La vida del opositor: 12 horas diarias de libros y un flexo

María Eugenia sólo descansa un día a la semana (Foto: Paloma Sánchez Celemín)

Se levantan a las ocho de la mañana. Les espera un día duro frente a una pila de libros. Pero primero hay que desayunar, proteínas por supuesto. Será un momento del día en el que dialoguen con otras personas, ya que lo que les espera es una media de 12 horas entre cuatro paredes, delante de un flexo y de un atril.

Ellos son opositores, y su opción de vida se reduce, al menos por cuatro años, a estudiar sin parar.

Muchos quieren pensar que el motivo que les lanza a opositar queda reducido a simple vocación, o simplemente, interés por ser funcionario. Pero actualmente, la realidad es otra; ser opositor ha creado para muchos una salida diferente de cara a la dificultad para encontrar empleo en el país.

Así lo asegura María Eugenia Martín-Romero Cabrera, opositora por primer año. “Cuando acabé la carrera pensé que resultaría más fácil encontrar trabajo, pero las únicas posibiliades a las que opté fueron realizar un master de abogacía que no me pude permitir económicamente, o comenzar como becaria en una empresa donde mi trabajo no se vería recompensado”.

Responsabilidad, constancia y sacrificio

Pero no todo el mundo puede ser opositor. Requiere esfuerzo psicológico, paciencia y mucho sacrificio. Hablamos de una vida dedicada a los libros y que conduce a un examen que, desgraciadamente, ofrece un número de plazas muy reducido.

Según la directora de la residencia de opositores madrileña Anunciata, Ildefonsa Martín, “las personas que quieran opositar deben ser responsables y muy constantes”. Además, subraya que la alimentación debe ser muy cuidada. Tal y como asegura la directora, se basa en una vigilada dieta mediterránea, que estimula y genera energía en los estudiantes.

Escasez de plazas

Del mismo modo, Martín hace hincapié en que debido a la  falta de convocatorias y de plazas, en los últimos tres años ha visto como un notable número de estudiosas post graduadas abandonan las oposiciones por falta de esperanza y motivación.

De este modo, la residencia que ella dirige acoge este año a un total de 46 opositores, pudiendo albergar hasta 70. “No creo que sea una cuestión económica, la mayoría dejan de opositar por el desánimo que provoca ver que el examen que les da acceso a la plaza a la que aspiran queda congelado hasta tres años”, afirma, al mismo tiempo que añade: “Hay pocas oposiciones con pocas plazas que tardan mucho en convocar”.

El pasado 23 de marzo de 2013, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el número de plazas para cubrir los puestos en la Administración Pública. Algunas de ellas se vieron notablemente reducidas con respecto a años anteriores.

Plazas para ser abogado del Estado

A día de hoy se calcula que alrededor de mil personas aspiran a ser abogado del Estado, pero sólo 11 de ellos podrán serlo en 2013. De mismo modo, únicamente dos personas serán subinspectores de Empleo y Seguridad Social. Y con estas bajas cifras podríamos seguir atribuyendo el número de plazas de decenas de puestos.

María Eugenia aspira a ser registradora de la propiedad, uno de los cargos con menos plazas disponibles. Lleva solo un mes estudiando alrededor de 5 temas diarios. Sabe que el camino es largo, que la oposición no es otra cosa que una carrera de fondo. Pero también sabe que no debe perder la esperanza, la fuerza de voluntad ni la constancia. A día de hoy está orgullosa de formar parte del arduo mundo de las oposiciones, y convencida de que no parará hasta lograr su meta.

About Paloma Sanchez Celemin

Alumna de 4º de Periodismo en la FCOM de Villanueva

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