“Gym low cost”, lo último para estar en forma en tiempo de crisis

Gimnasios que por un módico precio nos ayudan a no perder la rutina deportiva.
Gimnasios que por un módico precio nos ayudan a no perder la rutina deportiva (Foto: www.mcfit.com)

Vuelta del verano y una de las frases más escuchadas es: ¡Tengo que quitarme kilos ya!

El calor, los chiringuitos y la playa en sí mismos no engordan pero se sabe lo que conllevan. Grandes comidas, cenas e interminables atardeceres frente al mar con una cerveza y tapa para acompañar sí son los culpables de que nuestra báscula haya decidido marcar unos números de más.

Recuperar las ganas de ir al gimnasio ya es duro de por sí: después de tantos meses conseguir levantarse del sofá no es tan sencillo. Pero la pereza hoy en día no es la única razón por la que volver a la rutina deportiva nos cuesta un poco más. Es complicado encontrar un gimnasio que reúna todos los servicios que deseamos y a la vez conseguir que el bolsillo no se resienta en exceso.

En tiempos de crisis dicen que hay quien agudiza el ingenio y sabe aprovechar la situación y ante este problema ya hay alguien al que se le ha ocurrido la solución: los gimnasios low cost.

No es raro ir caminando por las calle y encontrarse con estos nuevos locales. Por aproximadamente 20 euros al mes puedes poner en marcha tu plan para estar en forma.

¿Qué ofrecen?  

Por este módico precio el cliente tiene a su disposición un entrenador personal que le ayudará a usar las distintas máquinas de la sala de aparatos. Además se imparten clases como yoga, spinning, body pump… Y estas clases cuentan con una importante novedad: hay monitores.

Dicho así no parece haber nada nuevo pero hay monitores en el sentido más literal de la palabra. Las clases son dadas por un profesor a través de un televisor, están grabadas y se proyectan para los clientes.

¿Cuáles son los inconvenientes?

La pega que le podemos encontrar a estos gimnasios low cost es la permanencia. Concepto que nos atormenta desde la telefonía móvil o el ADSL y que ahora se extiende también a los gimnasios. Debido al bajo coste mensual, el cliente debe comprometerse durante un año con la empresa. Dependiendo de la cadena de gimnasios, el contrato será durante un año ininterrumpido o se podrá pausar, es decir, avisando con un mes de antelación podremos evitar que el próximo mes se cobre aunque en este caso se añadirá hasta cumplir las 12 cuotas.

La idea de clases virtuales, suena muy atractiva y futurista, pero no deja de ser una desventaja. Sin un profesional que le supervise, el cliente puede estar realizando mal los ejercicios e incluso llegar a lesionarse.

No obstante este nuevo concepto de gym en tiempos de crisis se encuentra en proceso de formación. Puede ser una buena alternativa para no perder el hábito del deporte y a la vez no suponga un sacrificio económico. Eso sí, un buen entrenamiento ha de estar siempre supervisado por profesionales que garanticen nuestros intereses y seguridad.

About Marta Serra

Estudiante de Comunicación Audiovisual.

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