María Tardón: “No son víctimas de la violencia de género, son supervivientes”

La magistrada María Tardón

“En cuanto oye la cerradura de la puerta se le descompone el cuerpo. Ya le entra el terror.  Porque no sabe cuándo le va a venir el palo, cuándo le va a llegar la bronca,  cuándo se va a enfrentar a otra humillación…”.

Con la llegada del 25 de noviembre,  Día Internacional contra la Violencia de Género, cuv3  entrevista a María Tardón, presidenta de la Sección 27 de la Audiencia Provincial de Madrid , especializada en esta materia.

En los siete años que lleva en el cargo, asegura que los tópicos que rodean a esta lacra tan “impropia” de una colectividad “moderna y civilizada” se siguen repitiendo: “Muchos creen erróneamente que la violencia de género es algo ajeno, que se da en las clases más desfavorecidas, con menor nivel de educación o entre extranjeros. El caso es no asumir que es un comportamiento que está dentro de nuestra sociedad”.

Otro falso mito igualmente extendido es el de las denuncias falsas.  Según un estudio del Observatorio de Violencia de Género del Consejo General del Poder  Judicial,  de las 135.540 denuncias presentadas en el año 2010 en  España por esta causa, tan solo un porcentaje del  0,01% de ellas eran sospechosas de ser inciertas.  “Las denuncias falsas son como las meigas: haberlas haylas, pero es muy difícil que pasen el filtro de un órgano judicial.  Lo malo es quedarse con esta anécdota y olvidarse de todo el drama humano que hay detrás de la violencia de género”, asegura.

“Ante la violencia, los periodistas no pueden ser neutrales”

A pesar de que María Tardón considera que los medios de comunicación han mejorado  el tratamiento que dan a este tipo de informaciones, la magistrada considera que aún queda mucho por hacer. “El principal error suele ser de enfoque. Se aborda la violencia de género como un tema de sucesos. Sacar las imágenes crudas o recurrir al morbo de las víctimas solo contribuye a denostar un fenómeno, a degradar a las víctimas y a invisibilizar la maldad de un comportamiento como éste”, afirma.

Por eso, los medios de comunicación deben mantener una postura firme ante este tipo de actuaciones: “Los periodistas son contadores de la realidad. Igual que no pueden ser neutrales ante el terrorismo, no lo pueden ser ante la violencia de género. Nadie mejor que ellos puede hacer ver que, cuando una mujer lucha por salir de esa situación, ya no es una víctima, es una superviviente”.

La falta de pruebas, la mayor impotencia

“A veces  escuchamos a una persona relatar un hecho crudelísimo, pero la presunción de inocencia nos impide condenar a nadie sin acreditar su culpabilidad”, reconoce. En esos casos, la ausencia de pruebas puede deberse a múltiples razones: bien porque el delito se produzca en la intimidad del hogar, porque el agresor no deje vestigios, porque la mujer tarde mucho en denunciar o, incluso, porque el maltrato sea de carácter psicológico: “Eso hace que muchos días nos marchemos a casa con un sentimiento muy desagradable”.

Además, la dependencia “total” que pueden desarrollar  algunas víctimas hacia su agresor es otra dificultad añadida. “Cuando te enfrentas a una víctima, después de que le hayan dejado un ojo morado, después de que le hayan roto un diente o de que le hayan hecho cualquier otra barbaridad, tú vas a ayudarla y ella se revuelve contra ti, te dan ganas de tirar la toalla, pero no lo haces. Tienes que valorar que esas son las consecuencias de esa violencia. Solo así seremos  eficaces en esta lucha que nos concierne a todos”, concluye.

About Victoria Gallardo

Estudiante de 5º de Periodismo