Año Nuevo Erasmus

Estudiantes en su primer año de Erasmus (Fotografía: Beatriz Fernández)
Estudiantes en su primer año de Erasmus (Fotografía: Beatriz Fernández)

Cada año el inicio del curso trae muchas novedades para todos. Pero son los estudiantes de Erasmus los que de verdad comienzan una vida totalmente diferente. Beatriz Fernández, Carlos de los Santos y Patricia Mateos  forman parte de los miles de españoles que este año viven su aventura internacional. Estos tres estudiantes de Madrid viajaron a lo largo del mes de septiembre a los países que durante el resto del curso serán sus casas.

La beca Erasmus lleva desde 1987 permitiendo a los universitarios europeos estudiar sus carreras por periodos de un cuatrimestre o un curso entero.  Esta oportunidad de aprender idiomas y de conseguir valerte por ti mismo en un ambiente totalmente desconocido se ha hecho famosa también por ser un año que algunos consideran “de fiesta”.

Un duro inicio

Pero empezar de cero en un país que no es el tuyo no es tan fácil. Carlos acaba de cumplir su primer mes en Frankurt y aunque ahora ya está totalmente instalado recuerda lo duros que se hicieron los primeros días: “Llegas y no tienes amigos aquí, no conoces la ciudad, ni siquiera tienes un teléfono al que llamar si tienes alguna emergencia…se te viene el mundo encima”.

Beatriz lleva tan sólo diez días a Bruselas. Cuando llegó ella ni siquiera tenía dónde dormir, así que tuvo que pasar una semana entera en un hostal donde compartía habitación con varios desconocidos. “Al menos con tantos compañeros de cuarto tenía alguien con quien hablar, pero el hecho de sentir cada noche que no sabes dónde vas a poder pasar el resto del curso es angustioso, dan muchas ganas de volver a casa”, explica.

El albergue en que Beatriz pasó sus primeros días de Erasmus (Fotografía: Beatriz Fernández)
El albergue en que Beatriz pasó sus primeros días de Erasmus (Fotografía: Beatriz Fernández)

El comienzo de Patricia fue mucho más animado. Ella está en Lieja, pero ha ido con una de sus mejores amigas y reconoce que, aunque “cuando te ves en un sitio totalmente extraño da un poco de miedo” el estar con su amiga ha “transformado los momentos de bajón en ataques de risa”.

Lost in translation

El tema del idioma supone sin duda uno de los aspectos más difíciles del Erasmus. Pero como dice Patricia, “acabas hablando con cualquiera aprovechando hasta el más mínimo nivel de inglés”. Aunque su ciudad es de habla francesa, esta estudiante de Bellas Artes llegó sin saber nada de francés y ha tenido que pasar sus primeros días manejándose únicamente con el inglés que aprendió en el colegio.

Igual que a ella le ha pasado a Beatriz, que reconoce tener un nivel tanto de inglés como de francés “bastante bajo”, pero que “poco a poco vas pudiendo mantener conversaciones más largas e incluso comienzas a entender a los profesores con menos dudas por cada clase que pasa”.

El único que llegó con el tema del idioma totalmente superado es Carlos, bilingüe en alemán después de haber cursado toda la etapa escolar en el Colegio Alemán de Madrid. Aun así, insiste en que hay algunos términos técnicos de  la Administración y Dirección de empresas que le son “totalmente desconocidos”.

Luz al final del túnel

Aunque cada uno está pasando por diferentes baches para poder vivir y pensar en un idioma que no es el suyo todos coinciden en un punto: eres perfectamente capaz de superar cualquier obstáculo que te aparece.

Poner lavadoras, cocinar, buscar casa, hacer amigos nuevos… son sólo algunas de las cosas que los estudiantes de Erasmus tienen que aprender a hacer en sus primeras semanas fuera de casa. Pero como apunta Carlos, “cada vez se va haciendo más fácil, entras en la rutina y descubres todas las cosas buenas que tiene vivir sólo y depender de ti mismo”. “Empiezas a disfrutar de la ciudad, de su gente…y por fin empieza la fiesta y empiezan a acabar los problemas” añade Beatriz mucho más contenta que cuando recordaba sus primeros días en Bruselas.

El Erasmus 2013 no ha hecho más que empezar y aun quedan muchos meses para que estos estudiantes disfruten de los países que están descubriendo, pero no hace falta más que escuchar estos testimonios para reforzar la idea de que la “experiencia Erasmus” resulta una gran ventaja ya no solamente para conseguir mejores oportunidades a la hora de buscar trabajo, sino también para crecer  a nivel personal.

About Pilar Mesquida

Estudiante de Periodismo

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