Los príncipes del sueño en el Thyssen

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Turista observando una obra de Salvador Dalí. Foto: Amaya Huerta
Turista observando una obra de Salvador Dalí. Foto: Amaya Huerta

Miedo. Fascinación. Rechazo. Sorpresa. Todo tipo de sentimientos recorren las caras de los que han decidido visitar estos días la nueva exposición temporal que alberga el museo Thyssen-Bornemisza: el Surrealismo y el Sueño. “Te puede gustar o no, pero no te deja indiferente”, declara María Luisa a la salida de la sala. Y es que del 8 de octubre al 12 de enero de 2014, el museo reúne las obras más significativas de los principales artistas de este movimiento. Con ello pretende mostrar a los visitantes su filosofía, sus principios fundamentales y su finalidad en el arte. Un mundo oculto que, para muchos, resulta todo un enigma.

Un mundo donde no rige ni la moral ni la razón

Un conjunto de salas, conectadas entre sí, albergan obras de Dalí, Chirico, Magritte, Miró o André Bretton pasando por aquellos más desconocidos como Jean Arp o Eugenio Granell. Trabajos que introducen al espectador en un mundo surrealista sirviéndose, para ello, de distintos soportes: esculturas, caricaturas, bocetos, fotomontajes, collages e incluso películas.

“No entiendo que hacen todos esos objetos juntos pero es cierto que hay una conexión entre ellos”

Cada una de las obras genera un especial interés en los visitantes pero quizá, los fragmentos de distintos largometrajes surrealistas, atraen de forma de forma peculiar para algunos: “Yo sólo quería sentarme y por eso me metí a ver la película pero, una vez ahí, era imposible quitar la mirada de la pantalla”, comenta Alexandra, una turista francesa. Y es que las obras surrealistas parecen atrapar a cada uno. Evocan sueños, ese mundo paralelo enigmático que preocupaba tanto a estos artistas en los años 30.

Turbaciones irresistibles

Los cuadros muestran objetos que parecen no tener una conexión lógica. Objetos cuya significación dista de su mera condición física mostrando un mundo donde no hay reglas, donde la unión entre los elementos es propia de la mente del artista, y que el espectador tiene que interpretar.

Un león saliendo de la boca de un pez que a la vez emerge de una granada mientras que un elefante de dimensiones desorbitadas pasa por detrás de una mujer que parece flotar en el aire, desnuda y dormida. Estos son algunos elementos dispares unidos sin una lógica aparente pero que conforman una de las obras más importantes dentro de este movimiento: Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes del despertar, de Salvador Dalí.

Estos componentes son los que provocan que los visitantes contemplen, absortos, una y otra vez los cuadros, intentando captar una conexión lógica que los una. “No entiendo que hacen todos esos objetos juntos pero es cierto que hay una conexión entre ellos. No sé cómo lo consiguen”, confiesa Paula, que no apartó la mirada de este cuadro durante veinte minutos.

Las caras de los visitantes muestran una concentración particular. La gran mayoría se queda delante de las obras, absorta, intentando descifrar su contenido. Por ello, adquieren mucha importancia los letreros que el museo ha colocado al lado de cada obra, indicando el nombre de cada pieza y del artista. “No llegan a poner los cartelitos y yo no me entero de nada”, comentaba Pablo que trataba de descifrar “El arte de la conversación”, obra de René Magritte.

Donde todo es posible

Seres duales, deseos comprimidos, erotismo o metamorfosis son algunos de los temas recurrentes que se pueden encontrar en las obras. Éstas dan lugar a imágenes y figuras bárbaras, a veces macabras, que muestran el mundo de los sueños, principal preocupación de estos artistas. Desarrollaron su trabajo en un momento de cambio, donde el arte comenzaba a tirar por la borda las pautas academicistas e intentaba acceder a lo inexplorado. También tuvo gran influencia en el movimiento la obra La interpretación de los sueños de Sigmund Freud. De sus postulados partía la filosofía de la mayoría de estos artistas.

Por otra parte, a medida que se avanza por la exposición, el visitante puede encontrar, también, obras realizadas por mujeres. Ángeles Santos, Dora Maar o Remedios Varo son algunas de las artistas cuyas obras se muestran ya que fueron de las primeras en ser reconocidas dentro de este mundo. El Thyssen no se ha querido privar de enseñar su trabajo.

Dos plantas son las que reúnen esta colección. Obras surrealistas que evocan al mundo de los sueños. Un mundo oscuro, arbitrario, donde todo es posible y cuyas barreras dejan de ser la moral y la razón para dejar paso a la libertad, a la inconexión. Y es que no se puede renunciar a los sueños porque, de esta esta manera, la noche deja de ser sólo noche, mera oscuridad.

 Si quieres ir…

  • La exposición del Surrealismo y el Sueño se puede visitar en el museo Thyssen-Bornemisza hasta el 12 de enero de 2014.
  • El museo se encuentra ubicado en el Paseo del Prado, 8 (Madrid).
  • La sala se encuentra abierta de martes a domingo de 10.00 a 19.00 h. Los sábados la exposición permanecerá abierta hasta las 21.00 h.
  • La tarifa general son 10 euros mientras que la reducida son 8 euros.
  • Para más información, les recomendamos visiten su página web.

About Amaya Huerta

Estudiante de cuarto de Periodismo y Comunicación y Gestión de Moda en el Centro Universitario Villanueva

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