“¿Reforma laboral? Aquí lo que hay es mucho jefe y poco indio”

Ambiente en las inmediaciones del hospital de La Paz

Un estrecho pasillo de paredes amarillas en un sótano en el que se suceden numerosas puertas. Amanece en el hospital de La Paz en Madrid, aunque en el lugar en el que nos situamos, el sótano del hospital en el que tienen sus sedes 14 sindicatos españoles, dista mucho de asemejarse a la idea de centro sanitario.

Seguimos el reducido pasillo, hasta llegar a una de las salas donde ríen y alborotan tres mujeres de mediana edad. “¿Todos os venís a afiliar? ¡Qué alegría!”, exclama una de ellas. En las paredes, carteles con las figuras del Che Guevara y Marcelino Camacho presiden la habitación. El fin de estar en este emblemático hospital madrileño no es otro que el de recoger el sentir de la sanidad pública española ante la reforma laboral que se llevará a cabo en todo el país y en la que la sanidad se ha visto como uno de los sectores más perjudicados.

“La gente está con incertidumbre. El personal eventual teme que no se le renueve y el ambiente es muy tenso. Está todo fatal, tenemos que luchar por nuestros derechos”, explica Paloma Gil, la más joven de las tres, cuando cuv3 le pregunta cuál es la situación actual. Tras este momento de seriedad inicial irrumpe Manuela Hernán, la más veterana y que, tras 43 años trabajado en esta sede del sindicato de Comisiones Obreras de La Paz, se jubilará a finales de mes. “Vosotros, los estudiantes, lo tenéis fatal. ¡No os vais a independizar en la vida!”, grita Manuela, tras lo cual se sucede una sonora carcajada por parte de las tres. Tanto Manuela como Paloma y María se lamentan de la situación, pero, ante la petición de que sugieran posibles soluciones solo María acierta a decir: “No lo sabemos, pero las cosas hay que hacerlas de otra manera”. Aseguran que no protestan ante la medida de que el personal del hospital tenga que trabajar 40 horas, sino ante la “injusticia” de que el hospital se paralice cada tarde, evitando así que muchos profesionales que se encuentran parados puedan trabajar.

“Hay que agotar antes muchos cartuchos”

Protestas y más protestas, pero ninguna solución. Pero, ¿qué responden a todos aquellos que les acusan de no haber reaccionado ante la dejadez del Gobierno de Rodríguez Zapatero durante ocho años, y, sin embargo, echarse inmediatamente a la calle ante las primeras reformas llevadas a cabo por Rajoy? “Para llevar a un país a una huelga general hay que agotar antes muchos cartuchos y, en los 43 años que yo llevo en este hospital nunca las cosas han estado tan mal”, responde María. “Aquí hay mucho jefe y poco indio. Hay muchos supervisores, jefes y adjuntos que se llevan todo el dinero”, explica mientras despide a esta redacción. En sus mesas; ni papeles, ni ordenadores, ni muestra alguna aparente de estar trabajando. Son las 10 de la mañana.

Avanzamos por un pasillo donde el olor a tabaco se identifica claramente. Paradójico, procediendo de un hospital en el que la ley antitabaco debería ser más inflexible que en cualquier otro lugar.

En la sede del CSIT, la Coalición Sindical Independiente de Trabajadores-Unión Profesional recibe a este periódico un delegado laboral, Antonio Novo, quien expresa con convencimiento que todo el problema actual se encuentra en que el sistema es muy caro. “Se presume mucho de que la sanidad en España es muy buena y, efectivamente lo es, pero lo que es realmente, es muy cara.”Novo es tajante en cuanto al tema de los recortes. “Hay que hacer recortes, sí. Da igual el PSOE o el PP y, está claro que a quien lo hiciese le tenía que caer encima la opinión pública, pero eran necesarios”, afirma.

“Para sacar el país adelante hay que hacer algo”

Las plantas altas del hospital no tienen nada que ver con el ambiente que se vive tan solo unos metros más abajo. Enfermeras corriendo, médicos ocupados, camillas que van y vienen, celadores cuya actividad no cesa y, sobre todo, salas de espera con colas interminables. Unos leen el periódico. Otros, simplemente, se dedican a observar el panorama con resignación. ¿La reforma laboral? “No sé qué es, la verdad” responde una mujer que se encuentra esperando en la sala de urgencias de radiología. Por el contrario, Emilio, que espera junto a su mujer Francisca en la misma sala, parece estar muy al día de todo lo referente a la reforma. “Si hay que sacar al país adelante, hay que hacer algo. Los sindicatos son los culpables de que hayamos llegado a esta situación. Lo único que les interesa es recoger dinero. Yo no los quiero, a mí no me representan”, afirma Emilio.

Fuera hace una mañana soleada y en las inmediaciones del hospital el ambiente, lejos del que se vive dentro, es mucho más relajado. Unos entran, otros salen. María Jesús y Carmen, dos enfermeras de la sección de neonatos, fuman un cigarro al sol de Madrid. Enfrente, Loli, Juli e Isa, personal de limpieza del hospital, descansan a la sombra junto a su encargado Germán Garrote. Son casi las 11 de la mañana y en el hospital de La Paz los descansos no cesan. “Todavía no sabemos cómo nos va a afectar. El mes pasado no nos perjudicó, pero este parece que ya será efectivo”, dice Loli. ” Nos darán un palo en un mes cualquiera y nos dejarán sin comer” afirma tajante Isa, a lo que, inmediatamente Juli reacciona: “Bueno mujer, no será para tanto, que 30 euros no te dejarán sin comer”. “Ya, pero son tuyos y te los van a quitar”, concluye con tono seco  Germán, el encargado. ” El gobierno de Rodríguez Zapatero ha hecho mucho daño socialmente. Ellos crean la crisis y nosotros la pagamos”, insiste Germán.

Incertidumbre es la palabra más utilizada por médicos, enfermeras y el personal de limpieza. En las salas de espera las eternas colas continúan y los pacientes ya parecen aceptar con resignación que “el sistema sanitario español es así”, como dice Francisca. Sin embargo, parece que cuando se actúa para cambiarlo, todo son protestas.

About Cristina Lanzarote

Estudiante de 4º de Periodismo y EBS en el Centro Universitario Villanueva