Jorge Blass o la ilusión de lo imposible

Jorge Blass en su oficina de ensayo

Que un mago de sólo doce años deje boquiabierto al mismísimo Juan Tamariz debe ser un buen síntoma. Puede que el haber dejado los estudios de Psicología en tercer curso no fuera una mala idea ya que, a día de hoy, se considera a Jorge Blass como a uno de los más prestigiosos ilusionistas del planeta.

Define la magia como la ilusión de lo imposible, algo que convierte los sueños del público en realidad. De este arte dice que combina el cine y el teatro. Del primero extrae, los sueños imposibles o la ficción, y del segundo,  la realidad del directo.

Un fenómeno precoz

A los trece años recibió el primero de una larga lista de premios, el que reconoce que es el que más emoción le ha supuesto recibir: “Ganar el Premio Ascanio a otros prestidigitadores siendo yo tan pequeño me hizo mucha ilusión”. A los quince comenzó a llevar su magia por todo el mundo, edad a la que asistió a su primer Congreso de Magia. Unos años más tarde, a los 19, sin saber muy bien cómo había llegado hasta allí, se encontró en Mónaco recibiendo “La varita de oro”, premio que, asegura, le abrió muchas puertas. Desde entonces ha actuado en muchos países, como por ejemplo China, la India o EE.UU., del que reconoce ser fan del su público: “Los americanos son los que más se dejan llevar por el show, van con predisposición a disfrutar”.

Blass confiesa que “en la mayoría de los juegos de magia hay mensajes simbólicos que el público no reconoce en un primer momento”. Algunos ejemplos de esto son el juego que consiste en cortar a una persona por la mitad, que hace referencia a matar a alguien y después resucitarle, o cuando en la Edad Media un mago sacaba un conejo de una chistera simbolizando el hambre que pudiera sufrir la sociedad de la época.

Ha participado en programas de televisión como “Magiatrix” o “El Club Disney” y ha dirigido otros como “Nada x Aquí”. En la actualidad perfecciona su último juego hasta la fecha, “La Magia con Facebook”: “Empecé a trabajar en él hace dos años, aún está en periodo de prueba. El juego consiste elegir a un espectador del teatro al azar, entregarle un iPad pedirle que entre en su cuenta de Facebook y que elija a uno de entre todos los amigos de su lista. En el escenario hay una caja, ésta cae al suelo y aparece el amigo que ha elegido. Lo primero que piensa el público al ver esto es que hay alguna trampa, por eso ahora me dedico a eliminar las posibilidades que llevan a pensar eso para que no queden dudas”.

No le avergüenza reconocer que duerme con una libreta debajo de la almohada, porque nunca  sabe cuándo le va a venir la inspiración. Dice que “el reto del mago hoy en día es seguir sorprendiendo. Nos debemos al público, y los deseos de éste cambian”. Como tantos otros, no duda a la hora de elegir a su mago preferido: “Juan Tamariz, porque ha creado cantera, ha sido muy generoso. Eso no suele pasarle a los genios, pero Juan nos ha dedicado muchas horas, no sólo a enseñarnos magia, sino también a descubrirnos la vida”.

About José María Martínez del Hoyo

Alumno de 3º de Periodismo