“Del soplete a las medias suelas”: una mirada a los antiguos oficios

Las personas anónimas son, en ocasiones, las que esconden las historias más interesantes. Ya sea por su modo de vida, por el lugar en donde viven o por el oficio que desempeñan. Este último caso es el de los individuos protagonistas de nuestra historia. Zapatero y soldador. Zapatos y hierro. Suelas y sopletes. ¿Interesante? Quizá no sea el adjetivo apropiado para expresar estos oficios, pero la mirada a través de la cual los inmortaliza la fotógrafa Chelo Suárez hará cambiar de opinión hasta al individuo más escéptico.

La Junta del Distrito de Tetuán ha acogido en una de sus salas, Juana Francés, la exposición “Del soplete a las medias suelas”. Se trata de una selección de fotografías bajo la temática de viejos oficios que han perdurado en el tiempo y que además han ido pasando su legado de generación en generación.

Más concretamente son tres las generaciones que han continuado con el mismo empleo, desde el año de su creación hasta nuestros días. La autora de las imágenes expuestas siente un orgullo visible al ver por fin sus obras colgadas de la pared.”Llevo dos años trabajando en este proyecto, no quiero mostrar todo con mis fotografías, quiero que el espectador piense”, reconoce.

“Nunca nadie se ha preocupado por ellos”

Personajes fotografiados que se han convertido en amigos. Dos historias opuestas, que se unen en un mismo proyecto, el de ser el punto de mira de cada imagen. Carlos, un hombre rústico que ha forjado sus brazos a base de trabajar el hierro, material con el que se fusiona no sólo en el trabajo diario, sino en el camino de su vida. La relación que nació entre Chelo y este profesional de la metalurgia fue cercana, más íntima,” de tú a tú”.

Los paseos por el barrio de Tetuán llevaron a la fotógrafa hasta su segundo personaje. Una zapatería que data del 1917 se encargó de embriagarla con su olor a cuero y las afiladas agujas que devolverían a su forma inicial las orlas de los zapatos tras los que se esconde Carlos, dueño del negocio.

Cuatro manos más son las que le ayudan a finalizar el trabajo de cada día a tiempo, sus dos hijos. La manera en la que se nos presentan las imágenes, la naturalidad de sus rostros, la paz reflejada en el esfuerzo del trabajo, son sólo algunas de las sensaciones que transmiten.” Nunca nadie se ha preocupado por ellos y sólo por eso ha merecido la pena realizar este proyecto”, afirma la autora.

La exposición abrió sus puertas al público desde el 8 de enero hasta el 1 de febrero, y estaba compuesta también de vitrinas con instrumentos y herramientas, donadas por los protagonistas de las fotografías.

(Con información de Gloria García Montes)

Deja una respuesta