estaba tan delgada que se le notaban los músculos y los huesos de todo el cuerpo”, asegura Lourdes García, la joven de 20 años que ayudó a la perra. Lejos de pasar de largo y sin pensarlo dos veces, metieron al can en el coche y lo llevaron a la clínica del veterinario Carlos Rodríguez -líder de la asociación Mascoteros Solidarios y presentador del programa ‘PeloPicoPata’-, donde le curaron. Y gratis. “No nos cobró nada, de hecho es muy conocido en Torrejón de Ardoz por atender gratis a perros abandonados”.

“Estaba tan delgada que se le notaban los músculos y los huesos de todo el cuerpo”

Ese fue el momento en el que confirmaron que la perra –de menos de dos años de edad- había sido maltratada. Gracias a los cuidados del veterinario y a Lourdes y su familia, Nana se recuperó. “Al principio tenía mucho miedo, sobre todo de los hombres. En cuanto se acercaba uno se asustaba”, recuerda la joven. “Tampoco podíamos barrer. Mi hermana tenía que sacarla de casa, porque veía el palo del recogedor y se tiraba a por él. Se pensaba que la íbamos a pegar”.

Hombres y palos. Nana no les contó su historia, pero tampoco hacía falta. Ahora, dos años después, la perra está mucho mejor. Lourdes asegura que “aunque sigue teniendo miedo de algunos hombres” y “no se acerca a otros perros”, ya es más “confiada”. “¡Se la ve mucho más feliz!”, cuenta orgullosa.

“La Administración no está cumpliendo con su papel”

Aunque aquella perra abandonada por fin tenía un nombre y una familia, nunca se encontró a los culpables del maltrato que sufrió. Si Lourdes y su familia no se hubieran hecho cargo de Nana, ¿qué habría sido de ella? Lo más probable es que la clínica veterinaria se hubiera puesto en contacto con alguna protectora de animales para que se hiciera cargo de ella.

El problema es que estos refugios están saturados y no suelen tener sitio para atender todos los canes abandonados que les llegan, así que tratarían de buscarle un hogar de acogida o una familia dispuesta adoptarlo. De no ser así, Nana hubiera acabado en una perrera municipal. Y todos sabemos qué habría pasado después.

Si no fuera por las protectoras de animales, muchos de los canes que son abandonados no tendrían una segunda oportunidad. “En 15 años que llevamos trabajando hemos rescatado a más de 17 mil animales de la calle”, afirma Carolina Corral, de la Asociación para la Liberación y el Bienestar Animal (ALBA).

Corral explica que actualmente es “importantísimo” que haya asociaciones de protección animal, ya que “la Administración no está cumpliendo con su papel a la hora de gestionar la recogida de animales abandonados ni de darles una segunda oportunidad”.

Esta opinión es generalizada entre las protectoras y asociaciones de animales en España. Como la protectora Felcan, que denuncia la “pasividad” de algunos ayuntamientos cuando se trata de sancionar los maltratos a animales. Así, en un comunicado, la asociación explica que en la mayoría de los casos casos “los delitos contra los animales quedan impunes”.

Nana tuvo suerte. “Adoptar a un perro abandonado y maltratado al principio es muy difícil, porque es un proceso largo, pero con el paso del tiempo ayuda mucho. Te hacen sentir muy feliz. Son muy agradecidos”, asegura Lourdes. “Nadie se merece una vida así, y nosotros podemos hacerle la vida feliz”, concluye.

About María Palmero

Alumna de 4º de Periodismo del CU.V. (Universidad Complutense de Madrid)

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