“Yo soy una comedora compulsiva”

Fraternidad de Comedores Compulsivos Anónimos

P.I. lleva 13 años yendo a terapia por culpa de sus “atracones” incontrolados. María no podía dejar de comer a escondidas. E Isabel fue aún más lejos. “Prefería morirme antes que quedarme lo que había comido”, confiesa. Las tres están reunidas ahora, junto a otros como ellos, con la misión de poner fin a su problema: son comedores compulsivos, víctimas de la nueva era del culto al cuerpo, las dietas sin control, las operaciones de cirugía estética y el miedo a ser rechazados por la sociedad.

Al final del túnel, casi siempre, espera la anorexia o la bulimia. Aunque quizás no lo parezca, existen muchas salidas para su problema. OA es una de ellas.

P.I. lleva 13 años acudiendo a las terapias de Comedores Compulsivos Anónimos. “Poco a poco he ido madurando. Antes si algo me iba mal me daba atracones de comida. Yo misma me engañaba porque piensas que puedes controlar a la comida, pero no es así. Llega un momento en el que la comida te controla y es más fuerte el dolor de comer que el dolor que puedas sentir en un momento de rabieta. Esto no es por falta de voluntad porque los comedores compulsivos tenemos mucha fuerza pero la comida nos puede. Mi madre me preguntaba que por qué no adelgazaba y yo la respondía con un ojalá, pero no puedo… Esto sólo lo entendemos nosotros, los que tenemos esta enfermedad. Entre nosotros nos comprendemos porque hablamos y pensamos, ¡esa podía ser yo! Sentirte comprendida por alguien que tiene tu mismo problema te anima a seguir viniendo a estas terapias que; además de sentirte mejor contigo misma, te ayuda a adelgazar porque aprendes a enfrentarte al problema”, explica P.I.

Autoayuda para los comedores compulsivos

Comer compulsivamente es el síntoma de una enfermedad que afecta emocionalmente. No saber enfrentarse a los problemas es una de las causas, así como intentar tapar los miedos con la comida.

Los grupos de autoayuda son uno de los recursos a los que muchas persona acuden para recuperarse de las adicciones. El proceso de recuperación se basa en reuniones que organizan con regularidad y que no son de pago, donde comparten experiencias, fortalezas y esperanzas relativas al proceso de recuperación. Estas reuniones suelen ser cerradas, pero cuv3 presenció una de las pocas terapias que realizan abiertas para que puedan acudir familiares y amigos de los integrantes.

Durante la terapia comienzan explicando que esta enfermedad es un trastorno de una adicción poco conocido y que en ocasiones se topa con la incomprensión de la sociedad. Un comedor normal también se pega atracones, pero los comedores compulsivos no llegan a saciarse. La mayoría de ellos está de acuerdo en que un fumador lo deja y ya está, pero ellos tienen que lidiar con su adicción tres veces al día: la comida.

“Obsesionada con estar delgada”

Isabel también acude a éstas terapias de grupo y es algo que le ha ayudado a ver que ella también tenía un problema con la comida. “Desde pequeña he estado obsesionada con estar delgada. Siempre he pensado que si fuera delgada, todo el mundo me querría. Yo empecé a hacer dieta desde muy pequeña por mi cuenta. Poco a poco empecé a darme cuenta de que las dietas no me funcionaban y empecé a comer y vomitar. Llegado un punto, prefería morirme antes que quedarme dentro de mi cuerpo lo que había comido, porque no iba a consentir que me engordara todo eso que yo creía que me iba a engordar”, afirma

“Todo eso es desproporcionado porque mi mente no piensa bien -añade-. No tengo sano juicio en cuanto a la imagen de la gente, yo veo gordo a cualquiera… Desde pequeña he sabido que no era normal, estaba demasiado aislada de mi familia, mis amigos… pero no sabía qué era lo que me pasaba. Entonces vienes aquí, y ves que la comida es la punta de todo es que te pasa. Ahí es donde yo iba a descargar para escaparme de todo lo que sentía: de los miedos de los enfados… Lo que a mí me atrajo, fue encontrar a gente que hablaba y contaba justamente las cosas que a mí me pasaban. De pronto vi que no estaba sola, desde niña siempre e estado tan sola…de repente encontré aquí una luz de compañía que es lo que me mantiene hoy “.

Existen diferentes comedores compulsivos desde personas bulímicas hasta personas que por diferentes problemas no acaban de aceptar su vida ni a aceptarse ellos mismo y lo pagan con la comida.

Mientras leen los pasos, van comentando cómo se sienten identificados con lo que han leído y cómo han mejorado desde que están en este programa.

Comer a escondidas, un síntoma

Según M.A. al principio a todos les cuesta contar sus problemas pero poco a poco se van soltando y son capaces hasta de tomárselo con humor”. María comenta cómo comía a escondidas. “Lo peor es que no podía parar de comer y me preguntaba por qué lo hacía a escondidas. Hubo un día que estuve toda la tarde comiendo y evitando que mi compañero me viese. Me comí todas las bolsas de “x” (no pueden nombrar los alimentos durante la terapia) y luego me sentí tan mal que fui al supermercado corriendo a comprar más para reponerlas en la despensa y que mi compañero no notara que me lo había comido”, comenta entre risas.

La mayoría de los comedores compulsivos no es que sean adictos a toda la comida. Suele haber una serie de alimentos que no pueden parar de comer. Además de la terapia, existen 12 pasos que se deben seguir para poder parar éste problema. “Desde que he empezado a trabajar los pasos estoy muy bien. En mi vida había mucha insatisfacción y la comida era mi anestesia. A nivel emocional me desarma porque hay muchos problemas en mi vida que hacen que me hunda en la comida. Y con el programa he aprendido a para esto a través del plan de comidas, de las herramientas y de las terapias” explica A.

Autoayuda para los familiares

Existen muchas otras enfermedades como ésta, y en torno a ellas se han formado como organizaciones sin ánimo de lucro para combatirlas. El alcoholismo es la más conocida. Comedores Compulsivos Anónimos sigue el mismo programa de 12 pasos y tradiciones que Alcohólicos Anónimos pero con la comida. Al igual que esta enfermedad es poco conocida, existen muchas otras que la sociedad desconoce, como Familias Anónimas (autoayuda para los familiares), Jugadores Anónimos, Deudores Anónimos, Cocaína Anonimos, Marihuana Anónimos, Emociones Anónimos…

Y como dice el último paso número 12: Habiendo experimentado un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a las personas que comen en exceso compulsivamente y de practicar estos principios en todos nuestros actos. Si se siente identificado no dude en pedir información en el teléfono 630 53 50 33 o por mail oa@comedorescompulsivos.es.

About Natalia Sánchez

Estudiante de 3º de Periodismo

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