Trilingüismo en Baleares, ¿game over?

Manifestantes en la concentración del 29-S (Foto: David Barón)

Dos semanas han trascurrido desde que estalló en las Islas Baleares la huelga de la enseñanza pública. Las aulas siguen vacías, y la tensión parece no disiparse. El perjuicio cada vez es mayor para todas las partes implicadas: padres, alumnos, profesores y la Administración.

Hasta la fecha el modelo educativo balear se caracterizaba por la existencia de dos lenguas vehiculares, las lenguas co-oficiales: el catalán y el castellano, las cuales se utilizaban –de forma equilibrada- como canal de comunicación y de aprendizaje en la enseñanza.

Ahora bien, a raíz del Decreto 15/2013 del 19 abril se reguló el tratamiento integral de lenguas (TIL) en los centros docentes no universitarios para el curso 2013-2014. Con ello, se apostó por la introducción de la lengua inglesa no sólo como asignatura a impartir, sino como canal de enseñanza.

La decisión tomada por el gobierno balear ha sido más que conflictiva, puesto que ha cogido de improviso a profesores (los cuales necesitan acreditar un nivel B2 de inglés) y alumnos (que, a partir de ahora, tendrán que acostumbrarse a recibir algunas asignaturas en dicha lengua).

Un hecho histórico e insólito

La polémica y tensión suscitadas por la introducción del TIL desembocaron en la realización de la manifestación del pasado 29 de septiembre (ya comúnmente conocida como 29-S), en la cual los docentes llevan trabajando todo el verano.

“El 29-S es una manifestación que empezó con carácter laboral pero que se ha convertido en un hecho social; un hecho histórico e insólito. Se congregaron más de cien mil personas en todas las Baleares. Lo primero que pedimos al Gobierno es que debe gobernar para todos; pedimos que nos escuchen“, explica Biel Caldentey, secretario general de STEI (El Sindicat de Treballadores i Treballadors-Intersindical de les Illes Balears).

“TIL Game Over” o “Contra la imposición, defendamos la educación” fueron dos de los lemas más repetidos en las pancartas que portaban los manifestantes. María José Vera, profesora del colegio Pío XII, destaca  la indignación, la tristeza y desesperación de sus compañeros y la suya propia: “No estamos preparados para esto y los niños tampoco”

El presidente de la Fundación Círculo Balear (FNCB), Jorge Campos, asegura que la sociedad balear matemática ha rectificado el dato de los manifestados disminuyéndolo de cien mil a ochenta mil. Además, Campos señala que han solicitado a la Conselleria d’Educació que abra una investigación. “Llevan los niños al colegio y están todos los profesores; el problema es que no quieren dar clase“. “Están defraudando a la administración: hemos recibido más de 1000 quejas de padres”, asegura Campos.

Por otro lado, el presidente de La Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Baleares (FAPA), Vicente Rodrigo, señala que no tiene ni pies ni cabeza que digan que los padres no quieren que sus hijos aprendan inglés: “Es un momento muy difícil, y de gran preocupación. Hace 13 días que nuestros hijos no van a clase”. Defendemos que la huelga acabe a través de un consenso, no por un agotamiento económico de los profesores”

En esta misma línea se manifestó tras el 29-S la Consellera de Asuntos Sociales insular, Sandra Fernández, en un tuit: “El PP de Balears ganó unas elecciones apostando por el trilingüismo. Buscaremos acuerdos”.

Acuerdos que, por el momento, no llegan ante un decreto que ha provocado una respuesta social histórica e inédita en este archipiélago. La irrecuperable pérdida de dos semanas lectivas de este curso escolar refleja la situación. Y es que se trata de un auténtico pulso que parece no cesar entre docentes y el Gobierno, con una mesa de negociaciones que todavía sigue abierta y con un único y claro perjudicado: los alumnos.

About Marina Victoria Pellicer Cánaves

Alumna de 4º de Periodismo en el Centro Universitario Villanueva

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