Don Quijote al volante

Son las 4:30 de la mañana y Rafael ya se prepara para comenzar un nuevo día. Con las luces de las farolas como única compañía, se dirige a su puesto de trabajo mientras el resto de la ciudad aún duerme. Su destino: las cocheras de autobuses del madrileño barrio de Fuencarral.

Tras un breve desayuno con los compañeros, a las 6:30 se acomoda puntual en el asiento que ocupa hace más de treinta años, el de conductor de la línea 5, que une la Puerta del Sol con la Estación de Chamartín.

Durante las próximas horas, atravesará el corazón de los barrios de Chamartín, Tetuán, Chamberí y la zona centro, recogiendo a los viajeros que, aún medio dormidos, se dirigen a alguno de estos distritos. ¿Sospechará alguno de estos pasajeros que el mismo conductor que les ha llevado hasta su puesto de trabajo unas horas más tarde se subirá a un escenario para interpretar El Quijote de Cervantes o La doble historia del Doctor Valmy de Buero Vallejo?

Y es que Rafael es uno de los integrantes de la delegación cultural de la EMT, un proyecto nacido, según uno de sus componentes y creadores, del esfuerzo y del amor por el teatro de tres jóvenes llenos de ilusión.

Un auténtico cobrador de autobús

“Ingresé en la EMT en el año 1963 con 21 años. Allí hice amistad con otro compañero proveniente de una familia de actores que, con la llegada del cine, había visto cómo las compañías de provincias se habían ido hundiendo, por lo que él tuvo que buscarse este otro trabajo para poder comer. Entre los dos decidimos montar un grupo de teatro y así nació la idea. Luego se unió otro compañero, que era maestro de taller, y entre los tres locos formamos esto”, explica Jerónimo Ramos, fundador de esta agrupación.

A pesar de estar ya jubilado, este antiguo cobrador de autobús sigue estando al frente de esta entidad, haciéndose cargo de la coordinación, los montajes de las actuaciones, la selección de obras y, de vez en cuando, haciendo pequeñas incursiones en el escenario.

Una directora muy polifacética

Fue precisamente sobre un tablado donde vio  por primera vez a Paquita, su esposa y actual dirigente del grupo: “Yo siempre había formado parte de diferentes grupos de teatro y, cuando el director del grupo de la EMT me vio en un certamen, me llamó para trabajar con ellos”, expone Paquita que, como directora, asegura que siempre es más difícil estar al frente de un grupo de amateurs que de uno profesional: “Aquí hay todo tipo de personas, y muchas de ellas nunca habían hecho teatro antes. Pero eso es lo bonito: ver cómo personas, de pronto, se encuentran con que el teatro les apasiona, sin que antes supieran el potencial que llevaban dentro”.

Además de dirigir las actuaciones del grupo y de adaptar las piezas teatrales, Paquita también se hace cargo de otras cuestiones, desde la preparación de los decorados y del atrezzo, hasta la elaboración del vestuario.

Todo este esfuerzo persigue una única recompensa: el aplauso y el calor del público, ya que esta actividad es completamente altruista. Por este motivo, el reducido precio de la entrada es uno de los principales atractivos de la propuesta, ya que el importe no supera los cuatro euros. La recaudación se destina a sufragar los gastos derivados de las actuaciones, ya que esta asociación no cuenta con el respaldo de ningún organismo. “Antes esta agrupación era mucho más importante y teníamos más apoyo, pero ahora ya nadie se preocupa por nosotros”, se lamenta Rafa. “Sin embargo, hemos evolucionado en muchos sentidos. Esto comenzó siendo un proyecto modesto, en una sala en la que había que colocar sillas para acomodar al público. Hoy, en cambio, podemos presumir de tener un teatro que no tienen muchas otras empresas. Por eso, para mí el balance de estos años es muy bueno”, añade.

Con este mensaje optimista se despide este conductor de la línea 5 instantes antes de dirigirse al escenario. La función está a punto de comenzar.

About Victoria Gallardo

Estudiante de 5º de Periodismo