El novato no es chivato

Tarde en el parque de la Almudena de Madrid (Foto: Alejandro Méndez)

Con la vuelta al cole de los más pequeños, llegan también las conocidas novatadas en los Colegios Mayores y Residencias Universitarias. Desde las distintas comunidades autónomas aterrizan estudiantes decididos a emprender con ilusión una carrera universitaria y con ganas de disfrutar al máximo de esta nueva experiencia.

Anualmente, los distintos colegios de Madrid son objeto de controversia por este conocido ritual de iniciación. Méndel, Ahúja, Loyola, Roncalli, Nebrija, Santa Mónica, Africa, la Galdós son algunos de los nombres que comprenden el panorama de la vida universitaria de la capital.

El poder del veterano

Esta práctica de bienvenida tiene sus reglas. El derecho a poder “novatear” lo tiene aquella persona que cuando ingresó en la residencia pasó novatadas. El trato entre novato y veterano precisa del máximo respeto, por lo que siempre será de usted. Los novatos no tienen permitido confesar quién les mandó realizar la novatada, a lo que siempre contestarán: el novato no es chivato.

Al recién llegado se le asigna un mote que suele darse por tener un parecido razonable con algún famoso o por protagonizar alguna anécdota graciosa durante este periodo. Además, los novatos están obligados a conocer los datos de sus veteranos: nombre, apellidos, ciudad de procedencia, número de DNI y fecha de caducidad.

Aunque están oficialmente prohibidas, las novatadas son indudablemente el centro de la vida colegial durante el primer mes. El malestar ha dado lugar a la creación de la la asociación contra las novatadas y el maltrato entre universitarios.  Este organismo ha emprendido una campaña a nivel nacional para acabar con ellas, aunque por el momento parecen no cesar.

El bautizo

Los puntos de encuentro son el parque de la Almudena y el Jaime del Amo, situados en la Ciudad universitaria de Madrid. A las 18.00 de la tarde, de lunes a viernes, se reúnen decenas de estudiantes de todos los colegios mayores madrileños. Las novatadas llegan a su fin a mediados de octubre, cuando los llamados ‘novatos’ pasan a ser ‘residentes’. Pero no sin antes ser bautizados. En ese bautizo se nombra al mejor novato y novata del año.

La integración y la mejor convivencia posible entre los jóvenes es el principal escudo de las novatadas. “No todas las personas poseen la capacidad de hacer amigos fácilmente, en especial, cuando acabas de marcharte de tu casa”, asegura María Vadell, veterana del colegio mayor Nebrija.

Raúl Díaz, colegial de la residencia Galdós y estudiante de arquitectura, señala que le informaron de que podía negarse a realizar novatadas, respetando siempre su decisión. Aun así, ha decidido hacerlas y, gracias a ellas, ha conseguido crear grandes lazos de amistad. Unas actividades de bienvenida que son superadas por la mayoría de los colegiales de nuevo ingreso, y además sirven de ayuda para superar temores como el de estar en una nueva ciudad y lejos del cariño paterno.

“Puede ser que pases un mal rato”, afirma Julia Valencia, novata del Colegio Mayor Roncalli. Disfrazarse, sentadillas, flexiones y algo de pimentón son las bromas más usuales. Aunque siempre hay de muy originales: el atraco a un Burger King con secadores de pelo, o un paseo por Gran Vía con novatos vestidos de traje haciendo de guardaespaldas.

Aunque es una práctica mal vista por  los dirigentes de los campus universitarios,  hay que tener en cuenta que las novatadas siempre van en función del sentido común de las personas que las llevan a cabo. “Parece paradójico -cuenta Alejandro Méndez, veterano de la residencia Galdós– que a menudo la persona que más malos ratos te hacer pasar, se convierte en tu mejor amigo”.

About Marina Victoria Pellicer Cánaves

Alumna de 4º de Periodismo en el Centro Universitario Villanueva

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