Raúl del Pozo: “Hoy en día si destacas te machacan y te trituran”

Raúl del Pozo, en el I Congreso Internacional de Columnismo y Periodismo de Opinión

La Universidad Complutense de Madrid celebró El I Congreso Internacional de Columnismo y Periodismo de Opinión. Y cuv3 asistió al encuentro con uno de los columnistas mas importantes de este país, Raúl del Pozo. Muchos le consideran uno de los mejores prosistas y un novelista extraordinario. Ganador de numerosos premios. En la actualidad ocupa la contraportada de El Mundo, creada especialmente para el fallecido Francisco Umbral y de quien desde 2007 recoge el testigo. Pudimos acercarnos a él para que nos contestase algunas preguntas.

P.¿Cómo se ha hecho intelectual y mentalmente un creador de opinión como usted?

R-Dando tumbos. Soy un superviviente. Soy del mundo rural, de la sierra de Cuenca, así que poco a poco. He trabajado en muchas cosas y al final tuve la terrible vocación del periodismo y de la literatura. He aprendido mucho leyendo y viajando pero sobre todo estando en las redacciones, que es un nido de víboras pero se aprende muchísimo.

P. ¿Qué es para usted el columnismo? ¿Cree los columnistas actualmente son piezas fundamentales en los periódicos?

R-Ahora en este momento sí. Yo antes creía que el columnismo era como las majorettes, como las bailarinas, es decir, servía para entretener. Pero realmente era algo como “La Zarzuela”, una cosa típicamente española, que no existía en ningún lado. Aquí se ha hecho costumbrismo, se ha hecho literatura, se ha hecho humor y no así en los periódicos anglosajones. Una cosa que es típicamente española va a sobrevivir, y va a sobrevivir como una obra de arte. Casi lo único que va a sobrevivir del viejo periodismo de papel son las columnas.

P. Además es autor de numerosas novelas, la última en 2011, “El Reclamo”. En una entrevista concedida a Jiménez Losantos dijo que no volvería a escribir un libro porque le aburría. ¿Qué le motivó a seguir publicando novelas?

R-Bueno, con “El Reclamo” tuve mucha suerte porque gané el Premio Primavera y gané un pastón; pero en este país publicar y por último vender es muy duro. Yo ya he escrito algunas y a pesar de que me han dado premios y estoy contento de algunas de ellas, aquí hay una especie de escritores de élite que ya están clasificados y es muy difícil romper esa barrera. En algún momento lo determinó cierto grupo mediático. Pero sobre todo es que es muy pesado escribir. No pienso escribir más.

P. Ha hecho de todo en periodismo, ¿considera que le queda algo por hacer?

R-Mejorar el estilo hasta que sea fino como la seda.

P. Ahora las posibilidades económicas y los avances son mayores para poder acceder a los libros y a la educación con respecto a otros tiempos ¿por qué parece que la gente escribe y habla peor?

No estoy de acuerdo, algunos hablan como” los indios” pero también hay otros que hablan muy bien. Y respecto a escribir, escriben muchas tonterías muchos y destrozan el lenguaje pero otros tienen talento e ingenio en los blogs y en las redes.

 P.En general, entre la gente joven, en las redes sociales…

Sí, efectivamente. Al igual que se intoxican y deterioran los ríos y la atmósfera, hay contaminación también en el lenguaje. Yo soy de una zona donde se habla muy bien. Siempre he intentado no perder ese lenguaje que aprendí desde niño. Un lenguaje muy hermoso,lleno de vocablos, y por desgracia el mundo en el que vivimos ha contribuido en contaminar este lenguaje, lo ha llenado de extranjerismos, de barbarismos, etc.

P.Con la aparición de los blogs, ¿cree que cualquier persona está preparada para escribir opinión?

Sí, bueno, de hecho lo hacen y tienen derecho. La democracia es la opinión de todo el mundo. Para escribir opinión hace falta que la gente adquiera autoridad entre los demás, ya sea por el estilo literario o por su honradez intelectual, aunque eso no se debe considerar periodismo.

P. ¿Cómo ve la situación actual con respecto a cuando usted empezó?

El papel esta agonizando, porque ha nacido un nuevo soporte que es internet y que ni siquiera sabemos todavía la dimensión del cambio revolucionario que va a suponer. Y además ha coincidido con la crisis. Aunque el soporte no es lo importante, lo importante es el talento. Otra aspecto que  ha cambiado es la visión hacia “el que destaca”. Nosotros teníamos maestros a los que amábamos.  Esa devoción se ha acabado hoy en día. Lo veo en las redes sociales, ahora si destacas te machacan y te trituran. No sé hasta que punto la perdida del respeto será buena. Estamos en una nueva retórica, en una nueva literatura, en un nuevo periodismo, pero no cambiará nunca la pasión.

 

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