Así vivimos los Goya con los pies en la alfombra roja

Los hermanos Paco y María León, antes de recibir su Goya

“A ver los de prensa, ¡que trabajen un poco!”, se oía desde la zona habilitada para los periodistas. Él, uno de los muchos fotógrafos que estaban ayer en lo alto de la alfombra roja, pedía a los informadores que estuvieran atentos porque el show iba a comenzar.

Alrededor de las seis de la tarde, cientos de periodistas esperaban en la cola para entrar al Palacio de Congresos de Ifema, donde se iba a celebrar la 26 Edición de los Premios Goya del Cine Español. Una vez con su credencial en mano, los periodistas se dirigían hacia la alfombra roja para colocar sus cámaras, los trípodes y para ir ensayando las preguntas que iban a hacerles a los protagonistas de la noche, en su mayoría actores y actrices.

Una alfombra y cientos de flashes

Pasadas las siete de la tarde, comenzaron a llegar los primeros invitados de la noche. El primero de todos y el más valiente, el actor Asier Etxeandía, que se encontró con un aluvión de fotógrafos que no dejaban de disparar con sus flashes. Con una americana de punto y un pantalón negro de vestir, causó expectación entre algunas de las periodistas, que pensaron: “¡Qué bien le sienta el traje!”. El actor de “La Fuga” fue quien abrió el desfile de personalidades del mundo de la cultura cinematográfica, que fueron llegando en solitario o acompañados.

Eva Hache, la presentadora de la gala, llegaba sola y con ganas de salir al escenario para demostrar que estaba preparada para dirigir esta 26 edición de los Goya. Un par de posados para los fotógrafos y, después de atender a la prensa, la conductora de la gala se despidió de los periodistas para ir a preparar los últimos detalles de la ceremonia.

Raúl Arévalo, Kim Gutiérrez, un elegantísimo Lluís Homar, Juanjo Artero, y así hasta completar la lista de invitados que estos premios habían reunido en la noche del domingo. La llegada de Silvia Abascal fue muy emotiva, porque después de haber sufrido un derrame cerebral unos meses atrás, había conseguido reunirse de nuevo con sus compañeros de profesión. Radiante y con un vestido muy acertado, la actriz aseguró que no se veía “con muchas fuerzas” para atender a los periodistas pero su gesto de amabilidad y alegría fueron suficientes para los informadores.

Dos de los protagonistas de la noche fueron la pareja Banderas-Griffith, que se mantuvieron frente a los flashes durante más de diez minutos. “¡Melanie a la izquierda!”, “¡Melanie a la derecha!”. Los fotógrafos la querían a ella como si de una estrella se tratara. Hollywood había traído a los Premios Goya a una de las parejas de actores más internacional del momento. Antonio Banderas, que fue muy amable con la prensa, trataba de traducirle a su mujer los comentarios que los periodistas le dedicaban.

Una gala distinta y original

Si se creía que estos Goya no iban a dar sorpresas, muy grande fue la que se llevó la actriz María León, hermana del también actor Paco León, más conocido como “el Luisma”. La andaluza, que unos días antes ni podía imaginar que saldría ganadora, se llevó su primer Goya y estaba radiante tanto por dentro como por fuera: “Siento muchísima alegría pero también pena, miedo…”, decía a la prensa. Su hermano fue su gran apoyo durante la noche y solo había que verles en el cóctel de los invitados cómo se fotografiaban con el Goya de la actriz en la mano.

María León confesó que “el cine también da muchos puestos de trabajo”, ya fuera a los actores o a los fotógrafos y periodistas, que observaban muy atentos el transcurso de la gala desde la sala de prensa. La ceremonia tuvo muchos aires de espectáculo hollywoodiense y un toque de humor que regaló a los presentes el actor y director de cine Santiago Segura. Los fotógrafos se reían escuchándole y pensaban: “Acaba de darle el toque gracioso a la gala, que no tiene Eva Hache”. Como todo en la vida, ‘Para gustos, los colores’.

Lo que no se ve…

Una de las premiadas, la actriz Elena Anaya

Las bandejas de canapés circulaban por las manos de todos aquellos que estaban trabajando esa noche porque después de unas cuantas horas de ajetreo, el cansancio se empezaba a notar y había que reponer fuerzas. Los invitados premiados iban pasando por el photocall que se encontraba en la sala donde estaban los medios y ahí dedicaban sus palabras de alegría, tristeza, emoción o sorpresa a los periodistas.

Uno de los más emocionados fue José Coronado, que no soltaba su Goya y no hacía más que abrazarle: “Esto solo es equiparable al nacimiento de mis hijos”, decía el actor.

La foto de familia, con todos los galardonados, fue el broche final que despidió los Premios Goya 2012, con la presencia de la siempre elegante Elena Anaya, una de las más reclamadas por los fotógrafos y quien obtuvo la mayor parte de los piropos que se escuchaban. También la ausencia de premios para el gran Pedro Almodóvar, el director que no consiguió ninguna estatuilla, un hecho que también los fotógrafos quisieron comentar: “Pedro ya no vuelve más”; o la presencia del ministro Cultura, José Ignacio Wert, que parecía un actor más en la noche de los Goya.

About Marta Candela

Estudiante de 5º de Periodismo en el Centro Universitario Villanueva (Complutense). Twitter: @MCandela_ / E-mail: mcandelam@gmail.com

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