Cara a cara con un juez: “Las leyes son blandas porque no se ejecutan”

No todos los días decide un juez conceder una entrevista a un medio de comunicación en su propio despacho, pero en esta ocasión en los Juzgados de Instrucción número 47 de Madrid se hizo una excepción. El magistrado Adolfo Carretero nos recibió en los Juzgados de Plaza de Castilla para enseñarnos una imagen mucho más cercana de la que estamos acostumbrados a ver en una persona de su cargo.

Famoso por llevar los casos de las ladronas del metro conocidas como Las Bosnias o el de los niños robados por la monja sor María, este juez de 55 años se mostró prudente a resolver dudas sobre estos casos abiertos, pero esto no impidió recoger aquello que en pocas ocasiones podemos disfrutar, la opinión de un juez sobre su trabajo:

Pregunta: ¿Qué le hace dedicarse a ser juez?

Respuesta: En primer lugar los antecedentes familiares, mi abuelo y mi padre fueron jueces, y es una tradición que continuamos mi hermano y yo. Además, llevamos dentro un sentido de la justicia que nos lleva a esta profesión como la perfecta para plasmarlo.

P: ¿La justicia en España se deja influir por políticos u opiniones populares?

R: Es absurdo decir que los medios y la sociedad no influyen para nada en los jueces. Sin embargo, yo puedo asegurar que los jueces juzgan en conciencia los casos con independencia del clamor mediático que exista. Lo tienen en cuenta, pero ellos deciden conforme a la ley. En ocasiones la ley coincidirá con los periódicos y otras veces no será así.

P: ¿Cómo recibe las amenazas en este trabajo?

R: Uno debe abstraerse de este tipo de amenazas. Como ser sacerdote o ser médico, esta profesión marca y como un médico no puede tener miedo a la sangre, un juez no puede tener miedo a las amenazas de un delincuente. Me he sentido amenazado de muerte por escrito por traficantes de drogas, he sabido de amenazas en cárceles, etc. Incluso en la calle he llegado a tener un incidente con un agresor afortunadamente sin consecuencias graves, pero hablamos de una vez en muchísimos años. Tenemos también que tener en cuenta que un juez de lo penal tiene mucho más riesgo que un juez de lo civil, pero nadie está seguro del todo. La última víctima de un atentado fue el juez de un proceso civil. España está en una situación en que a día de hoy no tenemos tanto riesgo real como podría parecer, otro caso sería irnos a países como Colombia o Venezuela donde ser juez se pone mucho más peligroso.

“Me he sentido amenazado de muerte por traficantes de drogas, he sabido de amenazas en cárceles…

P: ¿Cómo se puede hacer para que la gente de la calle recupere la confianza total en el sistema judicial?

R: Eso es imposible porque cada uno ve la justicia a su manera. Puedo ser un juez maravilloso con aquellos que reciban de mi fallos a favor de su causa, y si en cambio meto a una persona en prisión seguramente me verá como uno malísimo. La justicia no puede juzgar según la opinión de la calle porque ahí no se conocen las normas técnicas y jurídicas. En algunos delitos existe el jurado que tendrá la última palabra, pero no podemos pretender que la calle nos haga condenar a una persona por indicios u opiniones, aquí nos basamos en pruebas.

P: ¿Cree que la ley es demasiado blanda con las condenas?

R: Eso forma parte de la ideología de cada juez, en mi opinión las leyes en este país son blandas ya que no se cumple la ejecución de la propia ley. Puedes condenar a una persona a un número de años de prisión, pero a los poquitos ya se encuentra en la calle. Es cierto que la ley busca reeducar al delincuente, pero no se puede olvidar el aspecto retributivo. Sin embargo, esta es mi opinión mientras que encontrarás mucha gente que cree que tenemos unas leyes durísimas. La derogación de la doctrina Parot dejaría en la calle a presos que han asesinado a muchísimas personas. Las penas buscan evitar males de futuro pero con decisiones así que las acortan quedarían en libertad muchos de los delincuentes más peligrosos de este país.

P: ¿Cree que hay algún sistema judicial referente en el mundo? ¿Qué nos puede decir de aquellos con cadena perpetua y pena de muerte?

R: A mí me gusta mucho el sistema anglosajón, en concreto el de Estados Unidos. Este tiene ambas cosas. En mi caso soy favorable a la cadena perpetua revisable que quiere poner el nuevo código penal, si una persona no demuestra que puede ser reeducada debería continuar en prisión. Respecto a la pena de muerte me limito a decir que está abolida por nuestra constitución.

P: ¿Qué es lo más macabro que ha tenido que instruir, llegando a afectarle como ser humano? ¿Y lo más gracioso?

R: Hemos tenido descuartizamientos, violaciones espantosas, etc. Personalmente me producen repugnancia los vídeos de pornografía infantil, yo he visto muchos casos duros y puede que no me afecten tanto como al resto de las personas, pero alguien con sensibilidad no se sentirá nada bien ante cosas así. Respecto a algo más ameno, hace poco tuve un juicio por el pedo que se tiró un señor en un avión, ridículo cuanto menos.

P: ¿Qué le diría usted a la gente que nos lee?

R: La justicia absoluta en este mundo no existe, sin embargo nadie debe tomarse la justicia por su mano o aplicar el ojo por ojo y diente por diente del Código de Hammurabi. Con sus defectos, la única manera de defender los derechos y a una persona es la justicia actual, aunque tenga que ser reformada en muchos aspectos. ¿Qué sería de una persona robada que reconoce al ladrón y no pudiera hacer nada para evitar el delito? La justicia es absolutamente necesaria.

(Con información de Mario Sánchez López)

About Diego Magaña Ibáñez

Alumno de 4º de Periodismo en Villanueva CU

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