Los magos van a la escuela

Ana Tamariz en su escuela de magia

Magia, ilusionismo, prestidigitación… Existen diversas maneras de llamar a lo que muchos magos definen como “la ilusión de lo imposible”, pero todas ellas coinciden en que se trata de un juego, nunca de un truco. En la magia no hay lugar para la trampa, sí para la fascinación. La psicología es lo que diferencia a un mago de un hacedor de trucos. Esta es una actividad desconocida que, sin embargo, atrae a casi todos.

La prestidigitación se divide en distintas categorías, cada una de ellas depende del espacio en el que se practique: magia de cerca, de salón y de escenario. La magia de escenario se refiere a la que se practica, por ejemplo, en teatros, y en la que tienen cabida actividades como las grandes ilusiones llevadas a cabo por David Copperfield, uno de los magos más importantes a nivel mundial. La de salón tiene lugar en pequeños eventos (fiestas privadas, cumpleaños, cenas de empresa, etc.), y en ella pueden combinarse tanto juegos de escenario como de cerca. Por último, en la que pocos metros separan al público del mago es la magia de cerca, que hace referencia a los juegos de cartas o monedas, entre otros.

Con la llegada de las nuevas tecnologías se puede pensar que aprender este arte está al alcance de un “click”, pero no es así. Prestigiosos magos como Jorge Blass o Jandro coinciden en que el problema de Internet es que se aprenden trucos, pero no magia. Además, recomiendan para esta tarea consultar un buen libro o visitar una escuela de magia.

El mejor lugar para aprender

Para lo segundo, qué mejor sitio que “La gran escuela de magia Ana Tamariz”, abierta en 1988 por el prestigioso mago español Juan Tamariz y su hija Ana. Antes de ser escuela fue la tienda “Magia Potagia Tamarizland”, pero, como cuenta su coordinadora, Ana Tamariz, “de la noche a la mañana se transformó mágicamente en un centro de aprendizaje”. Esto sucedió a raíz de que los clientes del establecimiento se acercaran continuamente a los vendedores para consultarles dudas acerca de libros o artículos que adquirían allí mismo. Actualmente, la academia situada en el céntrico barrio madrileño de Ventas cuenta con cuatro aulas, 16 profesores y más de 200 alumnos. Entre los maestros, se encuentran importantes magos como Juan Tamariz o Luis Piedrahita.

Por esta escuela han pasado algunos de los ilusionistas más destacados del panorama nacional, entre ellos Jorge Blass, al que Ana sólo dedica palabras de admiración. “Cuando vino por primera vez, con 12 años, tenía algo especial”, reconoce la coordinadora del centro. “Quedé tan sorprendida que tuve que grabarle en vídeo para enseñárselo a mi padre, que, tras verle, quedó maravillado”, añade Ana Tamariz.

Sin embargo, esta ceramista de vocación, pero maestra de magos de profesión, reconoce que los componentes más especiales de la escuela son su pareja y profesor, Manuel Vera, y su hijo, Daniel Tamariz. De este último afirma con una gran sonrisa que “es lo más mágico que ha hecho aparecer”.

Respecto a aprender a través de Internet, reconoce que el problema es “la falta de selección”. “La parte psicológica o de historia no te la enseña un video”, concluye.

About José María Martínez del Hoyo

Alumno de 3º de Periodismo