La vida tranquila en Williamsburg

Boca de metro de Bedford Avenue (Foto: María Zubeldia)

Si Manhattan es una selva en la que nadie puede escapar a la falta de tiempo, al ruido y a la sensación de estar enjaulado que producen los monumentales rascacielos, Brooklyn se presenta como un oasis esperanzador en la cambiante isla que es Nueva York.

Un paseo recorriendo las calles de Williamsburg, uno de los barrios de Brooklyn, permite al neoyorkino estresado parar un segundo y tomar un poco de aire. En este barrio residencial el ritmo de vida decelera. cuv3 ha podido comprobarlo. Las casas son más bajas, hay más vegetación y por otro lado también más almacenes y edificios industriales, y por tanto unas cuantas zonas desérticas.

En Williamsburg se vive despacio y la gente tiene tiempo para crear comunidad. Esto se ve en la cantidad de actividades locales que se llevan a cabo como los Flea Markets o los Cleanse Groups. La página web Music-Kin es una nueva red social para gente relacionada con el mundo de la música que propone quedadas entre sus usuarios en cualquier bar de Williamsburg que toque un grupo interesante.

Mercadillos de segunda mano y escenarios para músicos

En Bedford Avenue es donde transcurre la vida vanguardista, la calle donde pasean las nuevas tendencias y las antiguas copan los escaparates de tiendas vintage. Los domingos por la mañana se monta un gran mercadillo de objetos de segunda mano con puestos individuales en distintos puntos de las aceras. Y como la música no iba a ser menos en un barrio donde nacen bandas nuevas cada cinco minutos, próximos a la zona también se pueden encontrar bares como Spike Hill, con diminutos escenarios en los que tocan estos grupos emergentes.

Cartel decorativo en un edificio de Williamsburg

Y si hay algo por lo que destaca Williamsburg es por la creatividad de sus habitantes. Como ya hemos dicho es muy común la afición a la música, pero también hay que destacar la implicación en el arte urbano. En las mismas calles en las que nos podemos tropezar más de una vez con alguna sesión de fotos, las paredes de las casas muestran estarcidos o pintadas artísticas que nadie borra porque no se considera que vaya en detrimento de los edificios.

Por otra parte existe un elemento natural en el estilo de vida de los vecinos de este barrio: la sostenibilidad. Hay una gran costumbre de utilizar la bici antes que el coche y en las calles no se encuentra ni un sólo papel tirado en el suelo -al contrario que en Manhattan- y existe una gran tradición de comer productos orgánicos.

Sin duda Williamsburg es una parada obligada durante un viaje a Nueva York, porque allí las cosas funcionan de una forma completamente diferente a la Gran Manzana. Y es que, si hay algo que ofrece este lugar, es calidad de vida.

About Marieta Zubeldia

Estudiante de 3º de Periodismo y Comunicación y Gestión de la Moda @marietaensalsa

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