Defensor del Menor: “Hay niños que roban salchichón en el supermercado”

Arturo Canalda, en el despacho del defensor del menor

“Cada vez son más los delitos cometidos por los menores y cada vez más graves. Requiere de una reflexión serena de que algo estamos haciendo mal todos”. Son palabras de Arturo Canalda, defensor del Menor en la Comunidad de Madrid, que invita a meditar que se está haciendo mal tras conocer los datos del último informe del INE (Instituto Nacional de Estadística) sobre la delincuencia juvenil en 2011. En un total de más de 17 millones de delitos registrados en España, más del 18.000 de éstos pertenecen solo a menores, mostrando un crecimiento anual constante que no invita a detenerse.

Arturo Canalda inicia su segundo mandato al frente del defensor del Menor tras ser reelegido en 2011. Sus funciones en la institución abarcan todo lo referente a las entidades, personas físicas, empresas, asociaciones, fundaciones o cualesquiera otras personas jurídicas que presten servicios a los menores. Desde su amplio despacho con vistas al exterior, organiza a diario todos los temas candentes referentes a la actualidad del menor.

Desde que saliera elegido en 2006 sustituyendo en el cargo a Pedro Muñoz Morgades, los números de la Comunidad de Madrid reafirman el trabajo que se elabora desde el defensor del Menor. A pesar de que la delincuencia juvenil se expande, se ha conseguido aumentar año tras año el porcentaje (86%) de menores reinsertados que no vuelven a delinquir. Cercano y abierto al diálogo, Canalda no rehúye las cuestiones más polémicas e incómodas, siempre acompañada de su jefa de prensa, una figura insustituible con el trato hacia la prensa.

PREGUNTA: Cada vez hay más violencia, delitos, casos de delincuencia de carácter juvenil. ¿Encuentran alguna explicación o alguna causa?

RESPUESTA: No hay una verdadera causa, hay muchas causas. Cada vez son más los delitos cometidos por los menores y cada vez más graves. Tienen que ver con problemas de déficits educativos, por la violencia que se ve en los medios de comunicación  y la falta de agilidad para detectar situaciones de riesgos que se pueda dar en las familias por parte de la administración. Requiere de una reflexión serena de que algo estamos haciendo mal todos. Ahora por ejemplo la crisis está teniendo un protagonismo muy relevante en los delitos cometidos por los menores. España no registraba delitos famélicos, hay niños que roban salchichón en los supermercados. Nuevamente los más débiles participan de este tipo de actividades dirigidas por aquellos que saben que los más pequeños no tienen castigo penal.

P: La ley del Menor genera bastante polémica. ¿Debería contemplarse alguna remodelación?

R: La ley del menor genera polémica porque los 3-4 casos más graves en España son muy llamativos y son chicos juzgados por la ley del menor. Pero es una buena ley, que en el caso de Madrid garantiza que el 86% de los menores que son objeto de medidas judiciales no vuelven a delinquir. Demuestra que la ley no es tan mala como dicen. Pero es necesario reformarla, porque en los casos más graves, como Sandra Palo o Marta del Castillo, ponen  de manifiesto que esos chicos han cometido un delito muy grave y no parece que estén saliendo correctamente reinsertados una vez cumplida la pena. En los casos más graves decimos que la ley debe contemplar la supresión del periodo de libertad vigilada manteniendo la duración de la pena, dejando salir en libertad vigilada si los especialistas entiende que el chico puede salir o no. Hay un aspecto que no es objeto de la ley, que son menores de 14 años, y que la ley debería contemplar medidas  educativas de carácter obligatorio para los chicos que comienzan a delinquir por debajo de los 14 años.

P: ¿Cuál es la radiografía de los centros de menores en Madrid?

R: Somos los que menos quejas nos producen. Funcionamos bastante bien. El trabajo que hacen los profesionales dentro es muy complejo porque no se valora como se tiene que valorar, sin embargo, con esos índices de reinserción, parece que se está haciendo muy bien. ¿Qué ocurre con los centros? Tienes que dotarles de medios. El problema de la Ley Responsabilidad del Menor no llevaba aparejada una memoria económica y no todas las Comunidades Autónomas pudieron incorporarle las medidas establecidas en la ley con la misma solvencia que otras comunidades. En el caso de Madrid se ha hecho un esfuerzo importantísimo a través de la ARRMI (Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor) de dotar a esos centros de medios, siendo unos centros realmente buenos. Trabajar con estos chavales desgasta muchísimo por lo que no siempre es fácil estar ahí. Debemos estar muy satisfechos con el trabajo que se hace en Madrid”.

P: ¿Hay un perfil o patrón especial establecido para los menores infractores?

R: No hay un patrón fijado. Hay casos de chavales con familia de mucho dinero a los que se les ha dado excesivas facilidades y son unos bandarras. No hay un perfil. Otra cosa es que haya muchas más probabilidades de que haya un niño delincuente si está viviendo en un entorno de delincuencia. Es una estadística más entendible, pero en los centros hay niños de todos los sitios. Actuamos desde la prevención, sabiendo cuando los niños están en un entorno que no le favorece. Y en los entornos no favorecidos, los padres deben saber que los niños no van por el buen camino. No es un trabajo en una única dirección: yo no tengo que darle una oportunidad al que delinque, es él que debe ganarse esa oportunidad, es un trabajo de los dos.

P: ¿Confía en la reinserción?

R: Claro que confío en la reinserción. Además es el gran premio para los que trabajan con estos chicos, porque si pensaran que no es posible, no tendría ningún sentido. Y ese es el premio de los chavales, que se convierten en los verdaderos protagonistas de sus vidas, no solo como delincuentes, sino como personas que quieren ser ciudadanos. También un gran premio para los profesionales que trabajan con ellos. El principal motivo de la ley es la reinserción del menor en la vida normal; todos tenemos derecho a equivocarnos y unos más que otros, pero es necesaria la oportunidad de reinsertarse.

P: ¿Cree que es la sociedad la que también tiene que reinsertarles?

R: Sí. Conocer un historial de un menor no es fácil porque la Ley protege su identidad de tal manera que no queda ninguna secuela ni ningún rastro de que el chaval ha pasado por el centro de menores. Otra cosa es que él lo cuente. Para eso existen convenios de colaboración entre la agencia y grupos para reinsertar los chavales. Sales del centro, trabajas en estas empresas y luego sales a un mercado laboral un poco complejo. El problema de la reinserción no es tanto la oportunidad de entrar en la sociedad en cuanto a que no vaya al entorno que en su día le llevó a delinquir. Ese sí que es un tema muy importante que hay que abordar. Si lo saco del centro de menores para llevarlo a la Cañada Real de nuevo, flaco favor le estoy haciendo. La única manera de solventarlo es sacarle de ese entorno. Esto no es reinsertar, es dar una oportunidad añadida al chico. Todo el trabajo que han hecho los profesionales se perdería, por lo que yo creo que es una inversión. Tenemos que seguir trabajando con él para que no vuelva a ese entorno. La sociedad tiene una responsabilidad también de asumir que no todo el mundo tiene las capacidades o que no salen del mismo sitio.

P: ¿Qué opinión le merece el caso de “El Rafita”?

R: El caso paradigmático es el de “El Rafita”. Sale en libertad vigilada, comete una serie de delitos y como los que ha cometido como menor no le cuentan, los mayores hasta que no es juzgado por uno de esos delitos, como reincidente no va a volver entrar. Es un tema procesal complejo. Hay que canalizar las estadísticas. El 87% de los menores no vuelve a los centros de menores. No tenemos el dato de los que ingresan posteriormente a prisión, pero no debe ser muy elevado. Pero… Yo me quedo con la cifra positiva, la otra podemos intentar buscarla, pero prefiero quedarme con la positiva que es lo que nos anima a seguir trabajando.

P: En los últimos años, varios centros de menores han sido acusados de conducta impropia como el de Picón de Jarama, que presuntamente encerraba a chicos durante 72 horas en salas de castigo, el fallecimiento de Ramón Barrios en el de Brea del Tajo…. ¿El defensor del Menor estudia estos casos?

R: Claro que nos encargamos. Pero cuando se produce una situación de estas características, interviene un juez e impide al defensor del menor actuar. Lo único que podemos hacer es desde el punto de vista de recomendaciones analizar que ha pasado y orientar a la administración. Hay que analizar la situación en su conjunto, sin perder que hay casos que pueden llamarte la atención y si se han hecho mal las cosas, por lo que hay que actuar. El defensor del Menor puso en su informe que había que corregir. Nosotros en el caso de Picón no habíamos recibido denuncias y somos el defensor del menor de la Comunidad de Madrid. Hay que ser muy cuidadoso y si el informe dice que hay que mejorar, lo haremos, pero siempre con mucha prudencia, hay que tener cuidado y seguir visitando este tipo de centros y comprobar que si hay problemas hay que corregirlos.

(Visited 272 time, 1 visit today)

About Víctor Manuel Molina Pozo

Estudiante de 5º de Periodismo del Centro Universitario Villanueva. Twitter: @VictorMolina7