El graffiti, ¿arte o vandalismo?

Lata de spray para pintar graffitis

Zeper, graffitero de Vallecas, afirma que “el graffiti es una mezcla de arte y vandalismo. Vandalismo por el hecho de que la gente siempre los tiene que ver y van a estar hechos en la calle, y sin embargo tienen que tener un mínimo de calidad para poder ser considerados arte”. Zeper ahora tiene 19 años, hizo su primer graffiti en papel a los 15, y a los 16 se lanzó a pintar por primera vez en una pared. “En estos años que llevo pintando sólo me ha pillado la policía una vez, y la verdad que no nos dijeron nada. Sólo nos registraron, y como estábamos pintando en un lugar apartado no nos multaron”, explica.

La historia del graffiti comienza en Nueva York. El primer graffitero de Nueva York fue Taki 183. Las pintadas no sólo solían tener un contenido político sino que a menudo tenían también un contenido social.

Las pinturas en las paredes no están bien vistas por todos, ya que mucha gente no lo considera arte, simplemente piensa que las pinturas ensucian las calles. Este es el caso de Javier: “No es normal que vayas por la calle y te encuentres con cuatro firmas mal hechas” -cuenta- “la limpieza de estas pintadas, además de que cuesta mucho quitarlas, la pagamos todos”.

Sin embargo, los graffiteros no pintan por el hecho de que sea ilegal, o por el hecho de ensuciar la calle, sino que lo hacen por el ego que les produce. “A mí me gusta pintar una pieza y que la gente que pase por ahí, vea mi firma”, comenta Zeper a cuv3.

Son muchos los comerciantes que un buen día cuando llegan a su negocio se encuentra en cierre metálico pintado con un graffiti. Carlos tiene un bar en una calle próxima a la Avenida de la Albufera, y tiene un graffti en su cierre. “Me parece indignante que una cosa que pago yo, y sólo yo, me la pinten así porque sí. A mí me parece muy bien que a los chicos estos les guste pintar, pero que lo hagan con permiso. Si les contratan para que pinten cierres me parece estupendo, pero no pueden ir por la calle ensuciando lo que no es suyo”,  afirma.

Parece ser que los dos partes nunca estarán de acuerdo, los graffiteros seguirán pensando que sus firmas son arte, aunque mucha gente piense lo contrario.

About Raquel Serrano Martín

Estudiante de 3º de Periodismo