Jambo bwana: Villanueva Solidaria se sumerge en Kenia

Equipo de voluntarias de Villanueva Solidaria

Mientras que en el mes de julio en Madrid la gente paseaba en sandalias, las voluntarias de Villanueva Solidaria que viajaron a Kenia para realizar un campo de trabajo en la región de Limuru tuvieron que comprarse unas botas de agua nada más llegar.  No esperaban encontrarse con un terreno tan lleno de barro y sin asfaltar, al igual que no esperaban encontrarse muchas otras cosas.

El campo de trabajo

Umoja Primary School, el colegio donde realizarían su labor durante tres semanas, está situado cerca de las plantaciones de té. Las voluntarias se encargarían de las siguientes tareas:  rehabilitar las clases (limpiándolas y pintándolas), la biblioteca y la guardería, dar clases de higiene, manualidades y deportes, realizar revisiones bucales a los niños, visitar a las familias de los alumnos más pobres, ayudar en el dispensario médico de Kimlea y grabar un documental.

Cada día el equipo de dentistas se paseaba con sus batas blancas por las clases repartiendo los cepillos y pastas de dientes, que los niños recibían emocionados ya que nunca habían tenido uno.

 El colegio se tiñó de blanco, marrón, rosa y verde aguamarina, gracias al equipo de pintura, que mañana y tarde rehabilitaba las clases en su totalidad, incluidas la guardería y la biblioteca.

Fueron tres semanas de duro trabajo y grandes satisfacciones, y como siempre ocurre cuando se realiza un voluntariado es mucho más lo que recibes que lo que das.

África impacta,  África conmueve

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”, decía la Madre Teresa de Calcuta.

Uno de los pequeños que trataron con las voluntarias (Foto: Belén Pérez)

 “No puedo. Esto me supera, es muy duro”. Estas fueron las palabras de una de las voluntarias en su primera visita al Centro de Madre Teresa de Calcuta. Allí viven niños con discapacidades severas que las monjas cuidan con especial cariño y entrega. Las primeras visitas, que las voluntarias realizaban los sábados, fueron duras, sin embargo el ejemplo de las monjas y los demás cooperantes sirvieron para superar las dificultades del principio.

La dureza del trabajo diario se compensaba con creces con la generosidad y simpatía de los niños y las familias de Limuru.

Por las tardes se realizaban visitas a las familias más pobres del colegio con el objetivo de conocer más a fondo la realidad que viven y sus necesidades.  La mayoría trabaja duramente en las plantaciones de té, recolectando las hojas de esta planta que en su tallo contiene líquido venenoso. A todos los padres les gustaría que sus hijos tuvieran una vida muy distinta, y que acudieran a la universidad para que “pudieran llegar lejos”, como nos repetían en cada casa.

“¿Qué queremos contar?”. Esa fue la primera pregunta que se planteó el equipo de documental.“Queremos contar tantas cosas que hemos vivivido que no sabemos por dónde empezar; hay tantos contrastes, tanto por lo que alegrarse y tanto que cambiar…”

Queremos contar, además, que allí en Umoja, en la escuela, cuando un profesor falta a clase, un alumno se levanta voluntariamente e imparte la lección a sus compañeros, mientras los demás permanecen en silencio y le prestan toda la atención.

Queremos contar que África habla y que no podemos oírlo desde Europa; hay que viajar allí para entender su mensaje: “Jambo, Jambo bwana, Habari gani, Mzuri sana. Wageni, mwakaribishwa, Kenya yetu Hakuna Matata” (“Hola, ¿Cómo estás?, muy bien. Los extranjeros son bienvenidos en Kenia, no hay problemas·”).

Puedes ver aquí las mejores imágenes del proyecto solidario de Kenia, tomadas por las propias voluntarias.

About Belen Perez

Alumna de 2º de Publicidad y Relaciones Públicas

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