“Tras el tsunami, Japón dio un ejemplo al mundo”

Carlos Chevallier (DER) junto a sus compañeros de gabinete de prensa y cultura en la Embajada
Carlos Chevallier (DER) junto a sus compañeros de gabinete de prensa y cultura en la Embajada

“Mucho ánimo Carlos. Es un día difícil”. Japón amanecía a comienzos de marzo con un terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter que sacudía los cimientos de la ciudad costera. Las imágenes eran impactantes. Un remolino se tragó la ciudad mientras dejó a su paso más de mil muertos. A más de 10.000 kilómetros de distancia de la catástrofe, en Madrid, no era un día cualquiera en la vida de Carlos Chevallier Marina, asesor de prensa y cultura de la Embajada de Japón en España. “Gracias, muchas gracias”, se apresuraba a decir a la llamada de Paloma García Ovejero, amiga y periodista de la Cadena COPE.

PREGUNTA: Llegó en 1999 al departamento de cultura y prensa de la Embajada de Japón y ya lleva 13 años. ¿Qué le motivó para aceptar este puesto?

RESPUESTA: Siempre había tenido mucho interés por la cultura japonesa.  Era una oportunidad de completar la faceta del periodismo y mi afición. Mi relación con Japón era muy puntual y no precisamente por el periodismo. Yo era practicante de kárate. La oferta fue una sorpresa; la encontré en prensa. Mis actuales compañeros me habían observado años atrás en un concurso. Mis ideas gustaron y gané un viaje a Japón. Años después, mi contrato en EFE acaba. Paso unos meses en el paro y en ese intervalo de tiempo queda vacante mi actual plaza. Los primeros sorprendidos al ver que yo aparecía en la lista de aspirantes al puesto fueron ellos mismos.

P: ¿Qué dificultades se encontró durante los primeros meses?

R: Las diferencias culturales. La forma de trabajo japonesa es muy diferente a cualquier otra que hubiera conocido. El proceso de adaptación fue rápido, mi jefe por aquella época me ayudó mucho. La adaptación nunca es suficiente y yo pienso que sería ofensivo para un japonés decir que un extranjero está adaptado al 100% a la cultura japonesa.

P: ¿En qué consiste el trabajo de jefe de prensa en la Embajada de Japón?

R: Mi calificación laboral es la de asesor de prensa y cultura. He de asesorar en primera instancia al agregado de cultura y prensa y al resto de personal diplomático de los diferentes departamentos de la embajada. Es conveniente que lo desarrolle un periodista profesional. Además de eso, mi trabajo diario empieza haciendo un repaso a la prensa de tirada nacional sobre qué información acerca de Japón aparece.

P: ¿Qué dificultades tiene a día de hoy con el idioma?

R: Bufff (ríe). Mi nivel es bajísimo, básico, me esfuerzo mucho. No me lo exigieron cuando entré a trabajar en la Embajada. Necesitaba un pleno dominio del castellano y un buen nivel de inglés. Por honra profesional, estudio japonés aunque el nivel es bajo porque no le dedico el tiempo necesario. Leído es más sencillo. Uno puede leer y releer, pero en la conversación, donde es lo realmente importante, estoy a unos niveles de atender el teléfono para pasar la llamada.

P: ¿Cómo es el contacto laboral con la prensa española?

R: En el periodismo, a pesar de lo que digan, nos queremos. La competencia es muy dura y a veces, y como ocurría en los torneos de caballeros, los más queridos eran los enemigos favoritos. Cuando ejercía el periodismo en activo, cuando acababa el tiempo de competencia nos íbamos a tomar algo y a compartir experiencias. Ahora esto sirve para que el trabajo se haga fluido. Ahora hay interés, no competencia. Es fabuloso. No hay un medio en concreto que se interese más por Japón. Hay medios que tienen espacios concretos dedicados a Japón o al área de Asia, como RNE con “La hora de Asia”. Con este programa, las relaciones son de una fluidez y de una amabilidad mutua constante, porque es una relación casi familiar. La agencia Colpisa tiene una especialista en temas de cultura japonesa, y una vez al mes publica reportajes sobre cultura japonesa. Aquí, como en todo, manda la actualidad. En cuanto hay noticias que relacionan a Japón con España, los medios se interesan.

P: ¿Cómo son las relaciones entre Japón y España y como se representan?

R: Las relaciones son buenas pero mejorables. La cultura española en Japón ha tenido mucha más presencia que la cultura japonesa en España. El turismo japonés en España ha sido masivo desde hace décadas. En cambio, el turismo español en Japón se ha hecho notorio en los últimos años. Estos desequilibrios es lo que se intenta equilibrar mejorando las relaciones que de por sí son buenas.

P: ¿Cuáles cree que son las principales diferencias culturales?

R: La cortesía japonesa tiene una serie de valores que no es que no existan en la cortesía española, sino que se definen en un grado diferente. Por ejemplo: en la cultura japonesa escuchar con atención no consiste en mirar fijamente en los ojos de la persona que está hablando. En la cultura japonesa cuando alguien escucha con atención, repite muletillas como “si”, “entiendo” o cualquier otra que demuestre que está entendiendo lo que dice.

P: ¿Cuál es el mayor atractivo de Japón que atrae al ciudadano español para visitar el país?

R: Son muchos. El turismo en Japón se ha disparado aunque aún sea muy pequeño. Nos ha permitido comprobar cuáles eran los focos de interés. Se pueden establecer varios grupos. Por un lado, hay quien va a Japón por su afición a la cultura japonesa. Por otro, hay un interés cada vez mayor por la cultura pop japonesa: el manga, el anime, la música pop. El tercer grupo va a Japón para practicar japonés. De 10 años para atrás, las cifras de visitas se mantenían invariables entre 2.000 a 3.500 personas al año, algo testimonial. Antes del tsunami, se habían superado los 40.000 visitantes, rozando los 45.000. Si no se hubiese producido la catástrofe, hubiéramos estado cerca de los 50.000, que aún es poco pero se ha multiplicado la cifra. Con estos incidentes últimos ha caído muchísimo. Pero ahora en FITUR ha vuelto a ver un interés masivo en viajar a Japón. Lo que más satisfacción me ha producido es que quieren visitar zonas dañadas, como Tohoku.

P: Los estudiantes de Periodismo consideramos que solamente hay trabajo en medios de comunicación. ¿Qué diferencia hay entre esto y trabajar en un gabinete de prensa?

R: Yo pienso que es lo que mejor puedo hacer dentro del periodismo. Recomendaría que todo jefe de prensa de un gabinete participe previamente del trabajo de un medio. Es la única manera de ejercer el trabajo de jefe de prensa. Además, para trabajar bien hay que saber qué es lo que se cuece dentro de un medio. Necesito saber qué ocurre porque los medios de comunicación han cambiado mucho en la última década, por lo que tengo que conocerlos porque ya no son como yo los conocía. La tecnología, la crisis y otros factores influyen. La información es una, lo que pasa que se manifiesta de muchas formas y el gabinete de prensa es el origen.

P: ¿Cómo se vivió el tsunami y el incidente de Fukushima en Japón y desde dentro de la Embajada?

R: Probablemente haya sido los días más duros de trabajo de mi vida laboral en general. Nuestro departamento era el que acumulaba todas las llamadas, algunas angustiosas, de familiares, de residentes españoles y japoneses. Eran momentos que nosotros no teníamos hilo directo y teníamos que improvisar en cuestión de minutos cómo atender esa avalancha de llamadas. Nuestra misión principal era la de informar a los medios para reducir esa angustia en el plazo más rápido posible con información veraz y útil. Fue una prueba de fuego profesional y personal. Fue estresante, pero algunas llamadas eran para dar ánimos, estábamos muy tensos. Recuerdo que la semana siguiente  fue un auténtico maratón para el señor Embajador y el resto de diplomáticos, ya que procuramos responder a todos los medios de comunicación. Lo peor en estos casos es no dar información, aunque sea muy poca, pero decir “estamos aquí y estamos intentando hacer nuestro trabajo”. El tsunami fue algo inesperado, siempre y cuando dando a entender que es imprevisible. Lo de Fukushima fue consecuencia del tsunami.

P: ¿Cómo fue su día laboral cuando ocurrió el incidente del tsunami?

R: Vivo cerca de la Embajada. Fuí el primero en llegar. En el paseo desde mi casa hasta la embajada se desarrolló la noticia. Fue el guardia de seguridad quien me avisó. Subo y enciendo el ordenador de mis compañeros. Conecto las radios y los televisores. Imprimo toda la información y lo dejo sobre las mesas. Superó a la humanidad entera. Antes de abrir el hilo telefónico de la Embajada, me llegaron llamadas a mi teléfono personal, de amigos y periodistas. La primera llamada fue de Paloma García Ovejero de la cadena COPE. No fue para pedirme datos, sino para darme ánimos sabiendo la que se me venía encima. Días después, con las labores de rescate, la noticia del seísmo fue una vuelta de calcetín. Dentro de la gravedad, el ejemplo que dio Japón al mundo y la comunidad internacional hizo recuperar el ánimo.

About Víctor Manuel Molina Pozo

Estudiante de 5º de Periodismo del Centro Universitario Villanueva. Twitter: @VictorMolina7