Ingeniería aeronáutica: mujeres en tierra de hombres

Ingenieros construyendo un avión
Ingenieros construyendo un avión

Aparentemente aún no se ha podido erradicar el componente machista en la sociedad, al menos en algunos ámbitos. Así lo ha demostrado un estudio de la Universidad de Yale publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencia, que sostiene que los profesores de biología, física y química de las universidades estadounidenses consideran menos capacitadas a las estudiantes que a sus compañeros varones.

A pesar de que muchos esperan que el componente machista se vaya diluyendo con el paso del tiempo, hay quien aún lo sufre desde la primera butaca. De hecho, podemos destacar a un grupo femenino víctima de esta tendencia.

Nos referimos a aquellas mujeres que por vocación decidieron formar parte del complejo mundo de la ingeniería aeronáutica, donde a día de hoy, y a pesar de sus logros, les cuesta hacerse valer y notar.

Hemos pasado de hablar del tradicional machismo en el que se cuestionaba la capacidad de la mujer para compatibilizar su carrera con su vida personal a un machismo que llega mucho más lejos, donde se duda directamente del potencial femenino. “Trabajar más que un hombre para obtener la misma consideración”, asegura Belén Cabello, ingeniera aeronáutica de 27 años.

Como trabajadora en el sector de producción y planificación de una importante compañía aeronáutica, cada mañana Cabello acude a una reunión de 30 trabajadores en la que ella es la única representante femenina.

Tal y como manifiesta, no le resulta del todo extraño, ya que durante la carrera, cuando iba a la Escuela Superior de Ingenieros, su clase se compusiera de 85 alumnos varones y sólo 10 alumnas.

Cómo evitar el problema

La escasez de puestos femeninos en compañías aeronáuticas tiene una importante causa (entre otras). Tal y como cuenta Cabello, desde hace décadas, los llamados sectores training center de las compañías se dedican a fabricar aviones para otras empresas aeronáuticas.

Debido a las leyes de navegación aérea, las empresas interesadas en la compra, deben hacer previamente uso de un simulador del avión donde es imprescindible la presencia de un ingeniero aeronáutico y de un piloto. Pero existen países que no aceptan bajo ningún concepto que el ingeniero sea una mujer, lo que lleva directamente a que la empresa fabricante de aviones no las contrate. Básicamente, por evitar de antemano el problema.

“A un hombre bueno lo contratan antes que a una mujer brillante”, asegura Patricia García, ingeniera aeronáutica. Tardó seis años en finalizar sus estudios superiores, una carrera establecida en cinco años, pero con una media de realización general de nueve. Además, elaboró el proyecto de fin de carrera en Francia (Institut Supérieur de l’Aéronautique et de l’Espace).

A pesar de su completa formación, no le resultó fácil encontrar trabajo. Desde hace aproximadamente un año, forma parte de una destacada compañía aeronáutica, pero según ella, “al principio se notaba mucho la desigualdad, no me tomaban en serio por ser una de las pocas mujeres contratadas”. “Piensan que las mujeres deben dedicarse a la logística, y no al sector encargado de producción y planificación”, añade.

Prejuicios

Según explica García, en más de una ocasión durante la carrera optó por firmar algunos de sus trabajos únicamente con sus iniciales y un apellido, “por evitar los posibles prejuicios”. Con el paso del tiempo, la joven ingeniera ha demostrado el potencial que posee aunque no le ha resultado fácil destacar en un mundo donde el hombre parece ser el único con capacidades.

A día de hoy, García asegura que ha conseguido que le respeten pero, “a base de muchísimo esfuerzo”.

Afortunadamente podemos garantizar la existencia de una sociedad libre y desarrollada,  pero no debemos olvidar que ésta no puede funcionar si no se permiten idénticas oportunidades a la mitad de la población. Tanto Cabello como García trabajan en entornos donde todavía queda camino por recorrer, y donde aún es necesaria la concienciación de muchos. Manos a la obra, pues.

About Paloma Sanchez Celemin

Alumna de 4º de Periodismo en la FCOM de Villanueva

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