Juventud sacrificada por el deporte

Rubén Bover durante un partido cuando jugaba en Inglaterra (Foto: Francisco Serrano)
Rubén Bover durante un partido cuando jugaba en Inglaterra (Foto: Francisco Serrano)

Sacrificio, fuerza de voluntad, automotivación… Estas son algunas de las palabras que guían la vida de jóvenes talentos, aquellos que se deciden por el deporte de alto rendimiento, y que se someten a enormes esfuerzos desde su juventud. Y es que más allá de las caras conocidas que representan la alta competición de nuestro país existen profesionales que, aunque no salen en los medios, llevan un estilo de vida admirable.

Toya Rojas es una de ellos. Con tan solo cuatro años se inició en la gimnasia artística como pasatiempo y, a los trece años, pasó a formar parte de la Real Federación Española de Gimnasia (y con ello se enfrentó también a un cambio de ciudad). “En el centro de alto rendimiento nos pesaban cada día: si engordabas solo cien gramos ya te reñían; escondíamos bollería y bolsas de patatas debajo de la cama”, asegura.

Combinar estudios y entrenamiento no es fácil. Por ejemplo, Rojas asegura que el primer año que empezó a entrenar siete horas diarias estuvo a punto de repetir curso. “Lo que más eché en falta en aquella época fue poder asistir a los cumpleaños de mis amigas que, aunque ahora puede parecer una tontería, a esa edad es lo que más valoras”.

La libertad en la vida de un deportista de élite, en ocasiones, queda relegada a un segundo plano, como es el caso de Jordi Rosselló, piragüista profesional: “El piragüismo es un deporte que requiere de muchísima dedicación tanto física como mentalmente. Podría decir que he perdido un poco de mi adolescencia ya que he pasado 6 años de mi vida haciendo lo mismo cada día”.

Tanto Rojas como Rosselló coinciden en que lo más importante no es poseer una gran capacidad física, sino el suficiente autocontrol para saber manejar el estrés, dominar las emociones y evitar ser vulnerable a presiones e influencias externas.

La práctica deportiva va acompañada por unos adecuados hábitos de nutrición e hidratación, así como de descanso y recuperación. “Teníamos revisiones a final de cada mes, nos sometían a análisis de sangre para eliminar sospechas de consumo de alcohol, tabaco e incluso drogas. Después cada tres meses nos hacían una revisión de fuerza y de resistencia, lo que vendría a ser más un control del trabajo bien hecho”, asegura Jordi Rosselló.

Se trata en realidad de entrenos diarios para conseguir estar entre los mejores, e incluso ser los mejores. “Obtuve la sexta posición en el campeonato de Europa de 2012”, señala Rojas.

Además, asegura que su mejor recuerdo fue su participación en el campeonato mundial de Rotterdam, con la vigésimo tercera posición.

La retirada

Hace tan solo unos meses Rojas abandonó lo que había sido hasta ahora su vida: “Acabé muy quemada por la presión de los entrenadores; cuando no nos clasificamos para las olimpiadas se nos acabó la motivación porque lo máximo a lo que podíamos aspirar era a competir en campeonatos de España”.

El “burn out” es el peligro que corren estos jóvenes talentos, y se trata del desgaste profesional motivado por el ambiente de estrés que rodea al individuo.

El sueño americano

El fútbol en las últimas décadas se ha convertido en un fenómeno social y de masas; sin ir más lejos, jugar en el Real Madrid o en el Barça es el sueño de miles de adolescentes. Aunque inalcanzable para la mayoría, algunos están en el camino, como es el caso de un joven talento, Rubén Bover, futbolista mallorquín de 20 años, el cual, aunque bastante desconocido en España, cuenta con una gran fama en Inglaterra.

Debutó en el fútbol inglés cuando tenía 16 años. Ahora vive en Estados Unidos y allí comparte vestuario con jugadores de primerísimo nivel como el conocido Thierry Henry o Juninho Pernambucano.

Bover asegura en declaraciones a cuv3 que la mejor anécdota que recuerda desde que entrena con los New York Red Bulls fue cuando Tito Vilanova asisitió a uno de sus entrenamientos: “Thierry Henry, exjugador del Barça, estaba hablando con Tito Vilanova y, cuando pasé por su lado, Henry gritó ‘éste es madridista’. Lo hizo deliberadamente para que Tito Vilanova y yo habláramos. Yo pasé corriendo sin darme cuenta de quién era el que estaba a su lado, pero el sábado cuando vino a ver el partido fui a pedirle disculpas”.

About Marina Victoria Pellicer Cánaves

Alumna de 4º de Periodismo en el Centro Universitario Villanueva

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