El flamenco sobrevive a la crisis

Almudena Paniagua, bailaora y directora del Centro artístico "Divena" (en Madrid)
Almudena Paniagua, bailaora y directora del Centro artístico “Divena” (Foto: Mar Marquina)

La crisis, ese pan de cada día para la sociedad española –y parte de la europea también-, hace que actualmente sea muy difícil abrir un negocio sin apenas problemas. Acostumbrados ya a oír este tema en todos los medios de comunicación, todavía guardan esperanza esas empresas que poco a poco van haciéndose un hueco para sobrevivir a la difícil recesión económica en la que nos encontramos.

El pasado 20 de octubre se organizó en las fiestas de Villanueva del Pardillo, Madrid, un espectáculo artístico de las diferentes disciplinas que la nueva escuela “Divena” ofreció para cualquier interesado en aprender una de sus especialidades. Diferentes grupos de profesores y  alumnas de baile moderno, salsa, danza del vientre, sevillanas y flamenco iban pasando por el escenario mostrando su arte al público.

La crisis y el flamenco

Sin duda es el arte que más se identifica con la cultura española, el flamenco es un estilo de música y danza donde el cante, el toque y el baile son algunas de sus principales facetas. No hace falta ir hasta Andalucía para aprender lo que se conoce como el “arte jondo”, y el nuevo instituto de Villanueva del Pardillo que se abrió hace un mes y medio, es un claro ejemplo de un negocio que intenta combatir la crisis difundiendo el arte.

Dirigido por Almudena Paniagua, bailaora sevillana que lleva 12 años dando clases de danza flamenca, “Divena” cuenta con profesionales licenciados en diferentes artes y ofrece clases de distintas disciplinas como la pintura, la música, el teatro… Pero es el flamenco la disciplina que más se siente al entrar por la puerta de esta academia.

Con la crisis han bajado las subvenciones de los ayuntamientos, lo que ha llevado a muchos a abrir su propio negocio

“Para estar trabajando para otra gente trabajo para mí misma”, declara Almudena, directora de esta escuela que ha impartido clases en distintos centros culturales. Con la crisis algunos ayuntamientos han dejado de ofrecer subvenciones a este tipo de disciplinas, lo que ha obligado a muchos, como a esta bailaora, a abrir su propio negocio. A pesar de no haber recibido ningún tipo de ayuda económica, la dedicación a su trabajo ha hecho que conserve una cartera de clientes que ahora forman parte de su escuela, consiguiendo que en su primer mes de apertura los beneficios sean positivos.

Para aprender flamenco no hay una edad determinada, podemos encontrar alumnas desde los tres hasta los setenta y cuatro años. El único requisito indispensable es la dedicación y el empeño en aprender.

“Lo importante es mover el arte, no solo en el flamenco, sino en las otras disciplinas”, afirma la directora de Divena. El zapateo, los “quejidos”, el movimiento del cuerpo… hace que sea imposible parpadear ante tal espectáculo. “Para mí el flamenco es más que un hobby, es la forma en la que expreso mis sentimientos y me desahogo”, confiesa Mar Marquina, alumna de flamenco avanzado de este centro de arte.

El flamenco y su fusión con otras danzas

Actualmente el flamenco se puede fusionar con otras disciplinas como por ejemplo el baile moderno, lo que ha llevado a muchos  maestros del “arte jondo” a considerar que el flamenco ha perdido parte de su esencia.

Esta bailaora afirma que el flamenco es una técnica que tiene diferentes ramas, no tiene nada que ver con las sevillanas pues abarca un abanico de palos más amplio. Sin duda, con solo ver una clase práctica de este tipo de danza observas que el bailaor o la bailaora siente los pellizcos de la música y te los transmite, despertando en el espectador las sensaciones que el artista quiere.

Cada vez son más los profesores y las academias que se dedican a impartir este tipo de clases, y por ello es muy importante conseguir diferenciarse del resto para poder sobrevivir. Cuando visitamos el centro Divena, podemos observar que su valor diferencial con respecto a otros institutos que se dedican a lo mismo es la forma de impartir las disciplinas que ofrecen y la variedad de todas ellas. Además, a pesar de tener que luchar contra la crisis, la artista sevillana y el flamenco se han unido a la causa ofreciendo espectáculos benéficos  al público como “Bailando por Haití” y “Mi arte flamenco por Somalia“. En ambos ha colaborado con La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

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