El último adiós, ahora también en versión animal

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La sala velatorio de Cremascota donde los dueños pueden dar el último adiós

Las mascotas se han convertido en un miembro más de la familia. Cada vez son más los dueños que se preocupan por dar mejor alimentación, educación, atención y estética a sus  animales de compañía; para ello se les lleva a la peluquería, se les compra ropa, se planifican vacaciones especiales… y ahora también se les despide de este mundo con una ceremonia parecida a la de sus dueños.

Cuando una mascota amada muere o debe ser sacrificada,  aquellos propietarios  que no quieran dejar sus restos con un veterinario pueden optar por enterrarla o incinerarla.

La incineración de mascotas en España, fundamentalmente gatos y perros, se está convirtiendo en un nuevo negocio en auge que permite a aquellos dueños que quieren obtener las cenizas de su animal de compañía conservarlas en una urna.

Así lo vieron los hermanos Raquel, Sergio, Carlos y Eduardo Lázaro, cuando un día se preguntaron qué iba a pasar con sus perros en el momento en que fallecieran. Para resolver esa duda, que comprobaron que compartían con más gente, montaron Cremascota, una de las empresas tanatorio/crematorio de mascotas de Madrid.

Quemar al animal y guardar las cenizas está de moda

En los últimos años, el número de incineraciones de mascotas ha aumentado considerablemente, debiéndose a que los dueños prefieren cada vez más los rituales funerarios parecidos a los humanos, lo que les permite despedirse con dignidad del que probablemente ha sido un gran compañero de viaje.

El proceso que siguen en Cremascota comienza generalmente en las clínicas veterinarias. “Nosotros vamos a recogerlo al centro veterinario o al domicilio. Dependiendo de dónde nos llamen, se les ofrece el poder asistir aquí a hacerle la despedida, y si no lo quisieran, nosotros les devolvemos las cenizas en cualquiera de los dos sitios”, explica Raquel Lázaro en declaraciones a cuv3. Pero si escogen asistir a la “despedida”, se concreta una cita y quedan en la nave que poseen en Alcorcón.

Los dueños prefieren cada vez más los rituales funerarios parecidos a los humanos

En la sala velatorio de Cremascota hay un sofá, dos asientos, pañuelos de papel y una vitrina de cristal detrás de la que se deposita la mascota una vez que ha sido lavada y peinada adecuadamente para que sus amos puedan quedarse con un recuerdo bonito a pesar del mal momento que puede suponer la pérdida de un fiel amigo.

Raquel Lázaro advierte que la imagen en el velatorio ha de estar muy cuidada: “Se le prepara de la mejor manera posible, como si estuviera ‘dormidito’ para que el dueño se quede con una buena imagen, que aquí no van a venir a ver nada malo; tratamos y cuidamos los detalles esos para que se puedan despedir dignamente”.

Después del paso por el velatorio, el animal se lleva hasta el horno crematorio.

La filosofía, como indica Sergio, es la de “transparencia absoluta” y por eso los dueños pueden estar presentes durante todo el proceso y, si lo desean, llevarse las cenizas de su mascota, que son introducidas en una bolsa hermética y ésta, a su vez, depositada en una urna especial o un relicario.

Las redes han ayudado a descubrir estas nuevas posibilidades

Antes la mayoría de las operaciones se realizaban a través de convenios con los veterinarios, que eran los encargados de informar a los dueños de las opciones que tenían llegado el momento, pero gracias a las nuevas tecnologías, estos servicios se están volviendo más conocidos por los particulares.

“Hay gente que recurre a internet antes de ir al veterinario, cuando ya ven que su mascota está malita, sí que hay gente que investiga y nos encuentra”, explica Raquel.

Para esa gente que les ha buscado por internet, o para aquel que quiera, Cremascota dispone de una web en la que, además de información, se pueden dejar o leer dedicatorias que han escrito aquellos dueños que, como reza el lema de Cremascota, han querido hacer “la mejor despedida para el mejor amigo”.

2 comments

El amor tiene mil caras, y mil formas de demostrar. El hombre y su vanidad, el sentido de ser superior… Le hace algunos tener una visión errónea de lo que significa la vida en este planeta, donde el hombre se cree en ocasiones el dueño de la vida, sin tener en cuenta lo mucho que aportan y contribuyen el resto de seres vivos. Quien no haya oído hablar de las mil caras del amor, no comprenderá que algunas de esas caras tienen hocicos, picos, o bocas. Solo alguien que haya experimentado ese tipo de amor, lealtad y compañía en su vida, sentirá el dolor de perderlo. La despedida y el duelo serán de una intensidad proporcional al amor recibido, semejante proporción si se compara con las personas ¿por qué no?
Los sentimientos de pérdidas son personales, respetables y totalmente comprensibles. El amor de las mascotas es mutuo con sus dueños, y crea unos lazos de convivencia altamente demostrables con hechos.
La posibilidad que se les ofrece a los dueños, de realizar una despedida de forma igual a la de una persona, es totalmente comprensible, la ayuda en la despedida de esa convivencia llena de amor, se realiza con un acto lleno de amor, y esa posibilidad la ofrecen estas compañías que por suerte comienzan a existir. Quien quiera pensar que es moda, podrá hacerlo, pero no debería especular ni lanzar a debate sobre un tema que sin duda desconoce, ya que los actos de amor que no ocasionan ningún daño, no se pueden medir ni se deberían debatir.
Gracias a estas compañías, y en el caso de Cremascota, todo se hace con suma delicadeza y respeto, dando una nueva posibilidad de servicio a un tema tan necesario para muchos

Mi fox, Lucas, se fue el dia 24 de septiembre. Fue muy duro ayudar a tu mejor amigo a atravesar el Arcoiris, pero aisitir a su despedida en Cremascota ha sido muy reconfortante. Mi Lucas y todos están guapísimos, parece peluches, dormoditos , hay una paz increible, puedes despedirte con toda tranquilidad. El respeto por nuestro amigo es supremo. Dentro de las circunstancias, tengo un recuerdo especial y amoroso. Después te dan sus cenizas. Ellos, nuestros amigos se merecen todo nuestro respeto y consideración y así lo han entendido en CREMASCOTA. Gracias.

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