No arruinarse haciendo cine

Gonzalo Salazar Simpson, productor de cine y teatro en La Zona, compartió con los alumnos de tercero de Comunicación Audiovisual del C.U. Villanueva cómo es el trabajo de un productor.  Su última producción, No habrá paz para los malvados, arrasó en la última edición de los Premios Goya con seis estatuillas ganadas.

Perspectiva empresarial

Gonzalo Salazar estudió Administración de Empresas antes de trabajar en el mundo audiovisual. Sin duda esos conocimientos son los que le han hecho triunfar como productor. Un ojo crítico y una buena capacidad de análisis del mercado hacen que un productor pueda tomar las decisiones más acertadas.

El problema es, como en todos los negocios, la financiación. La planificación de la misma se refleja en el Project finance.

La fase de preproducción de una película cinematográfica suele durar entre un año y medio y dos. Durante ese tiempo el equipo va perfilando el guion, afinando el proyecto y comenzando a planificar todo su desarrollo. Además el productor va vendiendo la futura película en las posibles “ventanas de explotación”. Es decir, ofrece los derechos para la explotación de la película cuando esté acabada a cines, televisiones, etc.

Sangre fría de productor

Una película española cuesta de media entre dos y tres millones y medio de euros, cifra difícil de alcanzar. Antes se podían vender los derechos de la película en esa primera fase y conseguir la financiación necesaria para llevarla a cabo. Sin embargo, ahora ni cine ni vídeo pagan, y la televisión, que antes aportaba 600.000€, ahora no pasa de los 200.000€. Parece difícil conseguir solvencia.

Llegado al punto de no retorno el productor decide si con el dinero que tiene, el que le falta y debe poner él y el proyecto que tiene entre manos,  logrará hacer negocio. Pero nunca es fácil cancelar el desarrollo del proyecto una vez terminada la preproducción. Al fin y al cabo lleva inmerso en él dos años y piensa que es la película que revolucionará la industria del entretenimiento.

Pero esa decisión es crucial ya que, una vez comenzado el rodaje, es imposible detenerlo. Si no tienes los fondos necesarios, te arruinas. Ser productor consiste en “no arruinarse al hacer películas y tener suerte para que funcionen”, comentó Gonzalo Salazar.

Sí, pero la taquilla da muchos millones…

No para el productor. Después de haber arriesgado tanto dinero y haberse dejado la piel en la película, solo verá un pequeño porcentaje de la taquilla en el mejor de los casos.

Los beneficios comienzan una vez recaudado el tercer millón de euros en taquilla. Sobre lo restante (si lo hubiere) el productor cobra entre el 8 y el 17 por ciento. Es un riesgo muy alto el que se corre para ganar un poquito.

Una buena planificación financiera

Como reza el inicio del artículo, Gonzalo Salazar es buen conocedor de los mercados y las finanzas, punto clave a la hora de plantearte hacer negocio en la industria audiovisual. Por ello planteó La Zona como productora de teatro y cine.

Con el teatro consigue unos ingresos más o menos regulares para que la productora no quiebre y con las producciones cinematográficas normalmente pierde dinero, pero “cuando una película sale bien, los cuatro años de esfuerzo merecen la pena”, sentenció Gonzalo Salazar.

(Cámara y edición de Álvaro Druet)

Puede leer aquí la crónica de su intervención en las Jornadas

About Ignacio Abia

Alumno de 5º de Comunicación Audiovisual del Centro Universitario Villanueva

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